- Tú siempre debes tener la boca cerrada.
- No puedes opinar, de lo contrario, se te castigará.
- Has un ademán de negación y te irá muy mal.
- NO TIENES CONTROL AQUÍ.
Esas siempre eran las palabras con las que se dirigía a mí cada vez que llegaba. Siempre tenía que esperarlo con los ojos vendados, no tenía permiso de verle a la cara y si trataba de hacerlo... Las consecuencias las llevaba mi cuerpo.
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Silencio
Historia CortaEsta historia es ficticia. No tiene otros fines que quitar mi aburrimiento y si es de su agrado; pues, también el suyo. Diviértanse
