Era el primer día de nuestro último curso de la ESO, lo primero que hice al despertarme fue echar una mirada rápida al pasado y recordar todas las cosas que me habían pasado desde que empecé el instituto. Todas esas amistades con las que había compartido todo tipo de emociones y que, por alguna razón habían pasado a ser un segundo plano en mi vida. Pero a la mitad, dejé de mirar atrás y decidí centrarme en el presente, en mi último curso de la ESO.
Debo de ser de ese tipo de personas raras que le gusta que se acabe el verano y empiece el curso de nuevo. No me malinterpretéis, no soy la típica empollona que le gusta estudiar, ni mucho menos. Sólo echo de menos poder estar todos juntos, pues había pasado mis vacaciones en Benidor, en la casa de verano de mis abuelos; Alex se había ido a Londres a hacer un curso de verano que sus padres le habían obligado a hacer por suspender inglés; Sam llevaba en Barcelona desde que acabó el curso con su padre; a Edward no le habían dejado salir en todo el verano como castigo por haber suspendido cinco asignaturas; Charly se había ido a Madrid con su cuñado como premio por aprobarlas todas, o casi todas; y John se había quedado en el pueblo durmiendo y yendo a la playa durante todo el verano. En resumen, que no nos habíamos visto en tres meses y ya teníamos demasiadas ganas de vernos.
Como de costumbre, fuí a clase acompañada de mi vecino Mychel y mi amiga desde prescolar Meri, que tambien vivía cerca de mi casa. Al llegar al salón de actos para hacer el reparto de clases, nos sentamos los seis juntos, bueno los cinco, porque como de costumbre Sam llegaba tarde y yo le guardaba un sitio a mi lado. Claramente no nos tocó a todos en la misma clase, a mi me tocó con Sam y Alex, Edward estaba en la misma que Charly, y John, se habia quedado en otra clase por ser uno de los últimos en renovar la matricula.
Parecía que la semana no se acababa, pero por fin llegó el viernes.
- ¡San viernes! - me dijo Edward pasandome el brazo por encima del hombro por fuera del aula de música al tocar el timbre para el cambio de hora.
- El primer viernes que pasamos juntos en mucho tiempo. - Nos interrumpió John como de costumbre.
- ¿Que podemos hacer esta tarde? - dije lanzando una indirecta al grupo.
- Yo entreno, pero cuando termine podemos ver una película en mi casa. - Soltó Sam integrándose en la conversación.
- Por mi bien. - dijo Charly.
- Y por mi. - Le siguió Alex - Pe, ¿que tal si vienes antes a mi casa?
- Perfecto. ¿A las 5?
- Está bien.
Después de almorzar y prepararme con lo primero que cogí del armario, salí a casa de Alex. Me pillaba un poco lejos. A veinte minutos de mi casa más o menos. Una vez allí, la tarde se nos fué enseguida contándonos nuestras aventuras de verano, maquillandonos para salir, pintandonos las uñas, sacando nos fotos...
A las siete y media, los chicos nos vinieron a buscar y de camino a casa de Sam compramos unas pizzas. Alex y yo compartimos una de jamón y queso, y los gordos de los chicos se pidieron una para cada uno.
Llegamos a casa de Sam y me acerqué a la cocina a saludar a sus padres, me preguntaron que tal me habia ido el verano, les conté y les pregunté lo mismo, mientras me contaban como habían pasado el verano, Sam nos interrumpió.
- ¡Peeeeee! Ven ya o te perderás el principio.
Me disculpe y los padres de Sam me hicieron un gesto con la cabeza que interpreté como un "Ve".
Nada mejor como un viernes por la noche viendo una película de miedo comiendo pizza con tus mejores amigos en casa de tu novio. Entre todos compartíamos dos sillones y teníamos una manta para cada dos. Sam acaparó toda nuestra manta para el solo hasta que tiré de ella y la compartió conmigo.
Cuando terminó la película todavía eran las ocho, así que le mandé un WhatsApp a mi padre para que me recogiera a las diez.
- ¿Y si mañana vamos de excursión? 💪 - preguntó Alex.
- Venga.
- Por mi perfecto.
- Y por mi.
- ¿De excursión? Para eso hay que levantarse temprano y caminar mucho. ¡Qué vagancia! - protestó John.
- Tío John eres un vago, vamos que yo me apunto.
