Nos miramos de tal manera que le demostramos al mundo que nada mas nos importaba. Ni siquiera la lluvia que nos tenía empapados, ni tampoco los bocinazos de aquellos conductores estresados con el taco.
El viento era frío, pero mis mejillas ardían en todo su esplendor. No podía controlarlo.
Parecía una idiota. Idiota con palabras atragantadas que no sabe como sacarlas. Miedosa a las consecuencias. Inclusive si era correspondida.
Quedo sin aire cuando rompe el espacio que nos separaba, tomando mi rostro con sus manos frías, estando mas cerca de lo que algunas vez imaginé.
No sé como actuar. Ni tampoco que decir.
Me mira analítico. Yo me pierdo en sus ojos negros como el carbón.
Mi vista baja un poco a sus labios y él se percata de ello. La desvío nerviosa.
Con sus largos pulgares sube mi cara, obligando a verlo a los ojos.
- ¿Qué es lo que sientes? - me preguntó con expresión seria. Tan típico de él.
Sonreí.
- Todo lo que no quise - respondí, ampliando mi sonrisa, boba.
No quería amarlo. Traté de escapar de este sentimiento tantas veces y fue todo en vano.
Y aquí estoy, deseosa de seguir queriendolo. Sin peros. Sin remordimientos.-
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Flecha Errada
Teen FictionEsteban, el chico inexpresivo, el de buenas calificaciones y el serio capitán del equipo de básquetbol de mi colegio. Mi único amor de infancia que recuerdo. Porque donde hubo fuego, las cenizas aun nos queman.
