Capítulo 1: Tres Meses...

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CAPÍTULO 1: Tres Meses…

El teléfono me despertó. “¿Hola?” dije prácticamente dormida. “Se te está acabando el tiempo, tenés tres meses” dijo una voz grave, y antes de que yo pudiese pensar una respuesta o siquiera procesar lo que me había dicho cortó.

¡Tres meses eran muy poco! Pero ya nada más podía hacer. Tenía que disfrutar todo lo posible. Seguí dándole vueltas al asunto durante un rato, ya que apenas estaba amaneciendo, y me di cuenta de que cuando le conté a Chris la historia oculté el hecho de que me quedaba poco tiempo, aunque en ese momento pensaba que iba a tener tiempo suficiente.

Sabiendo que le daría un gran susto, me dirigí hasta su casa en mi Mercedes. Sí, tenía un Mercedes; pero aún así prefería mi moto. Abrí la puerta trasera y entré con mucho cuidado, intentando no despertar a Jackie ni a John y poder llegar hasta el cuarto de Chris.

Una vez allí sin pensarlo dos veces salté sobre su cama y lo golpeé con su almohadón hasta despertarlo. “¿¡Estás loca!? ¿Por qué me despertás así?” “Hay algo muy importante que no te conté…” dije, derramando algunas lágrimas “¿Qué cosa?” “Yo te dije que en unos años me buscarían…” “No llores, contame bien” me dijo secando mis lágrimas. Tomé aire. Él era mi mejor amigo desde que había llegado a los estados unidos, y me entendía, aunque nunca había pasado situaciones como las mías. “Darwin me llamó hace un rato… me dijo que me quedan tres meses antes de que la búsqueda comience” dije sollozando.  Me asusté aún más cuando ví como su cara de un momento empalideció. “¿Solo…tres meses?” dijo intentando parecer fuerte, y sin recibir respuesta me abrazó como siempre que me sentía mal lo hacía.

Sonó su despertador, avisándonos que nos habíamos quedado dormidos. Por suerte siempre tenía algunas mudas de ropa en su casa y todo lo que necesitaba para ir al colegio. “Levantate, tu mamá nos va a matar si no vamos al colegio” dije mientras caminaba hacia el baño.

Ya vestida y maquillada bajé las escaleras y me encontré con Jackie llevando el desayuno a la mesa y gritando “Chrissssss” para qué él venga a desayunar. “Hola Amy, no sabía que estabas acá” me dijo la siempre sonriente madre de Chris. “Es que llegué algo tarde anoche…” aporté, intentando dar con eso por finalizada la conversación. Ella no sabía mi secreto.

Estacioné mi Mercedes gris en el lugar más cerca que encontré a la puerta del colegio, me bajé y esperé a que Christ saliera para entrar juntos. Desde mi primer año en esa escuela habíamos tenido casilleros contiguos, solo por el hecho de que la directora era tía de Christ.

Nerviosa por la llamada que había recibido esa mañana, cogió los libros de las dos primeras clases y caminó para ir hasta el aula más alejada: la de biología. Por ser el primer día de clases, a pesar de los problemas que había tenido temprano, se veía de lo mejor. Siempre había que dar una buena impresión. Podía notar como todos me miraban de arriba abajo: mi cabello castaño bien arreglado;  mis ojos celestes, que para ser sincera y poco humilde, me encantaban; mi sonrisa fingida; mi vestido Gucci sin mangas azul; mis piernas largas y mis tacones plateados. De vez en cuando escuchaba algún piropo dirigido a mí, dicho en voz casi inaudible, pero podía escuchar a causa de mis sentidos desarrollados.

No podía decir que mi forma de vestir me disgustara, ni mucho menos, pero no era lo que en verdad me gustaba a mí. Mis preferencias eran algo más casuales que mi atuendo diario, a excepción de los tacos que los amaba, pero para encajar esta era la mejor forma. No me mostraba con mis compañeros tal cuál era. Ellos me veían como una barbie, pero Christ sabía que no era así.

