Primera y única parte.

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Mi padre quería que me vistiera lo más femenina posible.
Me puse un vestido floral con combinaciones celestes, azules y unos pequeños tonos rosa y verde claro que llegaba a unos dedos arriba de la rodilla y unos tacones negros... Una mierda, esas cosas siempre me lastiman los pies, no entiendo como mi madre y mi hermana logran usarlos como si nada- Mi hermana es menor que yo, pero tiene mejor proporcionado su cuerpo.

Hoy, en la casa de un amigo de mi padre, celebran el cumpleaños del hijo mayor de la familia, además que también celebran su ingreso a la misma universidad a la que yo ingresé. Una de las mejores universidades.
Papá dijo que no celebrariamos por mi ingreso ya que iríamos a esa fiesta. Como si me interesara.

El amigo de mi padre vivía cerca, doblando la esquina, pero igual, fuimos en coche.
Pasó como un minuto y se detuvo. Cuando bajamos del coche observé bien el panorama, era una casa de familia adinerada como la nuestra.

-¡Prim! ¿A que esperas?- Llamó mi padre, sacandome de mis pensamientos. Le seguí el paso hasta el jardín. Me detuve.
El jardín estaba muy bien mantenido, habían muchos tipos de flores, pero sin perder la elegancia de entre combinaciones.

Me fijé en unas flores azules muy bonitas hasta que sentí una rafaga de viento haciendome temblar de frío y apresuré el paso hasta llegar a la puerta dónde estaba mi padre saludando al igual que mi madre y hermana.
Yo no acostumbro a hacer eso, más bien solo sonrío y les doy la mano para que me dejen en paz. No me gusta socializar. No me gusta cuando preguntan por mi bienestar, porque en realidad no me interesa. No he sentido una emoción verdadera desde hace mucho tiempo. Y no, no es depresión.
Eso es porque en mi familia no puedo ser lo que en verdad soy.

Un par de personas pronunciaron un "¿cómo estás?" pero trato de evadir la pregunta como siempre, sonrío y me encojo de hombros inocentemente. Pensarán que soy tierna y que estoy bien.

Luego de que mi padre terminara de saludar a un centenar de gente al fin dimos con el salón pero no me permitieron sentarme -que era lo que más quería en ese instante- sino que habia que saludar al anfitrión de la fiesta, y no me refería al chico, sino a su padrino, el amigo de mi padre.

-¡Hola! Pero que bien que hayáis venido, os estábamos esperando.

Mi padre rió y lo saludó.

-Ah, pero si es Prim- Sonrió- Pero que grande estás, yo te conocía desde que eras de este tamaño- Usó su mano mostrando una estatura de una niña de cinco años. Sonreí, no recordaba al tipo - Ah, y Laura, a ti te conocí desde que naciste.

Mi hermana rió- El tiempo pasa rápido ¿no?- Añadió haciendo reír a la familia y aquel hombre. Exceptuandome.

-Vale, mi casa es vuestra casa- Dijo amable- Mi hijo no tarda en salir de su habitación, ya saben como son los chicos- Añadió divertido, me observó y luego se retiró a saludar a los invitados.

Mi padre me dió una mirada de advertencia y desapareció junto con mi madre. Mi hermana fue a charlar con unas niñas de su edad, quinceañeras.

Dí un suspiro y caminé un poco por la enorme casa. Mis pies estaban adoloridos y además tenía algo de frío. Debí traer un suéter ahora que lo pienso.
Divisé un par de fotografías donde se encontraban, el amigo de mi padre, su esposa, una pequeña niña y un chico de mi edad aproximadamente.
El chico sonreía y abría un poco más los ojos de lo normal, lo que lo hacía lucir un poco divertido. Era apuesto debo añadir.
Cuando me dí la vuelta, choqué con una contextura masculina.

-Oh, lo siento- Pronunció rápidamente y así mismo fue con su madre. Luego juntos subieron las escaleras y se pusieron en el balcón que daba con la planta baja de la casa- como un tipo de escenario-

No me Olvides «r.d» [One-Shot]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora