Capítulo 2

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Pongo la radio mientras me visto para bajar a desayunar, el reportero está dando un informe de la situación actual de cada Sector y de las afueras de la Colmena, donde se han instalado los hostiles.

Bajo al comedor, donde Ágata está preparando el desayuno.

-Buenos días -me saluda con una amplia sonrisa. Los años la han cambiado, su pelo está completamente gris, más de una vez le he dicho que fuese a la peluquería, pero ella siempre me contesta "¿para qué? Mis arrugas y mis canas son el vivo ejemplo de cuanto he vivido".

-Buenos días, Ágata -le contesto devolviéndole la sonrisa mientras cojo un bollo y me siento en uno de los taburetes de la barra de la cocina.

-¿Has dormido bien?, esta noche a hecho mucho calor -dice quejándose.

La conozco a la perfección y sé que ella no lleva nada bien el verano, prefiere el frío invierno, no como yo que odio el frío.

-Me desperté a mitad de la noche, pero me volví a dormir en seguida -es verdad que esta noche ha hecho demasiada calor.

-Este verano está haciendo más calor que otros años.

-Si -digo distraída mientras me hecho un vaso de leche y cojo otro bizcocho. Escucho la música del pequeño equipo de Ágata que siempre tiene encendido por las mañanas.

-Por cierto, voy a salir -le anuncio como si nada.

-No. Estás castigada, ¿recuerdas? -me dice en tono de reproche y poniéndose de pronto seria, pero por mucho que lo intente le es imposible ponerse realmente seria, sus facciones dulces no se lo ponen nada fácil.

-No te he pedido permiso, tengo dieciocho años y puedo hacer lo que quiera -le suelto sin mirarla.

-Te he dicho que no, además me da igual que seas mayor de edad, estoy harta de que te traiga algún soldado o de que me tengan que llamar diciéndome que tengo que ir a recogerte porque te has metido en algún lío -me dice poniendo los brazos en jarra.

La verdad es que tiene razón, siempre ando metiéndome en líos y siempre tiene que estar disculpándose. Más de una vez los soldados me han tenido que traer porque no puedo mantenerme en pie, también ha pasado que Ágata ha tenido que recogerme del calabozo cuando me han pillado robando o haciendo cualquier otra cosa que no esté bien como meterme en alguna pelea.

-No tienes porqué venir a buscarme, no tienes porqué hacer nada por mí -le digo seria y viendo cómo se entristecen sus tiernas facciones. Sé que me he pasado al decir eso, ella me quiere mucho y sé que le estoy haciendo daño con mis palabras, yo también la quiero pero no he podido evitarlo.

Ambas nos miramos fijamente, intentando descifrar los pensamientos de la otra.

-Te prometo que esta vez no me meteré en líos -le digo menos seria, en tono conciliador.

-Eso es lo que siempre me dices -me dice sin apartar su mirada de la mía.

-Esta vez te lo digo en serio, de verdad -la miro fijamente intentando que me crea y le estoy diciendo la verdad, esta vez intentaré no meterme en problemas.

-Amber, ¿te das cuenta que te has vuelto una chica demasiado conflictiva? -me pregunta agitando la cabeza, sin entenderlo.

"Si" pienso, me he vuelto una chica problemática para ser hija de una familia de buena posición social e hija del Gobernador. Puede que me haya vuelto así por naturaleza. No. Es porque he querido llamar la atención, porqué sé que Ágata se escribe con mi padre para informarle de cómo me van los estudios y cosas por el estilo y él siempre le contesta al contrario que a mí. Así que se me ocurrió meterme en problemas y pensé que así, quizás volvería o me escribiría, pero al parecer le he dejado de importar, se ha olvidado de mí.

Amber (la Colmena)Where stories live. Discover now