Capitulo 12: Negación

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**Porque tu lo pediste Shey querida <3**

Alejo

Sentía unos cálidos labios sobre los míos. Yo tenía los ojos cerrados y estaba disfrutando del momento. Sus labios hacían que miles de cosquillas atravesaran mi cuerpo, llenándome de un fuego que abrasaba todo a su paso, y a la vez de una paz infinita haciéndome sentir como flotando en el aire. Mis labios correspondían a los suyos sin esfuerzo, como si estuvieran hechos solo para eso. Al momento en el que el beso se detuvo, mis párpados empezaron a abrirse para poder ver. Al frente de mi tenia a Sebas sonriéndome con ternura, mirándome con pasión, a lo que yo correspondí con una sonrisa cómplice...

Abrí los ojos de golpe, jadeando y desorientado ¿Qué rayos fue eso? – pensé, todavía sin poder creer lo que había soñado. ¿Qué demonios me estaba pasando? Esto estaba mal, muy mal. Mi cabeza estaba hecha una maraña de confusión, desde esa noche Sebas no salía de mis pensamientos y ahora me perseguía hasta dormido.

Sacudí mi cabeza con fuerza y me palmeé la cara, como si con eso pudiera deshacerme del sueño. No podía pensar en él... no quería pensar en él...

Me levanté malhumorado y me dirigí al baño ¿Por qué existía el instituto? Era el último lugar al que quería ir pero lo tenía que hacer obligado. Abrí la llave de la ducha mientras me desvestía, no pude creerlo al notar la estúpida erección que tenia. ¡Genial! Ahora me excito tan solo por soñar con él – pensé con disgusto. Miré mi pene con reproche y lo ignoré mientras me bañaba, luego me vestí y me dirigí hacia la cocina. Tenia un poco de prisa, no me apetecía para nada llegar tarde hoy.

Bajé las escaleras, para mi sorpresa mi madre se encontraba apoyada en la encimera de la cocina con una taza en las manos.

- Ya esta listo el café – me dijo

- Gracias... ¿Por qué estas levantada tan temprano? – le pregunte mientras cogía una taza para mi.

- Quería hablar contigo... - yo me puse alerta al instante. No era nada usual que ella se levantara en la mañana, más si se había acostado hace unas pocas horas, la conversación tenía que ser importante.

- ¿Sobre que?

- Has estado raro estos días Alejo... ¿Hay algo que te inquiete? – preguntó con voz preocupada. Sentí que me tensaba de inmediato.

- No he estado raro... ¿A qué te refieres? – dije a la defensiva. Sintiéndome extrañamente amenazado.

- Desde el sábado has estado mas callado que de costumbre... ni siquiera me sermoneas como siempre lo haces cuando llego tarde... -decía con el ceño fruncido como si lo encontrara insólito.

- No pensé que lo extrañarías... - la evadí - pero tranquila, si quieres empiezo ahora mismo... Por lo del viernes por ejemplo, cuando dejaste que el imbécil te humillara, ah y por ayer cuando fuiste tu quien lo llamo para salir... - empezaba a enojarme.

- No cambies el tema... ¿Qué te pasó cuando saliste con tus amigos? ¿Por qué estas así? – inquirió sin dejarme escapatoria.

- ¡No pasó nada!... – alcé la voz mientras ponía en la mesa la taza que llevaba en la mano, derramando un poco el café. - y no estoy de ninguna manera... ¡Todo esta perfectamente bajo control!... Me tengo que ir, no quiero llegar tarde al instituto... - finalicé la conversación y emprendí mi salida.

¿Perfectamente bajo control? No pude haber dicho algo mas falso. Control era lo que se me escapaba de las manos. Estaba perdiendo el control de todo, de mis emociones, de mis pensamientos, de mi mismo. Todo me confundía y esa confusión me irritaba.

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