Parte 1 - Implosión

64 4 0
                                        

Unas botas negras con zuela gruesa y punta de acero acompañaban mi viaje, una chaqueta de cuero, un lijero maletín y un pequeño GPS hacían juego con el color de mi hermosa motocicleta, el aire chocando en mi rostro a 120 Km /h, no era motivo suficiente para tener mi mente conmigo, 3 locos amigos y empleados míos que decidieron a última hora acompañarme en mi viaje recorriendo todo el país, tampoco lo eran.

Ya han pasado unos 3 meses, ...ó bueno, como 4 ...En realidad no estoy completamente seguro, es más su ausencia me dejó con la única compañía de mi desubicada soledad, sólo faltaban 13 días para concluir lo que por casi 3 años fue nuestro noviazgo y Feliz historia de amor en la que los protagonistas principales éramos sólo ella y yo, tal vez todos a mi alrededor piensan que es una desalmada y que cómo se le pudo ocurrir prácticamente dejarme plantado luego de ella misma haberle hecho tanta propaganda a lo que hubiera sido nuestra boda? Es una impía sin corazón?, yo digo que no, la culpa fue mía, en realidad sabía que algo así pasaría desde el principio, lo pude ver desde la vez en que escuché un comentario suyo en donde decía que ella necesitaba que yo tuviese casa, carro y beca para luego sí podernos casar; comentario del que se retractó cuando luego de contestarle que no tenía entonces nada, nada qué hacer allí y de intentar devolverme para la capital.

Culpa mía por dejarlo todo por nada, por no ser pretencioso, por no pensar en mí sin compadecerme de los demás, culpa mía por ser un soñador y querer haber hecho las cosas bien... Esta era la única verdad para mí que me hacía poner mis pies en la tierra de nuevo y secar mis lágrimas que por cierto eran muy autónomas por aquel entonces y hacían lo que querían sin yo poder controlarlas...

Y mientras conducía intentaba en lo posible mantener mi mente ocupada, tratando de descifrar texturas y de concentrarme en la belleza de los colores de tan exorbitantes paisajes, sin tener mucho éxito, era puede ello que terminaba por bombardear mis compañeros de viaje de comentarios e indicaciones técnicas y de ubicación por los intercomunicadores de radio, sin embargo por momentos se devolvía al inicio de lo que hoy era mi tristeza y recordaba cómo había tenido el coraje de dejar mi carrera de Cadete, la milicia, las armas y la vida estricta, definitivamente eran lo mío, dejar a un lado tal vez un futuro prodigioso y una vida digna habían comenzado por cobrar su primera cuota de $75.000 USD, y pasar de ser uno de los cadetes más destacados de todo el destacamento y a poco tiempo de graduarse, a ser un inmigrante ilegal en un país vecino en donde trabajaba duramente como un simple operario de máquinas en una planta envasadora de gas, definitivamente no era tan buena idea, y menos cuando después de eso terminé viviendo del contrabando por un tiempo; ganando dinero rápido pero a un altísimo riesgo.

Recuerdo que no fue antes de el día que llevando un cargamento de gas de contrabando junto con mi socio también proveniente de Colombia, con el carro (que era de propiedad de mi amigo "El Caleño") lleno del peligroso material y en medio de disparo...

Hoppla! Dieses Bild entspricht nicht unseren inhaltlichen Richtlinien. Um mit dem Veröffentlichen fortfahren zu können, entferne es bitte oder lade ein anderes Bild hoch.

Recuerdo que no fue antes de el día que llevando un cargamento de gas de contrabando junto con mi socio también proveniente de Colombia, con el carro (que era de propiedad de mi amigo "El Caleño") lleno del peligroso material y en medio de disparos, gritos y los sonidos de motor de las camionetas que traíamos detrás nuestro y que pertenecían a la Guardia Venezolana, sin importar que íbamos por trochas lodosas y únicamente buscando pasar el río Táchira que divide los dos países, fue así y como por cosas de la providencia divina que logramos llegar, y fué justo en ese momento mientras intentábamos cruzar con el agua invadiendo nuestros asientos, el motor de la 4x4 se apaga, quedando todo en un difuso silencio en el que sólo se podía escuchar el sonido del agua chocante y los disparos que hacían los guardias ya aproximándose a la orilla del río; rápidamente salimos del carro y tratamos de refugiarnos en frente de la trompa del carro, no sabíamos si quizá algún cilindro explotara a causa de los impactos de bala (que al final contándolos fueron apenas 8 en la parte posterior del vehículo) los fuertes estallidos de los fusiles rusos que utilizan hacían que no salieran de mi mente ciertos recuerdos de hechos vividos en el área de combate cuando aún me encontraba activo en la Armada. Se comenzaron a acercar entonces los guardias, cuando nos vieron obviamente acorralados, nos gritaban en su dialecto natal "Chamo salgan de ahí con las manos en alto", y en el nerviosismo de morir impunemente como solía ocurrir en ese tipo de casos o de poder llegar a parar a una de las peores cárceles del mundo como lo son las cárceles venezolanas, donde nadie responde por tí y menos si eres extrangero. La decisión de ambos fué: esperemos hasta el último momento, en una comunicación sin palabras donde sólo bastó con levantarle un poco la mano derecha mostrándole la palma y con mi cabeza recostada a la placa del auto como diciendo: esperemos a ver qué pasa.

Tres segundos más tarde llegó a la otra orilla una patrulla de la policía de aduanas, que quitaron de la mente de los guardias la idea de capturarnos y milagrosamente salimos ilesos, pues la policía de aduanas conocía el negocio, sabían que el paso de contrabando era normal y que sólo bastaba con pagar una cuota a cada bando para poder pasar la mercancía, horas más tarde y después de tan fatídico hecho nos dimos cuenta que los guardias venezolanos que casi nos matan eran personal nuevo, en su primer día y que habían sido trasladados para relevar a los antiguos y obviados guardias corruptos que hacían cumplir las políticas del país dependiendo del monto en Pesos o en Bolivares de soborno que se les ofreciera.

Tres segundos más tarde llegó a la otra orilla una patrulla de la policía de aduanas, que quitaron de la mente de los guardias la idea de capturarnos y milagrosamente salimos ilesos, pues la policía de aduanas conocía el negocio, sabían que el pas...

Hoppla! Dieses Bild entspricht nicht unseren inhaltlichen Richtlinien. Um mit dem Veröffentlichen fortfahren zu können, entferne es bitte oder lade ein anderes Bild hoch.

Fue así y a pesar de la insistencia de "El Caleño" para que no dejara el negocio, como regresé a Colombia, decidí comenzar otra vez y dedicarme a trabajar más tranquilo y sin arriesgar tanto (así no ganara en un mes la amplia suma a la que me había acostumbrado por semana), esta vez en mi país y muy legalmente. Inicialmente trabajé en construcción, panadería, tapicería, pintura, diseño gráfico, entrega de domicilios y otras facetas que ni para qué contarlas, el hecho era que allí estaba y estaba dispuesto a enfrentar la decisión que ya había tomado de vivir como un civil.

Y sólo para aclarar... sí, por ella me encontraba allí, por ella la decisión de enfrentarlo todo así no consiguiera nada... dí tanto por ella... me enfrenté a tanto, que obviamente el único culpable de todo mi oprobio soy yo mismo.

Du hast das Ende der veröffentlichten Teile erreicht.

⏰ Letzte Aktualisierung: Oct 27, 2017 ⏰

Füge diese Geschichte zu deiner Bibliothek hinzu, um über neue Kapitel informiert zu werden!

IMPLOSIONWo Geschichten leben. Entdecke jetzt