Capítulo 1

238 5 1
                                        

Despertarse sin un grito fue casi una alegría pero a quien engaño ser adolescente no es nada fácil, eso se lo he explicado más de 10 mil veces a mi madre, quien la entiende es tan frustrante querer complacerla, cosa que yo trato pero todo es en vano, ya que si pasó en la casa soy una floja que si salgo a pasear dos días soy una callejera, las madres de hoy en día... si tan sólo dejará de gritarme como si fuera su sirvienta creo que bastaría para sea feliz aquí y bueno esto no durará mucho ya la escucho gritar mi nombre en tres, dos, uno...

~Evangelineeeeeeee baja de una buena vez!!! No me hagas ir a por ti.

~Ya bajo- lo decía mientras me levantaba con flojera y me metía al baño a bañarme y cepillarme los dientes en un tiempo record.

~Evangeline es que no me estas oyendo?!!!

Si esta es mi vida, todo un ensueño lo más parecido a Disney si señores sólo noten mi sarcasmo. Mi nombre es Evangeline Velmont lo se lo se no es lo que imaginan no es Voldemor, pinche inombrable... tengo 15 años para mi buena suerte no me hicieron esa ridiculez que le llaman 15 años ¡Dios es horrible! que mierdas ese día te presentan a la sociedad o sea que todo este tiempo eh estado fuera de la sociedad ??!! O bueno más de lo que ya estoy, hay por favor eso lo único que hace es que voten dinero a la basura.. Y regresando con mi presentación vivimos en un pueblo de los Estados Unidos de América llamado Arizona somos de Chicago. Mi madre es soltera si exacto nos crió sola sin la ayuda de nadie a su lado, muchas veces le he preguntado que paso con mi padre y me da la charla o griterío que ella podía sola con nosotros y bueno se sale por la tangente ya saben comienza a decir incoherencias como "deja de preguntar y ve a ver si puso la marrana"si lo se es estúpido y muy infantil pero Mariam Velmont ella es mi madre por sobre todo la amo, rara pero la amo con todos todos de verdad todos sus defectos y bueno mis dos hermanos mayores si yo soy la última pero no se crean que por serlo soy la consentida no eso es una vil mentira. Daniel y Juan Velmont de 18 años, no son lo que los estúpidos de Disney nos hacen crear de los hermanos Dios que algún extraterrestre me escuche y venga por ellos no queremos sus sobras. Ah siento que me parezco tanto a ella no en lo rara bueno si a veces en fin soy piel canela, de ojos color chocolate bueno no, son cafés oscuros pero bah todos aman el chocolate, cabello avellana algo rebelde porque no se si es lacio o ondulado, soy normal no es que sea obesa o una anoréxica ya saben normal y mido 1. 59 si ufff casi soy un minion de la que me salve o no.

~Ya voy Mariam deja el drama y si te escuche en realidad creo que toda la cuadra te escuchó por tu escandaloso griterío- le decía yo bajando de las gradas ya que mi habitación quedaba en el segundo piso y lista para ir al colegio.

~Cuántas veces te eh dicho que no me digas Mariam, entérate jovencita soy tu madre que no se te olvide-lo decía mi madre al verme entrar a la cocina.

~Mariam ese es tu nombre no? Además porque gritas de esa manera mi cuarto queda en el segundo piso no a 10 cuadras entérate. -le decía yo mientras abría el refrigerador y me encontraba un delicioso postre de fresas con chocolate blanco y helado de tuti fruti que lo dejé ayer por la noche para que quedará listo, mi favorito.

~Sí bueno pero estoy acá no en el refrigerador, deja de ser mal educada y mirame cuando te hablo-me decía mi madre mientras picaba una ensalada que Dios sabe que es.

~Mariam si estuvieras acá créeme que habría más paz si escuchas?- le decía yo a mi madre con la boca toda embarrada de chocolate y helado mientras la regresaba a ver y ponía una mano en mi oreja tratando de imitar que escuche algo.

~Que escucho que? -lo decía mi madre con su rostro confundido ante mi pregunta y pensando a lo que me refería.

~Exacto eso silencio, paz bienestar para mi alma. - decía yo al verla hacer más gestos de confusión.

~Jovencita deja de hacerme confundir y mejor ayúdame a hacer el desayuno ya mismo bajan tus hermanos. -mi madre corría de acá para allá echándole quien sabe que a una sopa rara pero sin duda huele rico.

~Madre preferiría que no los invocaras.... -y pufff como maldición aparecieron mis queridos y no tan espectaculares dos hermanos mayores.

~Querida hermanita creciste o te estas escogiendo? Jajajajaj- dijo él idota uno entrando con su copia Juan.

~Idiota uno que digo querido hermano respecto a tu no muy inteligente pregunta estoy creciendo para allá -dije señalando el techo con mi dedo cayendo en mi broma los dos idiotas y sin que se dieran cuenta agarre sus cabezas haciendo que se estrellaran de una manera cómica, mientras moría de la risa mi madre me regritó.

~Evangeline Mary Velmont Azecas si sigues así estarás castigada!!! Y uds dos jovencitos rápido su desayuno o llegarán tarde a su primer día de clases- odiaba que me llamara así cuando se molestaba y es que no se lo puede tomar en serio siempre recordandome el chiste del martini seco.

~Mariam Frida Velmont Azecas no me vuelvas a llamar así otra vez porque aceptó tu castigo y no iré a clases. -Lo dije molesta y comiendo el desayuno sopa de quien sabe que nos más le habrá puesto esta mujer.

~Hermanita ni creas que te llevamos esto que hiciste te va costar muy caro. -dijeron los dos idiotas al unísono sobandose la cabeza y tragando la sopa, para ellos no existe comer su traducción es tragar o devorar.

~Hermanos no tan queridos lo volvería a hacer y no quiero que me lleven puedo ir sola en bus o caminado además esta serca. -lo decía algo confusa ya que era nuestro primer día de clases y no sabía en donde era ya que nos mudamos hace poco y ser nueva en la secundaria no era nada agradable, observe mi reloj y faltaba 15 minutos simplemente rezaba que este día terminará rápido. Acabado mi desayuno fui a tras de los tarados ya que mi madre los amenazó con no darles permiso este fin de semana para la fiesta de iniciación del año nuevo en la secundaria y si asistía con ellos al mismo miserable colegio, por suerte ellos ya iban al último año y no se mezclaban con los de cuarto, si aún me falta dos años de eternidad para terminar la tortura. Estuve perdida en el trayecto a la nueva secundaria, además no quería escuchar las idioteces que decían esos dos....

Tú y Yo Ni En Broma..Stories to obsess over. Discover now