—De acuerdo,quizás solo debería calmarme,conocer a tus suegros no ha de ser difícil.
Miré hacia el lavabo.
—¿Verdad,querido amigo?.
Terminé de quitarme la ropa y me adentré en la ducha,pronto ésta hizo que mis preocupaciones se esfumaran. Tengo la extraña costumbre de hablar sola en el baño,con mi hermano el retrete y mi primo el espejo. Debo verme bastante ridícula,por suerte nadie puede oírme,o eso creo.
En quince minutos salgo esta vez un poco más relajada, los nervios han cesado hasta que recuerdo el propósito de esta noche;
Ir de sorpresa,de momento no bromear y ser educada...hasta mi alcance,investigar discretamente sobre gustos,realmente no sirvo para esto. Miro el reloj,ya son las once. Suspiro y le ruego a Jesús encontrar la vestimenta adecuada para hoy,a pesar de tener varias bolsas en mi cama siento que nada sirve,sería lo correcto ir como una monja,supongo.
Generalmente,los padres son más celosos con sus hijas. Si esto fuera una película,en pocas palabras ellos deben darme su bendición. pero ni madres. Me puse unas plataformas negras,un vestido del mismo color bastante sencillo, hice de mi cabello una coleta alta y apliqué rímel. Con eso debería bastar.
Crucé la puerta tomando mi bolso y me encaminé hacia mi coche cuando una voz me interrumpió.
—Qué mamasota.
Luis hizo una voz que a cualquiera asustaría.
—Qué papasote.
Contesté con el mismo tono.
—¿Harías feliz a un viejo de pasar cinco minutos de su noche buena/cumpleaños a su lado?
Sonreí. Lo cierto es que Luis era muy solitario,su familia vive en Londres mientras el estudia aquí ejerciendo lo que le gusta. Psicología,muy irónico de alguien que no puede con su vida.
—¿Viejo? Solo tienes veintitrés,al igual que yo.
—Ya tengo veinticuatro,Hannie.
—Como sea.
—Entonces...¿Vienes?
Probablemente llegaría muy tarde,pero que va,los amigos primero.
—Claro.
Su casa es bastante pequeña y peculiar,tiene esos aires de una casa para ancianos,sonreí ante mi estúpida descripción. Me senté cruzándome de piernas sobre una silla de madera situada frente a la caja idiota.
—¿Quieres algo de tomar?
—Un jack daniel's por favor.
Abrió los ojos como platos.
—No es cierto,debo conducir.
—¿Una coca-cola?
—Por favor.
Asintió y pronto tenía mi coca helada quemando en mis manos.
Luis rompió el silencio con una palmada llevándose las manos hacia su cabello castaño. Hay que admitirlo,él es muy guapo.
—¿Sabes Luna? Hay algo que debo decirte.
—Claro.
Carraspeo mirándome a los ojos.
—Desde que te vi,exactamente hace dos años me gustaste.
Lo que me temía.
—Pero luego nos fuimos acercando,y yo... Me enamoré de ti.
Confesó finalmente,quebrado. Dejé mi coca-cola a un lado,tragué saliva y socorrí a sus brazos.
—Luis eres un muy buen amigo,enserio,eres guapo e inteligente,sabes que yo...
Me detuve al sentir una sensación extraña en mis pezones. ¡estaba tocándome! ¿Como se atreve?
—¡¿Que mierda luis?! ¿Que demonios pasa contigo?
Grité. Luis se apartó de inmediato, me puse de pie cruzando la puerta hecha una furia.
Subí a mi coche sintiendo sus pasos detrás de mi.
—Hanna,lo siento.
Se recargó contra el vidrio del asiento acompañante. Indroduje la llave en su lugar,con un leve rugido estaba lista para pisar el acelerador.
—Que te den,Luis.
Le mostré mi tercer dedo y me alejé de ahí.
—Cause the players gonna play play play play play and the hatters gonna hate hate hate hate baby i just wanna...
Un ruido de campanillas interrumpió mi concierto,era mi móvil.
—¿Quien se atreve a interrumpir a Taylor Swift?
Dirigí mi vista a un estacionamiento cercano,puedo caminar las restantes dos cuadras.
—No eres una tabla sin talento.
Axel rió del otro lado.
—¡No es tabla y no tengo ningún talento!
Chillé.
—Bien bien,ya no molesto a tu tabla. ¿Qué haces? Te extraño demasiado.
Chequee la hora,once cuarenta y cinco.
—Estoy...EH...Mirando el televisor.¿Y tú?
Un auto pasó rugiendo por mi lado a gritarle babosadas. Sólo espero que él no lo haya notado.
— Con toda mi familia,tías,primas,ya sabes. Hey creo que me llaman,te veo luego pequeñita.
—¿Me estás hablando a mi o...?
Bromee. El pareció susurrar algo ilegible.
—Debo irme,tú bien sabes que no es pequeñita. Es una broma,lo siento. Te amo.
Rió y colgó. Veinte pasos más y me encontraba en su casa.
—Todo va a estar bien.
Genial,ahora hablo con la luna.
Las calles estaban desiertas,las luces encendidas y el lugar era digno de una postal. Al llegar decidí que sería mejor entrar por el ascensor del aparcamiento y exigir,no pedir,conocer a sus padres. Es increíble que llevemos seis años y jamás los haya conocido.
Pulsé el botón del segundo piso,el elevador arrancó y en segundos me encontraba frente al pasillo similar al de un hotel ,caminé con paso decidido hasta el cuarto de juegos,normalmente ahí se encontraría,pero hoy era la excepción.
Caminé hacia una pequeña nevera situada en una esquina cerca de mi pinball favorito.
Tomé una cerveza en lata mientras investigaba el baño,nadie estaba ahí. Por último su habitación.
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Shut up , Whore.©
Teen Fiction-Tranquila,Hanna. Es obvio lo que pasa aquí,tu novio se cansó de tí y busco en otra parte lo que no encontraba. Una lágrima se deslizó involuntariamente por mi mejilla,la seque con el dorso de mi mano apretándola hasta el punto de sentir mi ojo arde...