- Bueno vaaaale - las palabras de Sam sirvieron de algo - y... ¿a donde vamos?
- Al campo, ¿no? - dijo Charly con inseguridad.
- Que va, mejor buscamos algún sendero cerca del mar. - dije yo, y como siempre mi idea triunfó.
- Claro y así nos bañamos en medio de la caminata. - dijo Alex ilusionada.
- Te bañas tu sola Alex. - le cortó el rollo Edward con tono borde.
- Pues yo si me baño - dijo John poniéndose de parte de mi amiga.
- A mi me parece una buena idea, cada uno que se lleve un bocadillo y almorzamos de camino. - Habló por fin Sam, al que hacía tiempo que no se le oía.
- Vale, ahora nos falta buscar un sitio para ir y que no esté demasiado lejos.
- Yo busco algo en Internet y nos ponemos de acuerdo por el grupo de WhatsApp. - dijo Edward - Mi madre ya me está llamando para que le vaya.
- Pues nos vamos todos, ¿no? - dijo Charly lanzando un bostezo.
- Yo me quedo hasta que venga mi padre a recogerme, ya tiene que estar al llegar.
- Vale Pe. Hasta mañana chicos. - Nos dijo Alex a Sam y a mi.
Los demás se fueron detrás de ella y yo me quedé en el cuarto de mi novio jugando a la play. No era la primera vez que lo hacía, pero era tan matada que parecía que no había jugado en la vida, por eso a mitad del partido de fútbol, Sam me cambió el mando. Era una escena preciosa para una foto: los dos en su cama, el sentado con unos cojines en la espalda y yo apoyada entre sus piernas jugando al FIFA, y en algún que otro momento nos besabamos.
Mi padre me fue a buscar a las diez y media, media hora más tarde de lo acordado, pero se lo agradecí.
Al llegar a mi casa tenía cincuenta mensajes del grupo de WhatsApp que teníamos los de El Club del Té y otros dos mensajes de Sam por privado. Edward había buscado un sitio precioso para ir de excursión, era ideal para sacarse fotos y para pasar el día con tus mejores amigos.
Estaba muy emocionada, pero a la vez cansada, así que puse el despertador a las nueve y me dejé dormir.
A la mañana siguiente mi madre me habia preparado un bocadillo de tortilla y me lo había metido en una mochila con un refresco y algunas gominolas, donde también puse un biquini y la crema solar. Cuando llegué a la parada de guagua estaban todos los chicos esperándonos a Alex y a mi.
A las diez y media cogimos la guagua que nos llevó al pueblo donde Edwards había encontrado el sendero. Cuando llegamos empezamos a caminar y como de costumbre, fuí la primera en cansarme y pedí que parecemos un rato a beber agua.
- Vamos a pararnos aquí que tengo flato, y además este sitio es perfecto para sacar unas cuantas fotos. - me quejé. Pero por mi cara bonita, me hicieron caso y ninguno protestó.
Tenía razón, las fotos salieron espectaculares y cuando ya nos íbamos, Charly sacó el palo de selfie y nos sacamos un selfie todos juntos, que no tardaron en poner de icono de grupo.
- La foto que teníamos antes estaba desfasada, ya era hora de que nos sacaremos una nueva todos juntos. - explicó Alex.
Seguimos caminando hasta que llegamos a una pequeña playa de arena blanca donde Edward y John fueron los primeros en echarse un chapuzón.
Los demás no teníamos puesto el bañador, así que nos escondimos y nos cambiamos como pudimos, acto seguido nos metimos en el agua y no salimos hasta que a Charly le entró hambre.
- Chacho me estoy muriendo de hambre, ¿salimos?
Cuando salimos y vimos la hora le dijimos a Charly que era normal que tuviese hambre porque ya pasaban de las tres de la tarde. Tumbados en la arena, cada uno se comió su bocadillo y cuando terminamos, los chicos se fueron a explorar la zona y Alex y yo nos quedamos sacandonos selfies. Cuando los chicos regresaron nos fuimos todos al agua de nuevo. A eso de las cinco ya estábamos secos y de regreso a coger la guagua.
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El Club Del Té
Teen FictionSomos un grupo de seis maravillosas personas, bueno, lo de maravillosas no es del todo cierto, pero lo que si es verdad es que somos seis: Alex, mi mejor amiga; Edward, mi mejor amigo; Sam, mi novio; Charly, John y yo, Penélope, o como es suelen ll...
