Sentía las pestañas pegadas, no era como esa sensación al levantarse, esta vez era abrumadora, casi aterradora. Pensé que jamas volvería a abrir los ojos, me asaltó por un segundo el hecho de no poder ver, que quizás me hubiera quedado ciega. No podría volver a ver las puestas de sol anaranjadas en verano, no podré ver a la hija de mi hermana. Mi nueva sobrinita, no había nacido aún y yo ya había perdido la posibilidad de verla crecer. No volvería a verle. No, a Él no, no podía perderle a Él. Las lágrimas luchaban por escapar de mis párpados sellados. No, a Él no.
Entonces abrí los ojos
Y allí estaba Él. Creía que todo volvería a la normalidad. Sonreí nada mas verle. No le había perdido, el estaba ahí, conmigo. Pero solo me mentía a mi misma
Con solo una caricia me di cuenta.
Todo había cambiado. Tenía todo lo que había deseado y perdía todo lo que había tenido.
ESTÁS LEYENDO
No La Toques
Ficción GeneralCon solo una caricia me di cuenta. Todo había cambiado. Tenía todo lo que habia deseado y perdía todo lo que había tenido.
