Parte 1: Mudanza

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Alison:
Me llamo Alison, tengo 15 años recién cumplidos y vivo en Chile, Santiago.
Tengo un hermano menor, con 7 años de edad, llamado Matías. Es muy travieso, hablador y a veces simpático. Nos llevamos como la mayoría de hermanos, casi mal pero hay veces en que esos momentos se borran y nos amamos como hermanos uno para el otro.
La casa en que vivimos es muy acogedora, grande y linda. Por lo menos no comparto el cuarto con mi hermano. Vivo con mis padres, Lisa y Raúl. No puede existir una pareja tan perfecta, por lo que he visto se aman, casi nunca pelean, y si lo hacen, después de la hora ya están como si nada pasara. Me encanta verlos así, me alegran los días. A veces pienso, que cuando sea mayor quisiera tener una pareja como la de mi mamá y papá.
Nuestra casa es arrendada, no es de nuestra propiedad. Eso me preocupa bastante, ya que cualquier día de estos podrían quitarnos la casa y no tendríamos a dónde irnos.
Día 1: Jueves, 24 de Diciembre 2015
Observé a un hombre vestido de negro, no le alcanzaba a ver la cara, lo único que veía era su traje de gala, zapatos cafés bien lustrados. En su terno traía fotos pegadas en los lados de niños y niñas. Eran demasiadas fotos, me llamaba la atención ya que no encontraba su significado. Yo estaba atada a una silla con unas cuerdas en mis muñecas, dolía mucho. Él estaba delante mío y me hacía señas con las manos diciendo que vaya donde está él. Yo miraba confundida, no podía ya que estaba atada. El hombre me miró con una mirada oscura, en sus ojos podía notar el color oscuro de su alma, después de segundos saca una cuchilla no muy grande y empieza a acuchillarme los brazos, intentando matarme. Yo estaba aterrorizada, no sabía qué hacer que acudí a llorar. Me sentía cobarde, y lo que más me asustó fue que empezó a mirar con una sonrisa las fotos que traía, las empezaba a romper una por una, y en una de esas, había una foto mía.

Desperté horrorizada, llena de sudor sobre mi frente y con lágrimas en mis ojos. Las palabras no me salían, grité muy fuerte, miré el reloj: 6:27 AM. Mi mamá entró desesperada a mi cuarto preguntando qué me ocurría. Comenzé a llorar aún más, tenía miedo, no sé por qué, le conté mi pesadilla, pero esta en vez de ayudarme, me dijo que me fuera a bañar y que no sea cobarde, son sólo sueños.

Entré a la ducha para irme a la escuela. No paraba de pensar ese sueño, tenía un significado y no podía encontrarlo. Trataba de tranquilizarme y concentrarme en lo que dijo mamá; son sólo sueños, no seas cobarde.
El agua helada caía brutalmente sobre mi cuerpo, me refresqué después de haber tenido una mala noche. Corrí la cortina del baño y me vi la misma figura del hombre de mis sueños, estaba al frente mío y se acercaba lentamente. Refregué mis ojos brutalmente, una vez de abrirlos ya no estaba, comencé a llorar, estaba asustada, ¿y si era verdad? O tal vez, era nada más que ilusiones. Me coloqué la toalla sobre el pelo y me puse el uniforme de la escuela. Era muy formal. Sequé rápidamente mi pelo, ya que estaba atrasada. No tomé casi nada de desayuno, no tenía mucho apetito.
Mis pades me fueron a dejar a la escuela, y por primera vez llegué tarde.
-Señorita, llega 13 minutos tarde, para la próxima vez sea más puntual o se quedará en portería hasta el cambio de hora, ¿está bien?_ dijo la señora de la portería, esa mujer no tenía buen aspecto de buena persona, la verdad me caía mal.
-Sí.
Entré a mi sala, lo peor de todo; me tocaba matemáticas.
La clase fue eterna, hasta que por fin se dieron las 3 de la tarde, ya podía retirarme de la escuela e irme a casa a descansar.
Me enojaba pensar que todavía tenía que tener clases en navidad, por culpa del paro de mi escuela. Y es más, me faltaba dar los exámenes finales, ¡qué horror!.
Salí de clases y fuí hasta la salida, nuevamente vi al hombre "sombra" parado en una esquina, tenía una sonrisa cínica. Esta vez tenía una foto mía en sus manos. Era yo, cuando tenía unos 6 años apróx. Se fijó que estaba allí y empezó a romper mi foto. No podía creerlo, me estaba volviendo loca, no quería decirle nada a mis padres ya que no me creerían. Estaba asustada, tan asustada que mis amigos me notaron, me preguntaron qué me sucedía, y yo les expliqué todo. No se lo tomaron a mal, pero noté que no me creyeron mucho y empezaron a cambiar de tema. Yo seguía pensando, desesperada, y asustada.
Llegué a mi casa, me sentía cansada. Cerré la puerta y vi a mis pades y a Matías sentados en el comedor. Tenían una cara agotadora y triste, me vieron y empezaron a murmurar.
-¿qué pasa?_Pregunté curiosa.
-debemos hablar contigo.
Desde ese momento sentí una pulsada, presentí lo que iba a pasar.
-Alison, nos quitaron la casa, debemos mudarnos, lejos de esta ciudad, la verdad nos iremos a Chiloé_ dijo mi madre triste, por mi y por Matías.
No tuve palabras para contestar aquello, me dolía el alma saber que no tendré a mis amigos, escuela, etc.

Esta es mi historiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora