- Ver para creer. ¿No crees que es suficiente? Tres días, ¡tres días es lo que te ha bastado para causar esto! No puedo creerlo.
- No ha sido para tanto, no hay por que preocuparse. - dije sin miedo.
- Señor Trewol, te crees el rey del mundo, cuando eres un miserable estudiante, una pizca de polvo, una cosa pequeña que puede arruinar el instituto. Te llevarás una molestación, la quiero mañana firmada por tus padres.
Alarga el brazo y me da un papelito. En él hay mil palabras escritas, ninguna buena.
<< Su hijo ha estado molestando a los residentes del instituto, hablado con lenguaje soez a los profesores...>>
Aparte de un montón de cosas más, cuanto mas exageradas mejor. No se por qué se esfuerzan en rebuscar palabras difíciles, si solo quieren decir...
<<Su hijo es un gilipollas que solo a servido para agotar nuestra paciencia y gastar nuestro tiempo. Ojalá le pudiéramos expulsar de este puto instituto.>>
Cuando salí del despacho, afuera, en la sala de espera, estaba mi amigo Terence. Llevábamos juntos desde los tres años, es mi mejor amigo. Solo hay un problema, Dewen. Ella es su novia, desde que apareció no tiene tiempo para mi. Se están "morreando" cada tres minutos. Y ahí estaba ellos, Terence sentado en una silla y Dewen sentado en sus rodillas, besándolo.
- Ejem... - dije llevándome una mano a la boca mientras avanzaba - ¿Qué tal parejita?
Dewen se quitó de encima y se sentó en la silla de al lado, sacó el móvil y se puso a mandar mensajes.
Cuando pude ver la cara de Terence, estaba llena de pintalabios y babas.
Me apoyé en una pared y dejé mi mochila y mi abrigo en el suelo. El papelito lo llevaba en la mano.
- ¿Otra tío? - dijo señalando el papel - Es la cuarta molestación, tus padres te matan, aparte, de que a la quinta eres expulsado.
- Ya, vale... Lo que tu digas... - le contesté - ¿Qué tal con Dew?
- Bien. Ayer me fui para su casa, sus padres no estaban.
- ¿Y qué hicisteis?
- ¿Eres idiota? Nos tomamos un té viendo documentales sobre pájaros. ¡Nos acostamos!
- Wow, tu primera vez, ¿qué tal? - le pregunté con cara pervertida y poniéndole la mano en el hombro.
- Nada del otro mundo.
Hubo un gran silencio, ya que nos habíamos quedado sin conversación. Hasta que el megáfono sonó.
"Que todos los de cuarto de la E.S.O. se reúnan en el salón de actos."
- ¿Qué ha pasado? ¿Me he perdido algo? - pregunté con desgana.
- No, que yo sepa. Creo que va a ser lo de las últimas veintinueve molestaciones de las clases. Es el año en el que más molestaciones y partes han puesto.
- Si no vamos no lo averiguaremos. ¿No crees?
- Cierto. Vamos Dew. - le avisó a su chica.
Tardamos dos minutos en llegar allí, no porque no nos supiéramos el instituto, si no porque nos paramos unas cuantas veces. Por cada pasillo que pasábamos tres chicas o chicos se unían al grupo. Dewen estaba hablando con unas amigas que mascaban chicle. Terence estaba usando el balón de fútbol como balón de baloncesto, y yo estaba solo, el primero de todos.
- ¡Connor! ¡Connor! ¡Hey!
Giré la cabeza para ver quien era la que gritaba.
- Anda, hola Ad.
Ad era el apodo que yo le había puesto a Adeline, mi mejor amiga. Ella siempre me había caído bien y sabía que iba a seguir haciéndolo.
- Hola. - dijo mientras se ponía al lado mía - ¿Qué tal con Audrey?
- Llevo tres días sin verte porque estabas enferma, ¡y eso es lo único que me dices! - el tono se me había subido sin querer, pero empecé a bajarlo - Y encima sabiendo que es mentira.
- Perdón, tienes razón.
Los dos, (más todos los demás) seguimos andando. Llegamos a la puerta del aula. Tiré del picaporte, pero la puerta estaba cerrada. Así que sin decir ninguna palabra, Ad y yo nos sentamos juntos.
- ¿Por qué me has preguntado eso? Quiero de decir. Sabes que la odio, sabes que es mentira.
- Resulta que la gente va por ahí diciendo que ella ha descubierto que en realidad siempre te ha gustado. - me dice con tranquilidad.
Levanté la vista al escuchar unos paso creyendo que eran los del profesor. Pero eran de Audrey, qué se acercaba sonriendo a todos los chicos que había.
Ella era una pija que solo quería echarse novio, que se cree que todos van por ella y que por desgracia, es así. Todos menos yo, y Terence.
Me levanté con la cabeza gacha.
- Hola cariño.
- Audrey, no soy tu cariñ...
Me dio un beso en la boca antes de que pudiera reaccionar, dejándome sin aire. Y cuando volví al mundo, la empujé y Mr limpié la boca con la manga de la sudadera.
- ¡¿Qué coño te crees que haces?!
- Pues besarte mi amor.
Me fue a dar otro beso pero me aparté, de ella.
- Largaté, ¡y quien quiera creer a esta....! ¡Idiota! ¡Que lo haga, pero es mentira!
Poniendome una mirada asesina sobre mis ojos, se fue.
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Sin Poder Respirar
ParanormalUna noche, de amigos, ¿que podría pasar? Te contestaré. De todo
