Abro la puerta de la habitación de mi residencia, y me encuentro con dos chicas sentadas en dos camas distintas...y no hay una tercera.
¿Que estará pasando?
—Alex, ¿Comprobamos bien la habitación verdad?¿Es la número 6?—me pregunta mi madre.
—Sí mamá, me sé el número desde que me asignaron la habitación en junio...
— Perdón, no es por nada, pero ¿Podríais cerrar la puerta? No teneis que estar todo el rato mirando mientras hablamos .— dice una de las chicas fulminándonos con la mirada.
—¿Me podríais enseñar el papel para comprobar que esta habitación es la vuestra?—les pregunta mi madre, ignorando su mala educación.
Una de ellas se levanta, entregándole dos papeles.
—Sí, compruebe todo lo que quiera, pero nosotras ya lo miramos antes —replica de mala gana.
Me acerco a mi madre, que sostiene el papel. Efectivamente, pone que es la habitación número 6... Diablos.
¿Y dónde duermo yo ahora?
—Esto no puede ser, voy a llamar al rector...
Mientras mi madre telefonea, me dedico a observar a las dos chicas en esa habitación. Van pintadas de arriba a abajo, apenas se les ve los ojos de la sombra que llevan... Casi que me alegro y todo de no tener que compartir habitación con alguna de ellas.
—Alex, el rector está llegando, dice que quizá ha habido algún error. No tardará mucho, vive aquí al lado.
Efectivamente, pues alguien con aspecto de rector de universidad esta entrando por la puerta en este mismo instante.
—¿Señora Martin?¿Es usted?
—Sí, mire, en junio nos llegó la carta de que Alex había sido admitida aquí, en la residencia Drewden, y se le asignó la habitación número 6... y ahora está ocupada.
—¿Tiene aquí la carta que acredite eso?
—Sí, un segundo, estaba por aquí... —mi madre comienza a rebuscar en su bolso increíble y exageradamente grande, que siempre lleva lleno de trastos inútiles—. Alex, aguanta esto. —y me da un libro que debe tener por lo menos 500 páginas. ¿Quién lleva esto en el bolso el día que vas a acompañar a tu hija a la universidad?—. Toma esto, que pesa poco, y esto, ah y la mandarina... ten aguántala un segundo también.
Coloco los brazos extendidos hacia adelante.
Sé lo que viene ahora.
Todo el contenido del bolso va a acabar en mis brazos, y seguro que no encontrará el maldito papel. Hasta el momento me ha dado un libro, su kit de maquillaje, que no sé para que lleva si nunca se maquilla, un diario de hace dos semanas, el móvil, un cepillo de dientes, un tupper vacío, un montón de tíquets de la compra, su agenda, un par de auriculares, una mandarina, un tubo de superglue...
—¡No puede ser!—chilla ella, desesperada.
—¿Qué pasa mamá?—pregunto preocupada. Esto no va bien.
—No encuentro el papel, no está.
Suspiro. Tal y como yo predije, no trajo el papelito.
—Bueno, tranquila, no pasa nada, puedo buscar en la tablet a... —el rector me mira, esperando que le dé un nombre.
—Alex, Alex Martin.
—Es Alex de Alexia .—aclara mi madre. La fulmino con la mirada. Sé que cree que parezco un chico porque siempre voy con sudaderas y tejanos, y escondo mi pelo en una capucha, pero es realmente fastidioso que siempre tenga que decir que mi nombre es Alexia.
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She is NOT one of Them
Teen FictionPara muchas chicas universitarias, estar por error en una residencia llena de chicos con las hormonas disparadas, puede ser lo mejor que les ha pasado en la vida. Para Alexia Martin, eso es lo PEOR que le puede pasar, sobretodo si el error fue po...
