Buenas noticias

11 0 0
                                        

Paseaba a Chocolate por el jardín trasero de la casa, Chocolate un hermoso San Bernardo de ahora 4 años fue un regalo de mi tía Norah en mi cumpleaños número trece, ella tenía la gran creencia que ningún niño debería crecer solo, por ello a falta de algún hermano mejor un perro. Entre a la casa cuando sentí unas pequeñas gotas de lluvia empezar a caer, preparé una taza de café y fui a mi cuarto a terminar aquel libro que me intrigaba tanto, me sumergí en el mundo literario donde los personajes cobraban vida y parecía que yo fuera parte de ellos cosa que me encantaba, perdí la noción del tiempo hasta escuchar el timbre de la casa, Chocolate empezó a ladrar y a emocionarse, era Lynn.

-Gatito de mi corazón, ¿Qué te trae por acá? ¿Qué no te había dicho que traer animales en vía de extinción era delito?

-También te quiero Lottie- Protestó Nicholas, Lynn reía la verdad ya estaba acostumbrada a nuestro odio- no odio. Nicholas me agradaba mucho pero así es como llevábamos nuestra amistad.

-Pasen no se queden ahí, se van a mojar- Dije.

-En realidad tenía pensado ir a la heladería de Frankie- Eran buenas noticias eso lo sabía, esa heladería había tenido nuestros mejores momentos grabados y guardaba todas aquellas buenas noticias eso era lo que más nos gustaba.

-Vale, dame tiempo y me cambió la pijama- Subí y los dejé jugando con Chocolate.

Fuimos caminando, no estaba muy lejos de mi casa, en el camino las bromas y los chistes no abandonaron su rumbo, al llegar pedimos lo de siempre, chocolate para Lynn, vainilla para Nicholas y frambuesa para mí, no parábamos de reír y Lynn aprovecho el momento para sacar su adorada y preciada cámara.

-Ahora si escúpelo, Lynn dime cual es la noticia buena. – La intriga me mataba. Y ella solo sonrió.

-¿Recuerdas que he estado buscando trabajo y todo eso? ¿No?

-Si...

-Mañana tengo una entrevista en APC

- ¡OH POR DIOS! ¡Es tu sueño desde los nueve! ¿Cómo?- Grite emocionada, tanto que asuste a un niño como de cinco años que estaba comprando un helado.

- Calma Lottie, es solo una entrevista, aun no es seguro que vaya a entrar o no- Mire a Nicholas quien también me miró.

- Empecemos porque tienes el talento necesario para entrar, y si no lo crees pues eres boba y con ganas, o dime ¿A quién llaman para las fotos del instituto? ¿Quién tomo las fotos de cada uno de mis cumpleaños luego de recibir tu primera cámara? ¡Hasta tomaste las fotos del matrimonio de mi prima Micaela!- La mire con los brazos cruzados y con total autoridad.

- ¡Eso que dijo Lottie!- Dijo Nicholas para darme la razón y acto seguido imitarme.

- ¡Demonios! Los odio ¿Saben?

- Nos amas- Coordinamos Nicholas y yo para luego chocar los cinco.

Lynn me explicó el cómo había conseguido su entrevista con esa sonrisa de niña de cinco años a la que le acabas de dar un pony, comimos los helados siguiendo con el proceso de Fotos-Risas-Bromas, luego fuimos a casa de Lynn pasamos un rato allí y luego nos fuimos con Nicholas para dejarla descansar para su entrevista de mañana.

- ¿Sigues trabajando en la biblioteca?- Me pregunto luego de un rato caminando.

- Si, pero ahora solo martes, miércoles y jueves- Respondí con una sonrisa que salió más como una mueca debido al frio. Al parecer lo notó.

- Ten- Me paso su chaqueta mientras alargaba la mano para intentar tomar un taxi pero estaba ocupado, él no vivía lejos de Lynn a diferencia de mí. - ¿Quieres que te recoja mañana para el instituto? – Lo miré extrañada a lo que él explicó – Pues ya sabes que no va Lynn y pues ella siempre te lleva, recuerda que la ultima vez que te fuiste en sistema público te robaron.

- Si no te molesta, me parecería increíble, además mañana debería llegar puntual- Le sonreí. Volvió a intentar tomar un taxi y esta vez lo logró, abrió la puerta y se aseguró que entrara.

- Ten, gracias – Le tendí su chaqueta.

- Mañana me la das, descansa Lottie avísame cuando llegues a tu casa para saber que estas bien.

-Vale- Me despedí con la mano, y le dije la dirección al conductor, mientras conectaba mis audífonos, Coldplay Fue el primero en aparecer, luego de lo que fueron treinta minutos llegue a casa donde me esperaba una contenta Chocolate, fui a mi habitación luego de cerciorarme que todo en la casa estaba cerrado le envié un mensaje a Nicholas sin esperar respuesta y me puse la pijama, lave mis dientes, puse música en el estéreo y Chocolate se acomodó a mi lado, mientras escuchaba la música y la soledad que la acompañaba, la que siempre odiaba así me dormí.

Uneven Odds: GonerWhere stories live. Discover now