Volvieron a mi mente las preocupaciones que había tenido hasta hace un rato: mis tres meses restantes. Era muy poco. Volverían a buscarme al poco tiempo de cumplir los dieciocho. “Disculpa… se te cayó esto” me dijo un chico a mis espaldas. Bruscamente me di vuelta, permitiéndome ver al morocho más lindo que había visto. Sonreía de lado, muy seductoramente y tenía unos ojos claros, que no podía ver si eran grises o celestes, hermosos. “Esto es tuyo…” volvió a decir, haciéndome ver que llevaba varios segundos mirándolo anonadada. No puedes pensar en chicos, recuerda los tres meses… pensé. “Lo siento, no había visto que se me cayeron” y él me entregó los libros que minutos antes estaban en el suelo. “Soy Derek” “Yo soy Amy, ¿eres nuevo?” “En este colegio sí, pero no en la ciudad… Iba a otra escuela pero me fui a vivir solo al departamento que tenían mis padres y me quedaba un poco lejos la otra escuela, entonces decidí cambiarme” “¿Te sientas con alguien en esta clase? Porque si quieres puedes sentarte comigo” “Encantado” dijo el guiñándome un ojo. Debía admitirlo, él era sexy. No podés pensar en chicos, tuve que recordarme para mis adentros.

En la clase no paramos de hablar, y pude ver que no le importaba mucho que digamos aprender; y descubrí que es de lo más observador. Reconoció mi perfume CH y que era italiana; por lo tanto le conté mi historia falsa, que tenía preparada para todo aquel que quisiera saber algo de mí. No sé por qué, pero me sentía culpable de mentirle a él, pero peor hubiese sido contarle toda la verdad.

Tocó el timbre para ir a la siguiente hora y mientras iba hacia la puerta Dafne se acercó a mi “Veo que se llevan bien con el chico nuevo…” “Sí, puede ser…” le dije. No podía demostrar el asco que le tenía a ella y a todas las barbies. Eran rubias lindas, fáciles, egocéntricas, rencorosas y huecas. Mucho por fuera y poco por dentro. “Bueno, pues a gusta de mí, obvio… Así que no te hagas ilusiones, ya va a caer a mis pies” dijo sintiéndose importante. Si sigue así la el ego no le va a entrar en el cuerpo y va a explotar, pensé. “No quiero nada con él, buena suerte” alcanzé a decir justo antes de que aparezca Derek, y camine junto a mí sin fijarse en Dafne.

Entramos con Derek al salón de anatomía, porque otra vez compartíamos una clase en la que no estaba Christ. Estar con Derek me había hecho olvidar que tenía solo tres meses. Otra vez hablamos toda la hora y aprecié que tenemos muchos gustos en común. A ambos nos encantan las motos, la adrenalina, los deportes extremos, las películas de acción y ese tipo de cosas, solo que yo no podía decirle que en verdad me gustaban porque mostraría a la verdadera Amy, y eso no podía ser, no ahora que solo tenía tres meses y quería pasarlos en paz.

En el almuerzo le dije a Derek que podía sentarse con nosotros. “Él es Christ, mi mejor amigo” dije señalándolo. “Ellas son Dafne, Lucy, Rebecca y Sheila y ellos George, Matt, Steven y Roy” le presenté a todos. En la mesa nos sentamos con las barbies y los deportistas que eran los más populares de la escuela, ya que nosotros también lo éramos, y ya que para ser honesta y poco humilde todos tenían una gran admiración hacia mí podía agregar a alguien sin escuchar ni el más mínimo reproche. Me acomodé junto a Christ y Derek no dudó en sentarse al lado mío. Dafne hizo una mueca y yo sonreí triunfante. Derek para mí ya era considerado un amigo más, pero en el fondo sabía que no lo veía de esa manera.

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Este el el 1° capítulo de esta novela Secretos, Sangre & Amor... Voy a tratar de subir un nuevo capítulo por semana para que la espera no sea tan larga :3  Mi método es escribir y subir, por lo que puede que todo lo que tenga planeado ahora en mi mente cambien y el final sea otro... así que si queren pueden enviarme un mail a vickyjhonsescritora@gmail.com con alguna propuesta o dejar un comentario aquí ! 

Muchísimas gracias por leerme ♥

SECRETOS, SANGRE & AMORWhere stories live. Discover now