CAPÍTULO II

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Recordaba vagamente lo ocurrido.

Había hecho un viaje sombra desde Europa hasta Long Island; pero en ese momento no tenía ni idea de donde se encontraba. Miró a su alrededor.

Parecía un templo. Pero era demasiado grande.

La luz se filtraba entre las columnas iluminando todos los rincones, y desprendiendo una acojedora calma.

Era hermoso en todos sus sentidos, desearía poder quedarse ahí para siempre, pero cuando se dio media vuelte, ese sentimiento fue remplazado por uno de impotencia.

La Atenea Partenos se encontraba ante el, y solo en ese momento se dio cuenta de que se encontraba en el Partenon.

La enorme estatua se alzaba ante el el, mirandolo como si fuera solo una mancha en sus zapatos favoritos.

- Veo que sigues vivo - dijo una voz, con desden - eso me sorprende, no lo negaré.

Segundos mas tarde la enorme estatua era remplazada por la verdadera Atenea.

- Has demostrado ser fuerte, y fiel a los dioses y al Olimpo; por lo cual te recompensaré. Evitaré la guerra entre campamentos, pero, has de saber hijo de Hades, que hay peligros más allá de los romanos, debes tener cuidado, pues esta no es la última profecía a la que te tendras que enfrentár, y lamento decirte que la próxima te incluye a ti. Anda con cuidado. Aveces las personas que menos imaginas son las que hacen cosas inimaginables.

- ¿Que? - preguntó Nico - ¿Otra profecía?

No podía ser. Ya estaba harto de seguir sus órdenes como si fuera una simple marioneta estaba ya harto de seguir sus órdenes como... Como si fuera un simple peón en su guerra. No podía ser que después de todo lo que había sufrido aún esperasen más de el. Desde luego lo último que quería en ese momento era otra profecía y menos aún que fuera como aquella que se había llevado a su hermana. Y desde luego no se sentía con ánimos de resolver los problemas y guerras que los dioses se habían causado, como si no sirvieran para otra cosa más que para resolverlos, como he dicho antes igual que un peón en una guerra, al fin y al cabo a nadie le importa que muera una simple pieza en un tablero gigante.

- No - dijo Con voz firme y sin una sola pizca de miedo o nervios en su voz - no somos vuestras simples marionetas a las que manejan para resolver vuestros problemas, parece que esa es la única razón por la que hemos nacido. ¿Realmente os importa acaso alguno de nosotros?

- No seas insolente niño gracias a mi que ahora tus amiguitos siguen vivos ¿o acaso te tengo que recordar que si no fuera por mi vuestro campamento sería destruido? - exclamó la diosa - Y ahora vez tus amigos están preocupados por ti.

Estaba furioso sin duda no podía ser tal la indiferencia de la diosa, realmente él pensaba que solamente les mantenían con vida para la guerra... y tal vez a un hijo de Ares eso no le importase, pero desde luego, Nico ya estaba harto de las guerras. Era algo que el repudiada, al fin y al cabo la guerra quitaba pero nunca daba nada a cambio de aquellos que se iban al luchar en ellas. Familias enteras perdía la gente querida por causas que ni si quiera entendían o simplemente ignoraban. Algunos incluso eran obligados a luchar y eso era algo que mucha gente sabía pero que nadie podía evitar al fin y al cabo la guerra era  y es una forma de discriminación, ¿acaso no iban soldados que ni siquiera eran de procedencia de ninguno de los países o pueblos que se enfrentaban?¿ acaso alguien les preguntaba su opinión respecto a ello? Ahora mismo se sentía como uno de esos soldados discriminados que eran obligados a luchar sin siquiera se reconocidos por ello y no le gustaba esa sensación, así que tomo una decisión, si iba a luchar por lo menos haría de la guerra algo suyo, lucharía por su hermana, por su madre y por todas aquellas personas que parecía en un campo baño manchado de sangre y cuerpos inocentes.

Lucharía por Luke, que se sacrificó en una guerra que podría haber ganado.

Por Silena Beauregard, que al final se mantuvo fiel a sus principios y murió como una heroína.

Por Charles Beckendorf, que dio su vida por salvar otra.

Por Michael Yew y Lee Fletcher, que murieron en nombre de su cabaña y su padre dando su vida por salvar a sus hermanos.

Nico se sentía triste de no poder decir que la lista acabase ahi, pero no estaba bien sentir pena de aquellos que se habían ido, al fin y al cabo él podía dar de primera mano que había muerto como heroes y por tanto ahora estaban en un lugar mejor. Probablemente disfrutando de los Eliseos, con otros de sus muchos hermanos hijos del mismo Dios que los precedieron.

Y con ese último pensamiento dió de nuevo la bienvenida a la oscuridad.

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Buuuuueeeenoooo.

Domingo y devuelta la rutina D:

Yo empiezo el instituto mañana de nuevo y la verdad es que no me apetece en absoluto.

¿ya habéis empezado o empezáis mañana como yo?

Besos 😍❤️

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⏰ Last updated: Jan 10, 2016 ⏰

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La Sangre del OlimpoWhere stories live. Discover now