Querido destinatario:
Me he tomado la libertad de escribir esto para expresarte lo que he estado queriendo decirte desde hace bastante tiempo...
Me gustaría empezar agradeciéndote por todo lo que has hecho por mí, como por ejemplo haberme desalentado de hacer tantas cosas que probablemente pudieron haber tenido exitosos resultados; además de que también le diste a este mundo una práctica manera de ver a las personas, a todas iguales y con los mismos pensamientos e intenciones. Gracias por botarme como una mala persona.
Me gustaría mencionar todas esas veces en las que por más que gritara por un poco de ayuda, tú simplemente me diste la espalda y dejaste el lugar. sinceramente, todas esas veces creí que volverías con un ejército para ayudarme, pero a la hora de verte de nuevo, tú te encontrabas riendo al rededor de otros como tú.
Aveces busco entre mis recuerdos unos de los mejores momentos que pasé contigo, pero ahí recuerdo que todos esos buenos momentos se arruinaron con tu llegada, y también me encuentro con esos momentos en los que yo solía confiarte mis secretos para que luego fueras y los hicieras públicos al mundo hasta que a los demás les llegara a interesar algo mejor.
Probablemente no recuerdes mucho sobre esto, pero ¿cómo podrías recordar que yo te supliqué miles de veces que dejaras de hacerme daño? Sé que te pedí algo muy difícil de hacer, pero al menos confié en que tratarías de hacerlo, Además, siempre supe que a ti te divertía mucho hacer que los demás perdieran sus esperanzas, así que, no debí haber tratado de coartar tu diversión.
También recuerdo todas esas veces en las que tú decidiste elegir un camino diferente al que ya había trazado, y siempre que te pedía que me acompañaras, tú corrías pues sabías que siempre correría detrás de tí...
La verdad hay mucho por decir aún, pero la mejor manera de resumir, sería diciéndote que sinceramente, te odio.
Te odio por tratar de controlar mi vida y mis decisiones.
Te odio por enseñarme que todos en quienes crees que puedes confiar, solo esperan a que te voltees para poder clavar un puñal en tu espalda.
Te odio por haber sido la persona en la que gasté mi tiempo cuando pude haberme preocupado por cosas de importancia.
Te odio por mentirme y creer que yo no me daría cuenta.
Te odio por el simple hecho de haber existido.
Eso es lo que realmente pienso sobre ti.
Después de todo, no hay mucho que pueda hacerse, ya que a final de cuentas, seguro esta carta terminará alimentando tu fuego, o tal vez dentro de una caja de cartón en la que sueles guardar cosas inútiles.
Con aún mucho por decirte, me despido dejándote mis mejores deseos.
Firma: aquella persona que vive a la sombra de la sociedad
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Historias de un cuervo
Short StoryEstas son simples historias que se me ocurren de vez en cuando, todas de diferentes géneros...etcétera. Ninguna tiene que ver con la otra, pero bueno...no me detengo a dar mucho detalle, si quieres saber de que se trata esto, simplemente puedes entr...
