EL CAMBIO

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No se que hago, solo se que doy todo de mi, pero no se, no creo que sea suficiente, pongo mi felicidad donde no va, mi corazón late con mucha debilidad, solo cierro mis ojos y noto como la tristeza me invade. Quiero correr, quiero uir, nadie me dijo de lo difícil que sería, nadie me preparó, nadie me alertó. Estoy ahí para todos, los escucho, seco sus lágrimas, pero, quien está ahí para mi? Siento que nadie, siento que me hundo sola, quería irme, quería vivir otra vida, pero no de esta forma....

Veo hacia abajo, el mar es infinito a través de la ventana del avión. Solo espero tener más suerte esta vez. Solo espero que al llegar encuentre mi lugar, si no es así no lo soportaré...
Duermo muy poco en el avión, la presión sobre mi pecho no me deja dormir, y pienso en lo que me espera. Decidí ir a un país totalmente diferente, irme sola, y aquí estoy sola.
Aterriza el avión y noto el ambiente frío al bajarme. Tomo un taxi que me lleva al pequeño apartamento que será mi casa a partir de ahora. Entro, es frío. El suelo de madera fina brilla con la poca luz de sol que queda. Una pequeña habitación se esconde al final del pasillo, solo hay en ella un armario y una cama junto a la ventana. Me lanzo sobre ella y cierro los ojos.
Por fin puedo conciliar el sueño.
Despierto un par de horas después, es de madrugada, no hay comida en la cocina, así que trato de conciliar el sueño de nuevo pero el hambre no me deja. Empiezo a pensar, el peso en mi pecho y el nudo en mi garganta vuelven a aparecer y empiezo a llorar.
Pasan los días y estoy terminando el papeleo para el nuevo colegio al que asistiré, compro libros, cuadernos y el uniforme. Asisto a la entrevista, me hago los exámenes médicos, todo es perfecto y me dan la aprobación para poder ingresar a estudiar.
- En dos semanas- dice la secretaria - las clases inician a las 8 y terminan a las 3- me quedo en silencio - ¿necesitas ruta?
- No -
- Bien, firma aquí y aquí - escribo mi nombre al final de los dos paquetes de papeles - ya estas matriculada, te puedes ir - tomo mi mochila y me voy.
Esas dos semanas pasan extremadamente rápido, las llamadas de mi tía eran cada vez menos concurrentes, mis ansias de entrar eran cada vez más grandes, no hablaba con nadie, y sentía que era algo que necesitaba urgentemente.

"Beep beeep" suena la alarma, 7 de la mañana. Es hora, me arreglo, desayuno y salgo.

Llego pronto al colegio y busco rápidamente la sala de profesores para conocer a mi directora de curso.

- Elizabeth? - oigo una voz detrás mío y giro, era una mujer alta y delgada, debía estar entre los 45 y 50 años.
- Si señora - su rostro era serio, no marcaba ninguna emoción
- Soy Marian, la directora de curso de 11-3 donde estarás de ahora en adelante -
- Mucho gusto - sonreí amistosamente, no recibi gesto alguno
- Sígueme- me guió hasta el aula y entramos, todos se sentaron, no miraba a nadie a la cara, pero sentía todas sus miradas sobre mi.
- Buenos días-
- Buenos Días- todos respondieron en coro - espero que hayan disfrutado sus vacaciones, y los felicito porque ya están todos en su último grado. Espero que se esfuercen mucho, y que tengan muchos éxitos en este año - la profesora arreglo unos papeles sobre el escritorio y luego me miró, recordó que yo existía - ah, este año tendremos a una nueva estudiante, presentate -
- Soy Elizabeth -
- que directa...- miró hacia el salón y ubicó un par de puestos vacíos en la última fila junto a la ventana - siéntate allá. Me dirigi a los dos puestos y me senté en el que quedaba contra la pared. La profesora se fue y los estudiantes empezaron de nuevo a hablar. No recordaba lo difícil que era ser nueva. Me sentía incómoda, muy incómoda. El par de chicas que estaban frente a mi se giraron. Una era crespa y la otra tenía el cabello liso, parecían amables. La crespa me miró y me dijo
- te aconsejo que te cambies aquí- golpeó la mesa que quedaba sobre el pasillo.
- ¿por qué? - no alcanzaron a responder cuando vi que se acercaba un muchacho hacia mi.
- odio cuando esto pasa, párate, ese es mi puesto - me dijo serio, fue prácticamente reacción levantarme y cambiarme de puesto, a pesar de todo quería golpearlo, pero deje que se sentara. Se recostó sobre la mesa y no dijo más.
- es mejor que no lo hagas enojar - dijo la crespa susurrando. Luego sonrió y dijo mas fuerte - soy Paula, y ella es Mariana - sonreí
- Soy Elizabeth - rieron
- Si, eso ya lo dijiste - que torpe. Entró el siguiente profesor y empezó a dictar la clase.
Fue una mañana bastante aburrida, ver historia y geografía es mi peor pesadilla. Noté que el chico del lado no se movió. Siguió recostado durante toda la clase.
Salimos a descanso.
Paula y Mariana me llevaron al jardín y empezamos a hablar muchas cosas, que música nos gustaba, películas, hobbies, y faltando 5 minutos para que timbraron ocurrió un pequeño silencio. No quería parecer aburrida, quería poner otro tema de conversación, y de pronto salió mi duda.
- ¿quién es mi compañero de puesto? - las dos me miraron y Paula sonrió débilmente
- Es David, se que es tu compañero de puesto, pero evita hablar con el, no le prestes atención, no es una buena influencia - quedé en silencio.
El día siguió de largo, luego del descanso no se volvió a aparecer David. ¿Cómo no le iba a prestar atención?
Al llegar a mi casa me invadía mas la curiosidad de saber quién era el, por que era una mala influencia, donde estaba en clases.

