"Se está haciendo cada vez más de noche y es muy peligroso seguir aquí afuera" pensé mientras caminaba por las solitarias calles de una ciudad por la cual ya no recuerdo como se llamaba. El silencio es demasiado intimidante, la brisa roza mi espalda provocándome escalofríos, las sombras de los edificios se hacen cada vez más grandes, me envuelven, y me ciegan del camino hacia casa. La basura, de una civilización que existió hace millones de años "es una exageración, pero ha pasado ya mucho tiempo" se mueve al compás del viento, demostrándome, una vez más, que estoy aquí sola. Al mi alrededor sólo veo casas con manchas carmesí en sus paredes, las ventanas rotas; negocios vacíos, edificios en ruinas y alguna que otra cosa prendida fuego. En las lejanías de ésta interminable calle, hay un pequeño lugar que vende ciertas antigüedades, será por mi curiosidad o por mi viejo amor hacia lo arcaico que me acercó aquel lugar, tengo que tener cuidado de que ningún infectado se acerque mientras intento entrar. Levanto mi bate y camino lentamente mirando mis costados, nunca bajando la guardia. Parece que el terreno está despejado.
Chloe: Lindo desastre, veamos si podemos encontrar algo útil - pateo escombros y objetos tirados, revuelvo basura y más basura. Había unas cajas negras con pequeños arabescos dorados que me hubiera gustado meter en mi mochila, pero no; no tengo por qué llevar un peso innecesario en mi espalda. Me adentro aún más en el local y una figura alargada colgada en la pared me llama la atención. "Esto es perfecto", una elegante katana se apoyaba en dos ganchos incrustados en el muro, su funda era tan negra como la noche, en el mango de la espada se combinaban de una forma casi perfecta el blanco y el gris. Pero lo que más llama mi atención son esos pequeños dibujos de dragones que se desarrollan antes de que empiece el acero. La tomo con mi mano trémula y comienzo a desenfundarla; puedo ver el reflejo de mis ojos verdes oscuros, hace tanto que no los veo.
Observo tan fascinada la espada hasta que un ruido de afuera me hace volver a la realidad. Salgo, preparada para pelear, del local y veo sobre la calle a un zombie tambaleándose de lado a lado, tratando de llegar hasta donde yo me encontraba; éste había tropezado con un pequeño cesto de basura y gracias a eso pude caer en la cuenta que no estaba sola. Mientras me acerco recuerdo que sigo sosteniendo la katana que había estado tanto tiempo admirando. " ¿qué tal si probamos esta belleza?" dejo caer la funda y me coloco en frente de aquel infectado, levanto mi espada, algo trémula pero aún así decidida a lidiar con él. Hago un movimiento suave y preciso a través de su cabeza, y la parte superior de ésta cayó al piso junto con el resto del cadáver.
Chloe: la verdad que es muy efectiva - digo mientras me deleito con el brillo que produce cuando los rayos del sol chocan con el acero - debería aprender a usarte mejor, jamás usé algo como esto... - elevo mi mirada hacia el cielo, el último destello que producía nuestra gran estrella estaba por esconderse detrás del horizonte. - será mejor que me apresure.
Comencé a correr en dirección a la resistencia, un grupo de sobrevivientes que comenzó con mi mejor amiga y terminó en casi una población pequeña. Todos teníamos el mismo objetivo, no morir. Despertar y tener que enfrentarse a la realidad por la que se está pasando; algunos se sienten más seguros dentro del muro, pero todos tienen un trabajo, todos deben ayudar. Yo me encargo de la toma de decisiones, soy algo así como una líder. Muchos han tenido oposición contra mi "sólo porque soy mujer", aún después del apocalipsis siguen existiendo personas con ideologías machistas, pero pude demostrar que no importa mi sexo ni mi edad " tengo 25, tal vez 26" puedo contra una horda de zombies y puedo llevar adelante una resistencia, tuve que aprender todo eso a la fuerza; si no eres segura o no sabes tomar decisiones rápidas la gente no te seguirá. "Todo eso, para forjar esto" pienso mientras miro la longitud del muro, era un conjunto de basura que separaba nuestra pequeña civilización del infierno mismo. Ideamos tres entradas secretas, la primera era para que una sola persona pase, mientras que no haya peligro ya que era de muy difícil acceso pero es la más camuflada de todas. El pasaje dos descubre el interior de nuestra pequeña civilización, hay un orificio por la cual puede pasar una persona completa sin problemas, colocamos unas vallas y obstáculos por si algún zombie intenta entrar. Y el tercero es tan sólo una soga que utilizamos para escalar la parte más fácil.
