Te recuerdo sin querer.
Muy dentro de mí, guardo cada una de tus palabras, cada uno de tus movimientos, cada una de tus miradas. Las conservo cuál tesoro, pues para mí siguen siendo eso, un bien muy preciado que me siento dichosa de tener.
Ahí,en mi memoria,estás tú.
Con tus ojos hermosos, llenos de luz y vida que me quitaban el aliento, poniéndome de rodillas.
Con tu risa,tan preciosa, como un estruendo que acurruca el alma.
Con tú calor, ése que me brindabas cada noche en la que me sentía indefensa.
Te extraño, te extraño,cada mañana, llamándome para desayunar juntos, para beber café y hablar de lo que teníamos planeado, cada tarde, en qué tus consejos me hacían pensar en cada perspectiva de la vida,para ser precavida,para no errar.
Y curiosamente,es lo que más hago ahora.
Cada noche, cuando juntos cantábamos tú canción favorita, riéndonos de lo mal que cantabas y de lo torpe que era yo al explicarte como hacerlo.
Aquí te recuerdo,como todos los días,tardes y noches papá.
Te recuerdo como si hubiese sido ayer el último beso que te di,el último abrazo que te regale,la última bendición que de ti recibí.
Te tengo presente,dentro de mi mente estás y de allí no te has movido.
Pero es difícil,cuando todo se quiebra,cuando la casa sólo huele a tu ausencia.
