Marcus estaba sentado en una banca de concreto azul sin respaldo. Un faro se encontraba frente a él y la luz lo envolvía. Era de noche, comenzaba soplar un viento frío. Las hojas de los arboles comenzaron a cantar y bailar. Alzó la vista, notó unas pocas estrellas que parpadeaban en diferentes colores. Se quedó contemplándolas un momento hasta que comenzaron a taparlas unas nubes que lentamente se tiñeron de color gris claro.
<< ¡No lo puedo creer! -Pensó- Sharon aceptó salir conmigo al parque. Pero qué raro, pidió que nos viéramos a las nueve de la noche>>.Dos días antes de salir de vacaciones, Marcus le propuso a Sharon una cita en el parque para charlar. Ella aceptó la propuesta y asistiría pero con la condición de que la hora fuera a las nueve de la noche. Marcus se sorprendió, pero recordó que ese día sus padres estarían fuera de casa y que él se quedaría solo. Así que aceptó la condición de ella.
Esa noche decidió vestir de lo más simple. Pantalón deportivo, camiseta roja sin estampado, sudadera azul rey con un bordado en la espalda de un balón envuelto en llamas, y zapatillas deportivas de color gris. Cuando se miró en el espejo de su habitación se sintió un poco inseguro. Tenía el cabello corto color negro, ojos medianos de un color café claro, nariz pequeña, labios pequeños y barbilla redonda. Se fijó en su físico y no se quejó. Era de complexión robusta, alto, de hombros anchos, pecho a medio ejercitar, brazos fuertes y piernas resistentes.
El frío se hacía más fuerte, lo podía sentir en los dedos. Miró su reloj de pulsera y choco la lengua <<Maldición he llegado muy temprano. Aún faltan veinte minutos para que den las nueve>>
Un panadero en su bicicleta y con una enorme canasta colocada en la parte de atrás, pasó enfrente de él, a los pocos minutos pasó una señora con varios artículos comestibles en los brazos. Una pareja joven se sentó en uno de las bancas que se encontraban a su derecha. No pudo evitar imaginarse a Sharon entre sus brazos, mientras le decía cosas para sacarle una risa y después terminara callándola con besos.
<<Es una ilusión, una bonita y dulce ilusión que nunca se cumplirá>>, pensó mientras se ponía de pie para entrar en calor.
Marcus cortejó por seis meses a Sharon. Lo intento de la forma que solo él sabía: con flores, con chocolates, con cartas, con dibujos y hasta con poemas. Y siempre le preguntaba a ella, por cada detalle, si le había gustado. Ella respondía que sí. Él siempre buscaba la oportunidad de poder charlar con ella, ya fuera en los descanso de la escuela, acompañándola un pequeño tramo a la hora de la salida e incluso en mensajes de texto. Se sentía alegre cada vez que hablaba con ella. Ambos platicaban de videojuegos, de libros, de series de televisión de lugar que les gustaría visitar, etc. En una ocasión, la invito a salir un sábado por la tarde, ella aceptó. Ese día caminaron, charlaron, tomaron un helado y comieron hamburguesas. Cuando llegó el momento de la despedida, le declaró sus sentimientos a Sharon. Ella parecía alegre y contenta por cada palabra que él le decía. Cuando le propuso que fuera su pareja. Ella le respondió que le diera una semana para pensar, él aceptó. La semana fue eterna para él y la desesperación por saber la respuesta, le hizo hacer cosas que a ella no le agradaron, la presionaba con la respuesta, una parte de la escuela sabía que habían salido, A cada momento le mandaba notas de amor con sus amigos, dos veces habían quedado para comer juntos en la cafetería de la escuela y en las dos la había dejado plantada por estar jugando fútbol con sus amigos. Cuando llego el día para volver a salir, ella firmemente le dijo que no.
―No sé ¿por qué? me molesto en hablarte-Le Respondió enojado-Creo que te importo un carajo y yo que pensé que podíamos llegar a hacer una bonita pareja, pero por lo que veo, ni la amistad te importó, solo quería compartir una vida contigo, pero creo que todo lo que hice no lo valoras.
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Yo he ganado
Short StoryLa lluvia, el frío, los arboles... son testigos de un encuentro amoroso, con un final, que ellos sólo saben y que están dispuestos a narrar.
