Día 2: creo que es Martes.

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Que rico desayuno me zampe, un sándwich de 4 pisos, con tocino y unas tremendas rebanadas de jamón congelado que encontré en una tienda cercana a mi refugio, siempre desayuno lo que quiero aunque a veces se me pasa un poquito la mano y la mente, una vez desayune cereal, pero en vez de leche le puse vodka, cuando desperté estaba a unos 3 kilómetros de mi refugio. Otro día desayune nieve con chile, me supo algo raro, dulce y picante. Creo que si hubiera sacado mi propio libro de cocina sólo hubiera tenido éxito en el caso de que hicieran las recetas en medio de una fiesta universitaria.
En fin, es el día dos, asi que será mejor que siga con mi fabulosa aventura narrativa. La guerra estalló, los mal paridos de Methia comenzaron la masacre, primero usaron armas satélitales, achicharraban ciudades enteras en tan sólo unos minutos, las demás naciones no se tocaron el corazón y también iniciaron su ofensiva en contra de esos maníacos religiosos,adoradores de un bicho cagado por el universo y por azares del destino el vertedero tenía que ser la Tierra.
Del lado de los técnicos se encontraban: la nación de Arthos, famosos por sus robots armados hasta los dientes y sus voluminosas mujeres, la siguiente nación era Lemis, imaginense a un montón de hipies con poderes telequinesicos, pues esa era Lemis, de ahí le seguía Akos, una nación algo oscura, sus armas preferidas eran abominaciones invocadas desde el mismísimo infierno o cualquier otro infierno, muy fanáticos de la magia negra, y por último pero no por nada menos importante, la gran nación de Biua, yo soy de ese bando aunque nunca fui soldado activo ( por suerte), mi nación le encantaban usar misiles cargados de nanobots comemateria, entre otras chunches. Pues las 4 naciones se unieron para patearle el culo a Reches y a este cabron se le hizo más fácil destruir a todo el mundo incluido el.

Para no volverme locoWhere stories live. Discover now