9. Príncipe de caramelo

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Alexander

Si hay algo que nunca me ha gustado del todo, es saber que Summer se encuentra mal pero no tiene la confianza de decirme lo que sucede hasta que explota y ella se vuelve un tornado emocional. En cuanto dijo que no podía beber, es obvio y claro lo que me vino a la cabeza. La tomé de la mano y la llevé al callejón de la puerta trasera del lugar.

Quizás no me veo lo suficientemente consciente de que la estoy poniendo en riesgo aquí afuera, pero no se me pudo ocurrir otro sitio donde nadie de la fiesta escuchara que no fuese el baño con menos ruido, por lo que ahora esta es mi única opción.

-Summer... ¿Creo haber entendido bien?¿Hablas de que en serio somos muy irresponsables?-Parezco preocupado, pero no por lo que tenga que decirme, sino porque debo cuidarla como a nadie, pase lo que pase.

-Alex... De nuevo es algo que no puedo afirmar con seguridad, pero ya he tomado medidas para asegurarme de estar bien.

-¿A qué te refieres?-Ella suspira y parece algo incómoda teniendo que explicarme las cosas.

-He hablado con mi madre sobre esto...-<<No puedo creerlo. Me van a matar>>.-Se ha encargado de comprarme algunas vitaminas... Pero supongo que aún no he tenido el valor de comprobar las cosas.

-¿Debería preocuparme el que tu madre sepa que podrías estar esperando un bebé?-Parece que lo que digo la ayuda a relajarse, pues noto una sonrisa tierna brotando de sus labios.

-Creo que de ser así, ya estarías bajo tierra.-Comenta riendo con mucha dulzura. <<Dios, la veo y parece tan radiante, que la idea de poder ser padre me está comenzando a parecer agradable cada vez más>>.

*****
Jade

Mi sueño se vio interrumpido de pronto, rompiendo el hermoso escenario que tenía frente a mí. Al abrir mis ojos, una bombilla destellaba en una luz rosa, que entraba por mis pestañas. Sentía que alguien movía mi cabello suavemente; al alzar mi vista miré una perfecta sonrisa. Dominique trenzaba un mechón de mi cabello con sus largos y hábiles dedos.

-Jamás he entendido cómo lo puedes hacer tan rápido -dije, tallando mis ojos.

Dom solo sonrió. Dejando mi cabello de lado, me alzó por la cintura, recostándome de espalda sobre él, que estaba recargado en la cabecera de mi cama. Tomó una de mis manos y entrelazó nuestros dedos.

-J'aime ton sourire -dijo, volviendo a su idioma de pronto-. ¿Qué pasó con Jason el otro día? -su voz se volvió dura y grave. Tomé una bocanada de aire y sonreí.

-Luego de entrar a su auto -comencé, jugando con los dedos de su mano-, le pedí que entendiera a Summer, que fue un golpe duro, sí, pero que no quería decirlo. No de esa manera al menos.

-Il continue -dijo, con tranquilidad.

-Para resumir... Me gritó que saliera del auto -Dom se tensó, pero no dijo nada-, y como no lo hice, hablamos y terminé diciéndole que solo podía ofrecerle amistad, ya que vino a buscar más.

-¿Y es verdad?

-¿De qué hablas? -pregunté, incorporándome y sentándome frente a él.

-¿Aún lo quieres? -preguntó.

-Lo hago -respondí, con el ceño fruncido. Él asintió-. Pero no lo amo, Dominique. Ya no, al menos. Conoces nuestra historia al derecho y al revés, no quería secretos contigo.

Volverte a ver (inexplicable pt. 2) Where stories live. Discover now