Capítulo 1

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Sueñas con un viaje donde sientes el aire en tu cara, la fresca brisa de la mañana; la

obscuridad de tus ojos cerrados te hace aferrarte más a su espalda, mientras sientes que

vuelas y el aire acaricia tu rostro. Nadie te detiene, te sientes volar, volar sin rumbo y sin retorno, sin detenerte y sin luchar, solo hay libertad, es mágico; su perfume en tus pulmones, el vacio en el estomago que provoca esa velocidad, la gravedad no importa cuando estas sujeta a un sueño. El motor crujiente que me asegura que no es un sueño, que es la verdad, amo que lo sea, aunque a veces, la realidad solo se goza en pocos momentos; todos los sueños, termina.

De repente, siento un golpe, algo que nos ha impedido avanzar, que nos detuvo de una manera violenta; no siento esa sensación de unos segundos atrás, ahora esa sensación de felicidad se convierte en dolor; me baja del aire donde volaba, abro los ojos pero una luz me obliga a cerrarlos de nuevo; siento el impacto contra el suelo, un ardor recorre mis brazos descubiertos; pero no hay más que confusión; salgo del sueño para entrar a la

oscuridad completa.

No sé cuánto ha pasado, pero ya no huelo su perfume, entre recuerdos veo tristeza, la locura, oigo gritos encerrados en mi mente, los que me impiden pensar con claridad; el chillido de las sirenas me asusta, siento como algo liquido recorre mi cara, estoy con personas, no se quienes son, pero siento sus miradas con dolor y entre susurros digo su nombre, quiero que me salve como siempre lo ha hecho, que vuelva el mágico sueño. Pero todo acaba, no sé de mí, lo peor es que tampoco se de él.

Despierto, solo veo cables que me rodean y unen a una pantalla, una bolsa que cuelga de un tripie, estoy en una habitación fría y sola, ni murmullo ni gemido, nada, yo sola, sola y siento el hueco que atosiga mi cuerpo.

Mis manos están adormiladas, mis dedos parecen no pertenecer a mi cuerpo, apenas los siento; me arde la cara, mis hombros, me veo de reojo y noto que tengo rasguños por casi todo mi brazo derecho y un poco en el izquierdo. Mi boca está seca y busco una explicación a todo esto, me incorporo un poco, pero los cables me impiden mover del todo, intento retirarlos de mí.

-con calma, estas algo lastimada. Necesito monitorear tus signos vitales -. Entra un hombre, entre cierro los ojos, aquel hombre, alto, con cabello blanquecino, hace anotaciones en una carpeta metálica; hay una enfermera con él, que me sonríe como si

necesitara compasión. - ¿Cómo te sientes?-. Continua.

- ¿porque estoy aquí?-. Ignoro su pregunta.

-Tuviste un accidente, pero tus golpes no son graves, estarás bien-. Sonríe.

- ¿y Fild? ¿Dónde está?

-Mira, este no es el momento para hablar, lo que necesitas es descansar...

-no, dime, ¿Dónde está Fild? -.Insisto, mi respiración se acelera.

-tener emociones fuertes ahora, puede causarte problemas si no controlas tu...

- ¡dime! -.grito. Se queda unos minutos callado, se gira para ver a la enfermera, se vuelve hacia mí y abre la boca para hablar.

-tu compañero...falleció.

Un golpe me da en el pecho, mis ojos se cristalizan, retiro poco a poco la mirada de aquel hombre. Mi respiración se hace más pausada. No me creo lo que ha dicho. Mis manos, mi cuerpo están temblando; el llanto sale de mis pulmones, me cubro la boca para callar el grito que desgarra mi garganta. Fild no puede estar muerto, no se puede ir de mi vida así, no puede morir a la mitad de nuestra historia. Porque él es mi historia.

Intento respirar, pero mis pulmones solo liberan el aire para poder sacar el llanto. Esto es una pesadilla, una verdadera locura, Fild no puede estar muerto.

-no, esta-. Ni siquiera puedo completar la frase, hay mucho miedo en mi corazón.

-el recibió todo el impacto, te protegió con su cuerpo, nada se podía hacer, murió al instante.

- ¡No! eso no es verdad, ¡no está muerto!-. Solo niego con la cabeza y con las pocas palabras que me salen.

-tienes que tranquilizarte-. Me dice la enfermera que se acerca para tomar mi mano. La cual quito con un movimiento brusco. - ¡no me toques! Fild no está muerto, no puede estar muerto-. Mi cara está caliente y mis

mejillas me comienzan a arder.

-lo siento mucho-. Continua la enfermera que toma mi hombro para hacer que me recueste de nuevo.

-No quiero tu estúpida compasión, lo quiero a él, no puede estar muerto-. Sigo gritando mientras peleo por salir corriendo.

Después de unos segundos, siento que mi cuerpo se agota, no sé lo que me han puesto, pero me estoy quedando dormida, aunque mi cerebro lucha por despertar a mi cuerpo.

Mi mente viaja buscando recuerdos. Los encuentro rápidamente. Entran a mi mente recuerdos vividos con Fild, momentos que hace que mi cuerpo dormido se sienta protegido de nuevo. Que mi alma este en paz de nuevo.

-Te amo Abril-. Dice con su voz fuerte, pero dulce; me abraza para besarme la frente, estamos los dos, juntos en casa.

-Y yo a ti Fild-. Lo veo directo a esos ojos claros color azul.

-Sabes que yo daría mi vida por ti-. Asegura.

-No... no lo digas más.

-No me importa entregar mi alma, solo con saber que tú vives es suficiente para mí-. Sonríe.

- ¿pero que no entiendes? yo no necesito perderte para saber que me amas, porque yo te amo. No sabes que tú eres mi vida, que tú eres mi razón de felicidad, que por ti despierto y respiro. Tú eres mi vida y si tu mueres te llevaras mis ganas de vivir.

-Jamás te dejare-. Asegura acariciando mi mejilla.

Los momentos más bellos de mi vida, fueron a su lado, días llenos de vida, que jamás se volverán a repetir. Siento tan presente el dolor en mi pecho, que no puedo ni siquiera imaginar, que todo fue un mal sueño, que cuando abra los ojos lo veré a mi lado. Solo tengo en mente que volveré a despertar con la misma desesperación de verlo.

Todo en blanco los recuerdos matan, sentir sus labios sin poder besarlos, su respirar, todo es confuso. A un siento el dolor, la desesperación, oigo su voz, la busco y no la encuentro, esta frio, no siento su mano tibia tocando la mía. Su aspecto físico lo tengo clavado en mi mente, vive aun en mis recuerdos, sigue ahí, permanecerá ahí.

Sus ojos claros, con un matiz grisáceo, su cabello rubio lacio, su piel blanca, su boca delineada con un grosor fino, su aroma; todo se ha grabado en mi, su manera de hablar,

permanecerán en mi cabeza, hasta el día de mi muerte.

Todo lo que él era, hoy ya no existe. Su persona no existe, pero lo que dejo, todo su amor, todos sus sentimientos, todo lo que sintió, me lo ha dejado. Porque él lo era todo.

Aún después de la muerte...Stories to obsess over. Discover now