Entablé muy buena relación con Paula y Mariana. Y con todas nuevas amigas llegan nuevas enemigas. Evelyn era una chica demasiado superficial, y todo giraba al rededor de ella. Todos hacían lo que ella dijera, le daban lo que ella quería. Siento decir que no iba a permitirme cumplir todos sus deseos.
- firma aquí- me dijo ella tendiendo una hoja frente a mi. Querían sacar al profesor de español, "deja muchas tareas" decía ella, la verdad me da igual, me gusta escribir así que no tengo problema con ello.
- No estoy de acuerdo - vi como las miradas del salón se dirigieron hacia mi.
- ¿perdón? - dijo ella con un tono bastante irritante.
- que no lo firmaré, no me importa la cantidad de tareas que el profesor Rodrigo deja, de hecho el me agrada - se notaba como su rostro se ponía rojo
- no te estoy preguntando si estas de acuerdo, te estoy ordenando a que firmes- reí, que estúpida.
- ah, lo siento miss Evelyn, pero no hay razones para que tenga que cumplir todas sus órdenes - estaba harta y en un tono más serio y brusco dije - No lo firmaré, largo-
- te vas a arrepentir -
- ¿es una amenaza? ¿Que me harás? ¿Me torturaras maquillándome y peinándome? ¿Poniéndome vestidos sobre las rodillas? ¿Haciéndome ver la saga completa de Crepúsculo en una noche? - noté como su cara iba pasando de roja a morada - no me hagas reír, llevo una semana aquí y preferiría que no me hablaras. -
- Después no pidas súplica-
- No lo haré, no como lo acabas de hacer tu conmigo- escuche un par de risas y otro par de susurros, tomé mi maleta lista para irme
- ¿a dónde vas?- dijo Mariana
- soy bilingüe, no necesito asistir a inglés- me di media vuelta y me fui. Llegué a la terraza y me acosté sobre una silla, tenía un poco de miedo, no sabía en qué lío me había metido. El sol me daba en toda la cara, su calor me reconfortaba, me puse los audífonos y cerré los ojos. Quería quedarme allí sin hacer absolutamente nada. Sentí como el sol se iba escondiendo tras las nubes. Abrí los ojos y noté que no se había escondido tras las nubes, estaba tras David.
- que costumbre la tuya en hacerte en mi silla - me senté en un salto.
- lo siento, en ningún lado dice que tiene dueño- me sentía estúpida, quería correr, el me daba más miedo que Evelyn y todo su clan. Se sentó a mi lado y estuvo allí en silencio hasta que me fui.
Odio la gente tan callada, no saber que piensan, que sienten, odio la actitud de David, odio su indiferencia.
Brillante, llego al salón y veo mi puesto con pintura que decía "eres una puta" me enojé claro. Vi qué alguien estaba a mi lado, era David y sonreía, era obvio que había sido Evelyn, y a David le divertía.
- wow "eres una puta" - dije en voz alta- me voy a poner a llorar - reí e imitando la voz de Evelyn dije - "después no pidas suplica" - busque rápidamente a Evelyn en el salón, estaba sentada en su puesto, mirándome en silencio - ¿es enserio? ¿Así aterrorizas a todo el mundo? ¿Al menos tienes razones para llamarme puta? ¿No? Ah bueno, ahórrate la pintura y tiempo, veo que te falto un poco de los dos al ver tu cara esta mañana- se escucharon risas y ella se giró. No dijo nada. Me senté y limpie mi puesto.
Cuando acabó el día empaqué todo en mi
Maleta y me detuve un momento para responderle a mi tía que insistía en el celular. Fue cuestión de segundos cuando noté que mi maleta ya no estaba. Vi como alguien se la llevaba.
- Hey! - grité - oye! Devuélvemela!- corrí detrás del muchacho, sentía que la situación tenia algo que ver con Evelyn. Llegamos a un par de cuadras detrás del colegio, y el se volteó. "No puede ser"
- ¿que tanto cargas aquí? - dijo David con una sonrisa picarona en el rostro - pesa tanto que siento que se me va a caer el brazo -
- No sentirías el brazo así si no la hubieras tomado, jamás te pedí que lo hicieras -
- wow ¿eres así de respondona con todo el mundo? Créeme que conmigo no te conviene - "por supuesto que no"
- Devuélvemela -
- Claro, cuando lleguemos a tu casa - ¿que era esto? ¿Estaba bromeando? Ni loca lo guiaría a mi casa. Es como si un cerdo guiara al carnicero al matadero. Aunque... No tiene sentido que piense así, después de todo no sé quién es el. - yuju... Hola? Hay alguien en casa? - me había sumergido totalmente en mis pensamientos - ¿Dónde vives? -
- No te diré-
- Entonces no tendrás tu maleta -
- No la quiero de vuelta - por supuesto que la quería de vuelta, pero no podía demostrarlo.
- ¿alguna vez te han dicho lo mala actriz que eres? - "miles de veces".
- llévatela- me giré y me empecé a devolverme para el paradero de bus, pensándolo bien no necesitaba la maleta, todo lo que tenía importancia lo llevaba conmigo. Mi celular. Pasó un buen rato hasta que David notó que enserio no quería la maleta.
- Hey respondona - seguí caminando como si nada - Elizabeth! - sentí un corrientazo por todo mi cuerpo al oír mi nombre con su voz y me detuve casi inmediatamente - toma! - me giré y me lanzó la maleta - conseguiré tu dirección de otra manera - sonrió y se fue.
¿Para qué quiere mi dirección? Pensé en contarle a Paula y Mariana, pero con lo paranoicas que son prefiero ahorrarme la molestia.

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