CAPITULO 1

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Mamá y Papá eran felices, si, como dije, felices, luego nací yo.
Me llamo Carolina tengo 17 años, nací el 4 de noviembre de 1998, soy de Parral un pueblito al sur de chihuahua, hay también nació mi mejor amigo Joseph creo que su versión es mejor que la mía a él le di la noticia yo.
Todo empezó a los 5 años, mamá llego cansada del trabajo, estaba lloviendo así que estaba muy mojada, se quitó el saco, lo puso en el armario, su capucha roja estaba mojada y la tendió en el sillón, me dio un beso y como siempre me dijo que me amaba, -¿tienes frio? estas echa un hielito me dijo riéndose y se dispuso a hacerme un chocolate caliente con pan tostado, -me encanta el chocolate!!! Le dije mientras saltaba Asia la cocina. Pero en eso llego mi papá como asustado y mi mamá me miro como si el mundo se fuera a desmoronar en ese instante, sus ojos azules eran de preocupación, su brillo de siempre no estaba, ella solo me miraba y no dejaba de hacerlo, era como si mamá estuviera en choc, - vete a tu recamara amor, no pasa nada todo estará bien.

Estoy segura de que si mi padre no me hubiese dicho esas palabras me hubiese ido sin ningún problema, pero me fui con un sentimiento extraño como si lo fuera a perder en ese instante, como si en ese instante mi vida fuera dar un giro inesperado.

me fui mi recamara lo más rápido que pude, llegue a mi recamara y llore tanto como pude, lloraba como si mi mama me hubiese castigado por que hice algo malo, lloraba por lo que había pasado y en primer lugar porque estaba a punto de probar una rica tacita de chocolate con mi mama, sé que es demasiado infantil pero tenía tan solo 5 años, una niña llora por todo y por cualquier cosa, porque los niños son puros y no sienten cosas malas, por segundo lugar lloraba porque mi papa me hubiese retirado por que tal vez eso que estuviesen discutiendo en la sala sería tan importante que mi vida dependía de ello, porque los ojos de mi papa me lo divulgaron, jamás lo avía visto tan desesperado, asustado, triste, enojado y muchas más emisiones juntas en una sola mirada, fue como ver un precipicio en sus ojos, entonces me quede dormida tan dormida como si fuese un muerto, cuando desperté estaba vestida con mi pijama de ositos, esa pijama me encantaba, me levante y fui directo hacia abajo, pero al cruzar la puerta me estaban esperando mis padres a la salida de mi cuarto con un gran pastel de cumpleaños. -Feliz cumpleaños!!!! Te amamos hija, eres lo mejor y hoy cumples seis añitos, eres tan fuerte y sana, jamás permitiremos que te pase nada. Dijeron como si la noche hubiese sido una pesadilla. -gracias mamita y papito, los amo jamás quiero que me dejen son lo mejor que me ha pasado. Les dije con tono muy dulce y deje que pase lo que paso, la verdad es que como niña no me importo mucho si era real o no.

Al bajar al comedor vi el piso cubierto por globos de todos colores y de todas las formas posibles, fue increíble me sentí como en el mundo de los globos o en una piscina llena de globos, desayune un rico chocolate caliente y un sándwich de pollo con mucha cátsup, mi comida favorita, en cuanto acabe mis padres me dieron una caja forrada con un papel azul con puntos rosas muy hermoso, llevaba encima un moño blanco con azul. -amor mira, es tu regalo de cumpleaños, no sabíamos que querías así queee!!!, ábrelo, sabemos que te encantara. Cuando lo empecé a abrir sentía tanta felicidad ya no me importaba lo avía ocurrido en la noche, cuando por fin lo logre abrir vi que era una casita de Barbie, era hermosa, tenía adentro unos mueblecillos pequeños y las barbies pequeñitas, me encantaba tanto. -es hermosa gracias, es lo mejor, me iré a cambiar y jugare con ella.

Cuando dieron las tres de la tarde empezó mi fiesta de cumpleaños, mi madre me puso un vestido rosa con flores de colores con un moño atrás, traía unos zapatos o como yo le decía mis zapatillas de charol rosas también me hizo un peinado era como con churritos y una diadema. Cuando iba bajando las escales ahí estaba el, con sus pantalones cafés y su camisita blanca era como una guayabera, tenía unos zapatos de andar, - hola, estas muy bonita, mira te traigo un regalo. Me dijo con una voz dulce y amable, -gracias, lo pondré en la mesa de regalos, tú también estas muy guapo.

