"Querían hablar, pero no pudieron; había lágrimas en sus ojos. Ambos estaban pálidos y delgados; pero aquellos rostros pálidos estaban iluminados con el amanecer de un nuevo futuro."
Que maravillosa forma de empezar un día, leyendo uno de sus libros favoritos o al menos eso pensaba Audrey una chica común igual que la mayoría, ella reside en un departamento sencillo alejada de su hogar debido a sus estudios en la universidad. El mismo horario para despertar, su forma de vestir y una singular forma de caminar y hablar.
Ella suele describirse como una persona bibliófila, ya que siente el gran golpe de la adversidad al terminar cualquier tipo de libro, pocos amigos, responsable en sus deberes, de hecho demasiado normal con los detalles que faltan, tanto así que suele ilusionarse con las personas menos indicadas.
Luego de tener todo arreglado, se marcha dejando todo en orden, se dirige hasta la gran estación de buces, de hecho más temprano de lo normal.
A esa hora suele estar vacío, perfecto para leer un capítulo más de "Crimen y castigo" unos segundos antes de tomar el libro de su bolso, llega alguien, un tipo alto con una gabardina negra y una típica maleta. No presta mucha atención solo ve de reojo los zapatos de aquel joven y continua con su alucinante historia, no recordaba la última vez que un libro la dejaba tan asombrada hasta altas horas de la noche.
En eso, llena de esa maravillosa sensación que solo los libros suelen tener al leerlos, sabiendo que es una buenísima historia, llega el buz. Al levantar su mirada, ve aquel chico subir primero, se adelanta para no dejar ir su transporte.
Al igual que la estación, el buz está vacío, solo se puede ver una señora de avanzada edad con bolsas de supermercado. Arrepentida de lo rápido que llego el buz, guarda su libro en su maleta. Sin darse cuenta, se sienta frente a aquel chico que no hace mucho esperaba junto a ella en la estación. Audrey no tiende a mirar el rostro de las personas, pero no se dio cuenta que luego ya no sería una excepción.
Tan pronto como se sienta, fija su mirada en la ventana empañada de aquel asiento, se puede divisar que la mañana está muy nublada y fría. En un instante una inexplicable intriga se apodera de su mente aunque no es tan grande, no hay problema en ceder. Lentamente sin que el chico la mire trata de escabullirse en el momento apropiado para ver su rostro sin que él lo note, al hacerlo en ese mismo instante, nota que el chico es muy atractivo, con una barba un poco despreocupada, ojos entre verdes y un tanto amarillos como los de un águila vivos e inteligentes, el cabello lacio y un poco largo. Algo en él hace que ella se quede fijada en su rostro.
Se puede notar el interés del joven con el periódico que tenía en las manos debido a su gesto, de alguna forma el chico la cautivo totalmente, pues ella negaba todo en su mente, sabría que no lo volvería a ver. Una débil sonrisa de medio lado se apodera de los ojos de la chica, era aquel muchacho animado con su lectura, en ese instante su corazón latió muy fuerte, aunque se podía contar estos.
Podía quedarse minutos mirando el rostro de ese joven atractivo, después de haber cumplido lo pensado de quedarse mirándolo, él levanta su mirada pues todos sentimos una pequeña sensación cuando nos miran, ella se sorprendió, mas no sabía cómo acoger una expresión en su rostro, en segundos voltio su mirada hacia la ventana. Aquel chico no retuvo tanto tiempo en verla, pues bajo nuevamente su mirada hacia el periódico.
De alguna forma sus manos temblaban, pensó en ese momento vergonzoso, aunque no se arrepiente de haber descubierto esa sonrisa. Los fuertes pensamientos golpeaban las paredes de su mente, fue ese el motivo para que pidiera parada dos calles después de la universidad.
Sabía que era temprano y quiso continuar con su lectura para despistar un poco su mente y aquellos sentimientos enredados, pensaba que con ellos en sí, no atendería debidamente sus deberes en el día.
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All Times.
RomanceEl amor a simple vista suele suceder en un instante y se tiende a pensar que es tan fuerte como si te hubieses enamorado hace años, a veces es muy doloroso ser tú quien te aferras a una persona que no te comprende en lo más mínimo o eso es lo que vi...
