Perder El Aliento

97 4 0
                                        

Notó un cosquilleo en la nuca, justo a la vez que surgían millones y gigantes mariposas en su interior, que apretaban aun más el nudo en el que se había convertido su estomago, calentaban su aliento, y lo que no era su aliento, y hacían que corrientes casi eléctricas viajaran de un polo a otro de su columna vertebral, erizando su bello, secando su boca, haciendo que naciera un irremediable sentimiento de morderse el labio y de mordérselo a ella, tensando sus músculos, cortando su respiración, intensificando la fuerza de las yemas de los dedos sobre su ardiente piel, desordenando todos sus pensamientos y normas, rompiendo las barreras de su corazón. Incluso casi pudo notar como su melena sin vida se despeinaba con el simple roce de los labios de esa chica sobre su largo cuello...


MicrorelatosWhere stories live. Discover now