El viento soplaba con su esplendor en mi cara, una brisa fresca y suave anunciando la llegada del otoño. Me encantaba caminar por aquellos pasajes que me llevaban a misterios, nuevos escondites en aquellos jardines. La luna estaba en su apogeo brillando, tornada en un hermoso tono rojizo y singular que se veía cada 45 años. Anunciaba la Keymark, la aparición de la marca del guardián en alguno de nuestros niños.
Sabía que no sería yo la anunciada ya que el guardián no resurgía en las 3 generaciones siguientes, y mi bisabuelo fue un guardián. Continuaba mi caminata en los jardines de aquella fortaleza cuando los vi, un grupo de niños de mi edad jugando y riéndose, pero una mirada fija en mí, una mirada profunda de tono violeta y el cabello castaño.
Comenzó a acercarse hacia a mí, y una vez frente a frente él comenzó.
–Hola. – dijo. Yo no sabía que decir, era la primera vez que hablaba con alguien de mi edad y esto no tenía sentido, porqué alguien cómo él me hablaba. A mí, la bisnieta de Kiros, el Guardián Arquero.
–Eh. Hola. – fue lo único que logré decir.
–Me llamo Gune, ¿Tú quién eres? – Sin timidez, con gran confianza lo decía –. Es la primera vez que te veo por aquí ¿Eres una nueva allegada a la zona media? – Rayos, lo envidiaba por esa forma de hablan sin preocuparse pero yo no podía decir mucho, no esta noche, no a esta hora que era muy probable que me buscaran, así que solo logre decir:
–Me llamo Alynna, y vivo en la fortaleza de Kiros, tengo que irme. – Y con eso me di la vuelta para volver a mi hogar.
Pero justo antes de girar hacia el camino al jardín de la fortaleza, Gune cayó al suelo retorciéndose de dolor y abrazándose su torso, fue allí donde todos en aquel jardín supimos quién sería el próximo guardián.
No pasaron más de 3 minutos para que la guardia de los Antiguos se llevara a Gune para lo que sería su nuevo estilo de vida. Ellos lo entrenarían y le enseñarían un sin fin de cosas para convertirlo en el próximo guardián. Y también sería la primera y última vez que lo vería.
Corrí y corrí para darle la noticia a mi padre. Corrí hasta que me fallaron las piernas. Y al momento que empecé a caer. Desperté, siempre volviendo a aquella mirada violeta viéndome con curiosidad.
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Hypertravel
General FictionCuando encuentras la manera de seguir adelante tratas de llegar a ella aún sabiendo que puedes volver a caer. Empezó con un ciclo, y así terminará. Pero ese ciclo debe tener un final diferente. El pueblo necesita su guardián. Y el guardián necesita...
