<<Rob>> —así lo llamaban sus compañeros de trabajo—Arce era un corredor de bolsa quien tenía un hijo de 6 años llamado Carlos (<<Charlie>> para los amigos) y una esposa de su misma edad (35), Remedios Ferreyra, tenía una buena posición económica. Vivía en los suburbios con su hermosa familia. Todo era perfecto, no había nada de que quejarse.
En la mañana del jueves 19 de Septiembre Rob no había ido a su trabajo como solía hacer cada mañana desde hacía diez años. Estaba enfermo, tenía gripe, y sus fuerzas no eran las suficientes para poder levantarse. Remedios lo llamó gritando —¡Mira! —Replicó.
—¿Qué es lo que pasa? —Dijo Rob alterado.
—La bolsa. Debes mirarlo tú—
Rob, con sus años viviendo allí, todavía le costaba manejar el inglés de manera fluida.
Miró el periódico dos veces, a la segunda vez entendió lo que leyó, pero su cerebro no lo receptaba —¡¿Qué mierda?! —Dijo saltando de la cama. Los 40 grados de su temperatura corporal subieron de forma precipitada a 50, o quien sabe, tal vez más.
—No lo puedo creer— Dijo entre lágrimas.
—Relájate...
El pequeño Charlie llegó corriendo a la habitación de sus padres, vio a su papá llorando, no lograba entender lo que pasaba, un niño debe estar pensando en juguetes y lo que iba a jugar esta tarde. No podía ponerse en la situación de su padre, quien estaba a punto de perderlo todo.
—¿Qué pasa papi? —Dijo con una voz suave.
—Papi necesita un abrazo.
Sin pensarlo dos veces, Charlie abrazó a su padre a quienes también se le sumó su madre.
Una crisis bancaria había comenzado, y todo lo que ocurrió después serían desgracias para Rob y su querida familia.
Era 9 de Julio, pero para la familia Arce era otro día más en la bancarrota. Ese mismo día llegaron personas del banco, de alguna forma debían pagar la hipoteca.
—Buenos días —Dijo el agente del banco.
—No sé qué tienen de buenos —Respondió Rob.
—Sabe a qué vinimos, no lo haga más difícil.
Empezaron a llevarse muebles que Rob había comprado con tanto esfuerzo. Rob se secó las lágrimas con su mano derecha. Remedios trató de abrazarlo pero este no la dejó; quería estar solo, sin que nadie lo molestara.
El pequeño Charlie estaba jugando en el vecindario con los demás niños, no era fácil para el hablar el mismo idioma que los demás. Tenía problemas de fonética, en casa casi no se hablaba en inglés y hacía poco que había empezado la escuela.
Su maestra la señorita Lisa Doyle había pedido hablar con sus padres, no solo para felicitarlos por tener un hijo tan aplicado, sino también para recomendarles que hablen inglés más seguido en casa.
Remedios no pudo ir a la reunión con la señorita Doyle, estaba muy ocupada limpiando las casas de sus vecinos para conseguir dinero. Rob fue el encargado de ir y hablar con ella, estaba muy cansado y no tenía ganas de hablar con nadie, ya no le importaba la educación de su hijo ni el trabajo que hacía su mujer.
—¿Sabe la razón por la que vino? —Preguntó Lisa.
—Eso creo —Respondió Rob.
Lisa empezó a hablarle sobre lo que le ocurría a su hijo, pero el pobre Rob no la escuchaba, se quedó mirando fijamente al pizarrón durante la hora en la que le hablaba la señorita Doyle asintiendo con la cabeza a todo lo que decía.
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Rob
Mystère / ThrillerCorta historia sobre un hombre que pierde su trabajo junto con la cordura seguido de sucesos para nada afortunados.
