Al llegar al instituto, como de costumbre pasé desapercibida, era primera hora, así que me tocaba segunda lengua, o inglés.
Enseguida llegó un hombre alto de 1:85 m. aproximadamente, con cabello profundamente negro, y de tez casi tan blanca como la de Edward Cullen, así como unos hermosos ojos negros, el profesor Isaac.
Verlo y escuchar esa voz tan pasiva y relajante pero a la vez misteriosa, hacía que mi día no fuera tan malo después de todo.
-Marie continúa la lectura. ¡Marie!
-Disculpe ¿qué?
-Marie, te he dicho que continúes la lectura.
-Ah sí, disculpe.
En realidad no sabía ni en qué parte del libro íbamos, me había perdido en sus carnosos labios, de pronto antes de que empezara a leer la primera oración que mi vista alcanzó a percibir fui salvada por el timbre, y agradecí mucho a Dios de que eso pasará.
-Pueden salir todos...excepto Marie
¡Mierda! Seguramente me regañaría por estar distraída toda la clase
- Marie
-¿Sí profesor?
- ¿Qué te ha pasado? Solías ser la mejor de la clase, siempre te quedabas con ganas de aprender más y tal parece que ya nada te importa. Porque me debes varios trabajos, y no entregaste los últimos dos proyectos.
- Lo siento, es, es sólo que me han estado pasando cosas que, ah, lo siento, prometo ponerme al corriente.
-Al parecer no sólo vas mal conmigo, he hablado con tus demás profesores y todos me han dicho que ya no eres la misma niña cumplida y responsable. Marie, de verdad me preocupas, te doy clases desde el primer año, y en serio te aprecio, si tienes algún problema o no entiendes algo sabes que puedes preguntarme.
-Sí, gracias profesor, yo trataré de recuperarme.
Sólo tomé mis cosas y fui directo al baño, a sumergirme en mi mar de lágrimas tranquilamente.
La verdad era que no entregaba trabajos, no porque no quisiera si no porque no me daba tiempo y a veces no lograba concentrarme, no quise decirle nada al profesor Isaac porque estoy segura de que me hubiera preguntado por qué no me daba tiempo de estudiar, y me daba vergüenza decirle todo, todo lo que me atormenta en mi casa.
En fin, después de desahogarme tranquilamente en el baño, decidí salir e ir a mi clase de literatura. El resto de las clases trascurrieron tranquilas y aburridas como siempre. Hasta la hora del almuerzo.
Me senté con Kim, como de costumbre, éramos compañeras en literatura y ella era la única del salón que no me miraba con desagrado, o más bien era de las pocas que notaba mi presencia.
Ese día hacía calor, así que me levanté para comprar una botella de agua y sin querer, lo inesperado pasó, choqué con Brittany Fox, la tipa más popular y zorra del instituto, y por si fuera poco aquélla que me hacía bullying en segundo año, aquélla que tenía hipnotizados a todos los hombres (incluyendo maestros y conserjes) de Lake Monroe, con su grandísimo trasero mutante. Brittany se la pasaba hablando con sus amigas de cosas estúpidas como "quien es la más buena", " si nalgona mata chichona o al revés ", "Zara o Bershka", "los labios súper carnosos de Kyllie Jenner", "su fiesta tipo proyecto X" etc.
-¡Fíjate idiota! O a caso ¿la vaca de Lake Monroe además de gorda y terriblemente fea también es ciega?
Contuve las ganas de gritarle lo zorra que es ya que tenía a su escuadrón de plásticas acompañándola, y seguramente unirían sus estúpidas habilidades para humillar a la gente, y me harían el resto de la semana infeliz, así que me limité a salir corriendo como una niña asustada.
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MARIE...
Teen FictionÉsta es la historia de Marie. Con diecisiete años de poca experiencia de cómo sobrevivir a una vida difícil; y vaya que cuando digo difícil hablo de difícil en todos los ámbitos. Con unos padres terriblemente ineptos y un poco irresponsables, así...
