Capítulo 1

27 0 0
                                        

Todo iba bien, la vista era perfecta desde allí. Los dos mirando desde el balcón a los carros y a las personas pasar...
Un atardecer que jamás podría olvidar. Una tarde que sin duda habría sido la mejor en los últimos años desde que se fue.
La primera pelea que tuvimos fue unos meses atrás, en su cumpleaños. Fue dura pero lo superamos, una o dos veces más, sólo que después de la última vez ya no fue lo mismo, algo había cambiado, y no sólo entre nosotros, sino en nuestro alrededor.
Nos dimos cuenta de muchas cosas, nuestras ideas y lo que queríamos en realidad, se aclaron más rápido de lo que había pensado.
Yo, me di cuenta que lo único que quería en ese momento y todo el resto de mi vida, aunque sabía que eso sonaba algo atrevido, era estar siempre con él, sin importar lo que tuviéramos que enfrentar. Lamentablemente él no pensaba igual.

Después de unos días, me dejo de hablar, como eso ya había pasado antes pensé que era temporal, pero conforme pasaba el tiempo comencé a dudar al respecto. Le pregunte que qué era lo que pasaba pues ya no podía soportar lo mismo una vez más.

- Vanesa discúlpame, te entiendo y sé de tu enojo, pero me di cuenta que necesitas a alguien que tenga todo el tiempo para ti, yo no, que no siquiera puedo aunque sea un ahora, perdón por no ser quien esperabas. Sólo sé que si te dije algo era porqué en verdad lo sentía. -

Le dije que yo lo quería a él y no a alguien más, que él era la persona indicada, sin embargo, ya había tomado su decisión y yo no podía hacer nada.

- Aún así, ¿seguiremos siendo amigos, verdad? - Le dije cuando las lágrimas crecían dentro de mis ojos.

- Sí, y aunque te confieso que me duele decirte eso ya que tú en verdad me gustas, pero te he fallado demasiado.

Pasaron los días y yo ya no podía seguir así, esos días me la pase en cama, triste, pensando en lo que pudo ser, así que me decidí a actuar. En cuanto desperté entendí que si en realidad quería algo no me tenía que dar por vencida tan fácilmente, y así fue. En cuanto pude le escribí diciéndole que no me iba a rendir, que yo también había tomado una decisión y le pedí que la respetará.

- No pienso quedarme así sin hacer nada, porque te quiero, y quiero estar contigo, no importa si no te veo diario, aunque sea un día, pero quiero estar a tu lado y seguir siendo con quien compartas tus más grandes aventuras. -

Todo fue más que bueno, me dijo que tenía razón, que él también quería luchar por mi, y así fue, pero no por mucho tiempo...

Fueron los treinta días más largos de mi vida, empezamos a distanciarnos sin razón, él sin duda había cambiado, y no era por mí, estaba segura. Cada vez estaba más distante, se iba alejando poco a poco, hasta que entendí lo que sucedía. Ya no sentía lo mismo por mí, no sabía que hacer, como actuar, si le decía algo o sólo lo dejaba así. Lo que decidí fue dejarlo así pero ahora pienso que fue un error, ya que sólo bastaron cinco días para que todo terminará.
Era definitivo, esta vez yo ya no podía seguir, tenía que darme por vencida, darme cuenta que esto ya era serio, que había llegado a su fin. Entonces, decidí superarlo.
Las siguientes semanas fueron las más normales; escuela, casa, escuela, casa; la misma rutina de todos los días de la semana, excepto sábado y domingo claro.

Un miércoles por la tarde, mi día "favorito" de la semana, saliendo de la escuela no fui a casa como se suponía. Fui a la casa de una amiga, creo que fue la idea más estúpida que pude haber tenido en toda esa semana, pues en el camino, tuve un encuentro muy desagradable con él, en el momento me imagine que iba sólo pero estaba equivocada, al poco tiempo salió una chica, alta, guapa, con un cabello largo y bien cuidado, cruzamos miradas, fue como si nos hubiéramos congelado en el tiempo, nuestras miradas fueron las más frías que nunca había visto entre dos personas que antes se querían.

Fue en ese momento que nuevamente entendí que había perdido todo tipo de oportunidad con él, pues ya había encontrado a alguien más, y aunque no parecía tan feliz por lo que alcancé a percibir eso no significaba que no la quisiera más o menos de lo que a mi.
Cualquiera en su sano juicio se habría vuelto loco por ella.
La chica ideal, con la que todos quisieran estar, con la sonrisa más bella.
Verlo me cayó como una tormenta en un mar de lágrimas, morí por un instante, me quedé sin palabras, lo único que quería era salir de esa escena, seguir caminando, ignorando lo que había pasado, pero por alguna extraña razón no podía hacer nada, ni siquiera moverme, fue lo más doloroso que pude haber presenciado hasta el día de hoy. Mi corazón quedo literalmente en pedazos, hizo ¡pum! explotando por todos lados.

Al llegar a casa, no pude evitar subir a mi recámara, encerrarme, ponerme los audífonos, y apagarme por unos minutos, sin escuchar o pensar en algo más que en el sonido que producían los auriculares. Cualquiera que fuese la situación que en esos momentos estaba pasando, no era nada bueno, ni algo que quisiera saber, para mi mala suerte no podía escapar de eso, ni de los llamados de mi mamá diciéndome que bajará a comer, pero ni siquiera tenía hambre, lo único que quería era estar sola y dejar que todo lo que sentía en ese momento desapareciera, era como una bomba de tiempo a punto de explotar, y eso fue lo que sucedió, por dentro todo estaba hecho pedazos, estaba destrozada, era como si mis sentimientos hubieran escapado, desaparecido o aún peor como si se hubieran ido, por siempre y para siempre.

Alguien tocaba la puerta, no sabía cuánto tiempo había transcurrido desde que había llegado a casa, puesto que me había quedado dormida. Abrí la puerta era mamá.

- Vanesa, ¿qué tanto estás haciendo que no bajaste a comer y ahora tengo que subir por ti para que vayamos a cenar...? - me dijo eufórica.

- Nada mamá, solo quiero estar sola por un momento - ¿por favor? - le susurré.

Salió de mi habitación sin nada más que decir, confundida y con la mirada de no entender que era lo que pasaba, pero era seguro, ni loca le diría lo que estaba sucediendo, Nate era el favorito de mi mamá, lo adoraba, y lo adoraba en serio. Algunas veces llegué a pensar que lo quería más que a mi.

Chico NuevoWhere stories live. Discover now