Entro por la puerta número dos y me detengo sólo por un segundo para admirar todo lo que hemos hecho durante estos años; tomamos un barrio bastante grande y nos procuramos de que no haya más infectados. De a poco construimos el muro y pudimos empezar a vivir otra vez, sólo que cada uno tenía una cicatriz muy grande, cada uno tiene una historia, cada quien perdió a alguien en esta batalla diaria. Me acerco a mi nuevo hogar, una pequeña casa blanca de un piso, no necesito más ya que decidí no compartirla con nadie. El pórtico conservaba un par de sillas y una mesa pero realmente nos las uso, no tengo tiempo para sentarme un rato a ver como el mundo se viene abajo. Creo que ésta casa pertenecía a una pareja de ancianos, las paredes están llenas de fotos de sus supuestos nietos, lo cual nunca quise deshacerme de ellos, le dan calidez a esa pobre casa, tan solitaria y fría. Me aproximo al sillón y me tumbo sobre el, hoy estuve todo el día afuera.
Chloe: Hoy no pude encontrar a ningún superviviente, ni siquiera comida. - dejo el bate en el suelo, e involuntariamente, el poder de mi nueva adquisición me sedujo nuevamente. - al menos te tengo a ti, ¿qué hago hablando con un objeto inanimado?
Mientras sigo hipnotizada, escucho que alguien se aproxima hacia mi casa y al llegar a la puerta, aquel ente golpea a ésta.
Riven: Chloe, ¿me dejas entrar?
Chloe: está abierto.
Sin mucha espera, vi como Riven se acercaba a mi, le señalé la silla próxima para que ésta la utilizara.
Riven: No tienes una buena cara.
Chloe: Por supuesto que no. Hoy fue un fracaso, ¡una pérdida de tiempo!.
Riven: No digas eso... ¿Y eso? - señala con su dedo índice la espada.
Chloe: ¿esto? Es sólo una katana que encontré por ahí. Me servirá, sólo tengo que aprender a como usarla. Es lo único que pude encontrar. - bajo un poco la cabeza, me desanima el hecho de fracasar. - Ya encontraremos a más.
Riven: oh si, estoy muy segura de eso. Pero no quiero que te pases las noches desvelándote porque hoy no fue un gran día. Tal vez mañana lo sea, y el pasado a ese también, pero estamos en una época muy dura; agradezcamos las pequeñas cosas. - su última palabra fue acompañada por una sonrisa, luego se paró y se retiró de mi casa sin ninguna frase más. Luego bajé mi mirada hacia la espada, y con un movimiento raudo la tomé y salí al pequeño jardín que estaba posicionado atrás de la morada. Siento que debo hacerlo ahora, tengo que dominarla lo antes posible, debo dar el máximo. Primero la sostuve con las dos manos y, sin saber muy bien lo que estaba por hacer, realicé una serie de movimientos de lado a lado, imaginando como los zombies caían uno a uno, corregí mi postura más de una vez, la posición de mi mano y mi muñeca y la velocidad en que debo moverme. Y así estuve toda la noche, hasta que mis músculos no daban más, mi cuerpo me pedía a gritos que parara. Yo sentía que debía seguir practicando, pero realmente estaba conforme. "Estoy orgullosa de mi".
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Detrás De Los Muros l
Ciencia FicciónUna historia apocalíptica, una batalla entre los vivos y los muertos caminantes. Chloe será la encargada de llevar adelante una resistencia, de mantener a salvo a los débiles y atemorizados supervivientes que intentan día a día no ser mordidos por l...
