Prologo

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La luna seguía siendo manchada por la sangre que volaba y fluía tranquilamente con el viento. Los cortes llegaban a ser profundos debilitando las piernas, mezclándose el dolor agonizante de múltiples heridas con un agudo sudor rojo que resbalaba por todas partes, la tierra perdía su pureza al mancharse de tan espeso y cálido líquido rojizo.

Me... mentiste...- El valiente guerrero apoyó una rodilla en el suelo dejando caer su pesada lanza de hierro negro-.

¿Oh, de verdad? Pensé que podría tomarlo cuando quisiera. ¿No lo recuerdas?- Poso la espada llena de la sangre del guerrero sobre sus hombros- Tienes una mente muy mala para recordar.

¡No hay manera...! ¡Que te pueda dejar hacerle daño!- Apoyando la lanza contra el suelo después de tomarla, intentó levantarse con escasas fuerzas-.

¡Jajajajaja!- Se reía a carcajadas su atacante de pelaje oscuro mientras se le acercaba sin paso apresurado- No lo malinterpretes, fue gracioso.- se reía con burla ante el desesperado movimiento- .

Eres... Un gran... Bastardo...

Aja si.- La hoja de la espada choco contra la lanza tirando el cuerpo del guerrero a medio camino de levantarse. Su respiración era jadeante y trataba de escapar arrastrándose en un charco de su propia sangre- ¿Cómo piensas salvarlo? Me gustaría escucharte un poco más.

De una patada en las costillas, el atacante logro voltear al guerrero dejándolo boca arriba. Se vieron mutuamente hasta que la luna se escabullo con ayuda de una nube que estaba de paso.

¡¡¡AAAAHHHHHHH!!!- La espada se enterró en su pecho, apenas lo tocaba la punta, sentía un estremecedor dolor punzante que pasaba entre sus costillas. Cada vez enterrándose más-.

¿Crees que pueda llegar más profundo? Eso... Me encantaría averiguarlo- Mostró una macabra sonrisa de dientes blancos y afilados el atacante. Ambas manos se posaban en el mango mientras el pecho del guerrero desprendía grandes cantidades de sangre que se esparcían a todo su alrededor-.

Sujetó la hoja con ambas manos para tratar de sacarla lo más pronto posible, el dolor de las quemaduras al igual que otras heridas cortantes le impedían ejercer más fuerza de la que podría necesitar para sujetarlo firmemente, provocando leves cortes en sus dedos dejando escapar gotas rojas que la espada hacia desaparecer volviéndolas meras cenizas. Los gritos no paraban de escucharse, el individuo parecía disfrutar con mucho placer la tortura que aplicaba con gozo a aquel guerrero.

Repentinamente, varias figuras nocturnas aparecieron de la nada. Danzando y girando sobre sus propios pies acercandose al individuo, alejándolo a una considerable distancia durante su danza mezclada con patadas giratorias. Parecía estar ileso y en excelentes condiciones para encontrarse con muchos enemigos.

¿Dijiste que vendrías solo? Claramente eres un mal mentiroso.- Posó la espada sobre su hombro derecho el atacante mientras acomodaba sus lentes-.

¿Realmente piensas que soy tan estúpida como para no darme cuenta de que llevan más de tres horas afuera?

La mujer, cruzada de brazos miraba fijamente al individuo. Se veía su enfado en su semblante. Los acompañantes bailaban al compás de un valet clásico, guiados por un sonido que solo ellos y su portadora podían escuchar, la mujer, parecía venir por parte del guerrero.

¿Y?- Preguntaba el individuo mirándola- ¿Qué harás ahora?

Voy a arrancarte los brazos y partirte las piernas tantas veces como tus gritos dejen de escucharse.

¿No eres un poco violenta?- le guiño un ojo sonriendole-.

¿Quemar y torturar a un hombre te parece poco?- la mujer le había preguntado con un tono de enfado-.

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