Mi fiesta fue sensacional, jugábamos, brincábamos, golpeamos la piñata hasta verla caer, comimos jugamos e hicimos todo lo que quisimos, mi papa preparo muffins y hamburguesas, comí hasta quedar muy llena y todo estaba delicioso. Estaba jugando a las atrapadas y me quede parada al lado de mi amigo Joseph, me empezó a doler mi pecho como si me faltara el aire, no podía respirar, inhalaba pero no podía respirar, me faltaba el aire, entonces mi mama vino en mi auxilio, al parecer ella ya sabía lo que me pasaba no era una sorpresa para ella, a Joseph le empezó a doler la cabeza decía que le hervía la sangre, gritaba como si estuviera muriendo y es que más bien eso nos estaba pasando y nuestros padres actuaban como profesionales, en ese momento parecían doctores y sus padres y mis padres nos alejaron lo más que pudieron de entre él y yo y entonces fue cuando milagrosamente él y yo dejamos de sentir lo que sentíamos, yo respire y a él le volvió la calma y su temperatura normal, todo estaba bien, nos miramos con susto cada uno estaba a diez metros del otro, el me miraba con unos ojos de desesperación, de no saber que nos pasaba al parecer yo también lo miraba así, quería llorar pero aguantaba lo que más podía entonces fue cuando mis padres me llevaron a mi cuarto, a el supongo que lo llevaron a su casa y le explicaron lo mismo que a mí.

Mis padres me dijeron que al nacer, una noche una persona que estaba en mi cuarto gritaba cosas extrañas como si estuviese poseído y cundo él o ella volteo a mis padres les dijo –cumplido los cinco años nunca volverán a estar juntos, la distancia será tan larga como los años que cumplamos, él y ella son un dese equilibrio. La verdad en ese momento no podía creer todo lo que estaba oyendo, todo eso me sonaba a patrañas, quería que de una vez dejaran de bromear, pero la verdad era que todo eso que salía de sus bocas era verdad y yo no lo soportaba, no soportaba el hecho de estar separada de mi mejor amigo, de mi compañero, me siguieron explicando que nunca supieron el por qué y quien nos hiso esto, al principio no sonaba tan dramático pero con el paso del tiempo solo lo veo vivir su vida y el la mía, lo veo crecer y el a mí, no entiendo por qué aun al estar separados, es como si él y yo nos comunicáramos telepáticamente o algo parecido, porque aun al estar separados sabía todo lo que pasaba en su vida y tampoco podía detenerme a este sentimiento que cada día sentía.

Al cumplir los 10 años me paso otra vez él estaba en la acera de enfrente y ni él ni yo sabíamos que pasaría en diez, veinte o treinta años, que pasaría, porque nos separaron, que pasaba, sin mover la boca por que podíamos comunicarnos o quizá habría alguien más como nosotros y tal vez no lo conocíamos, quien más sabia de esto, quien fue la persona que nos hizo esto y por qué, era uno de los misterios que al parecer a nuestros padres no les importaba era como si no hubiese pasado, como si él y yo nunca nos hubiésemos conocido, no soportaba la idea de haber dejado ese tema desde los cinco años sin hablar, a veces sospechaba de mis padres si tal vez ellos sabían más o ellos lo hicieron, la verdad es que mis pensamientos en ese momento estaban completamente, enredados, de lo que estaba segura era de que él y yo teníamos una obsesión por cada uno de nosotros y estábamos seguros de que algún día íbamos a luchar por estar juntos por que el sentimiento que sentíamos el uno por el otro cada año, cada ms, cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo se hacía más potente y no me dejaba respirar si no estaba con él, en ese momento que tomábamos la iniciativa de luchar por nosotros, ese momento cuando nuestros pensamientos o al menos los míos estaban enredados, volvió ese incomodo dolor en mi pecho y no podía respirar, no podía creer que estuviese pasando, a la vez no quería sentir eso, me moría, no podía respirar, pero por otra parte era una puerta al tema y tal vez mis padres me contara todo. Mientras nosotros sufríamos de nuestro ataques no dejábamos de vernos, yo torcía el cuello para atrás como si alguien me apuntara con un cuchillo, sentía un desprendimiento entre mi cuerpo y mi alma, lo seguía viendo a él, hasta que solo me desvanecí en la acera fría y dura, ya no supe más de mí y tampoco de él.


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⏰ Last updated: Jan 07, 2016 ⏰

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