Prefacio

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Conté hasta cinco, cinco eran las latas que había conseguido derribar con la pistola de láser que le había arrebatado a esa chica aquella tarde.
Ella me persiguió hasta aquí, lo sé y parece que ella se ha percatado de mis intenciones. De cualquier forma, preferí no hacerle caso.

- Seis.

Aquella enigmatica chica salió de entre los matorrales y me amenazó blandiendo una de esas viejas espadas de acero japonesas.
- Eh, chica ¿a quién le has robado eso? - pregunté emocionado al ver esa antiquísima arma punzo cortante.
- No lo robé, es una reliquia de mi familia. ¡Y ahora la utilizo para obligarte a devolverme esa pistola!
Dicho esto, la charla que no debio acontecer se tornó una lucha encarnizada que no debió suceder.

(e)'sWhere stories live. Discover now