Han pasado diez años desde aquella ves que lo vi, en esa tarde de verano con sus cabellos cobrizos revueltos, sus ojos eran esferas negras absorbiendo lo todo, igual de profundos que el vacío, esa tarde se encontraba leyendo, sentado en la sombra de un árbol, cuán era mi suerte que yo me encontraba en el lugar, el momento y la situación indicada, desde un buen ángulo para divisar entre las hojas de mis libros su hermoso perfil, aquella tarde fue de las mejores del verano, todos los días a la misma hora ese chico perfecto que casi parecía imposible tanta belleza se sentaba en el mismo árbol a hacer lo que sea que hiciera. En una de las últimas semanas no quería resignarme a sólo quedarme con la maravillosa vista que su perfil me proporcionaba, quería saber de lo que sus ojos escondían, así que me arme de valor y esa tarde con uno de mis libros favoritos me plante frente a el y me propuse hablarle:
-Oye te he visto aquí algunas tardes y quisiera saber si podría sentarme contigo y charlar un momento ¿te parece?.
El chico no me contesto, ni si quiera se molesto en voltear a verme. En ese momento estaba tan indignada que lo único que se me ocurrió hacer fue gritarle un par de cosas y marcharme.
. . .
Para la tarde siguiente tome la decisión de sentarme lo más lejos posible de el e ignorar su presencia por lo que restaba del verano.
Cuando llegue al parque a donde acostumbraba leer el chico estaba sentado en el mismo árbol que yo solía tomar como respaldo, pero decidí hacer caso omiso de su presencia y seguirme de largo hasta topar con el árbol adonde el solía sentarse, cuando me pare frente a el vi una nota que llamo mi atención, la nota decía así:
"Lo siento mucho, no quería ser descortés, no escuche cuando me hablaste (si es que lo hiciste), sólo voltee lo suficientemente a tiempo para ver tu silueta marcharse.
P.D: Realmente lo siento.
Atte. Wesley."
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A decir verdad estaba bastante apenada con el chico, y que bueno que no escucho todo lo último que le dije, pero realmente quería conocerlo, así que me acerque hasta donde se encontraba, le toque levemente el hombro y el volteó, haciéndome un pequeño gesto de espera al ver que era yo. Saco de un bolsillo un pequeño aparato que después se coloco en su oreja. Vaya pero que estúpida había sido, el chico tenia problemas de audición, me sentía como una completa imbécil. Entonces me dio un saludo animado que me tomo desprevenida y le devolví la sonrisa.
-Hola, mi nombre es Wesley.
Su voz era tan cálida como el ambiente aquella tarde, me quede por unos segundos aún escuchando el eco de su voz en mi mente y fue hasta cuando vi su cara de incomprensión que reaccione.
-Hola, mi nombre es ____.
El me regalo una amplia sonrisa que me enamoro al instante, mis ansias de conocerlo aumentaron.
Esa tarde fue realmente maravillosa, la pasamos muy bien, el era encantador y muy divertido, me explico que cuando lee no le gustaba escuchar lo que había a su alrededor nada que no fueran las voces de los mismos personajes de los libros en su cabeza.
Después de unos cuantos días ya se hacía costumbre encontrarnos, sentarnos en el mismo árbol, tomar un pequeño almuerzo y tener animadas conversaciones, todo era espectacular.
Una tarde decidí invitarlo a casa, para que pasáramos un poco más de tiempo juntos y así poder ponernos de acuerdo para mantenernos comunicados después de vacaciones. Pero cuando llegue no había ni rastros de el. Al llegar al árbol donde nos sentamos note otra nota en una hoja naranja que combinaba con los alegres tonos del verano y destacaba entre la madera de aquel roble viejo, la abrí y comencé a leer:
Hola, ____ lamento no haber ido pero podemos vernos más al rato, te espero en el restaurante a lado del lago a las 6. Te quiere Wesley.
La nota me extraño demasiado, pero aún así me carcomían los nervios de saber para que quería verme, corrí lo más deprisa que pude hasta llegar a mi casa, tome una rápida ducha y me vestí lo mas rápido que pude, la tarde noche era fresca así que opte por un vestido. Camine hasta el restaurante, no veía a Wesley por ningún lado, y comenzaba a desesperarme, comencé a recorrer el jardín para ver si mataba un poco de tiempo antes de que el llegara, después de vagar un poco y caer en la cuenta de que no iba a venir llegue a un pequeño jardín apartado del resto, donde se encontraba una silueta bastante familiar, camine y por fin encontré a Wesley, al verlo mi estómago se relajó al instante.
-Por Dios Wesley ¿dónde diablos te habías metido? He estado dando vueltas por una media hora buscándote.
Comenzó a reírse, ¿acaso se estaba burlando de mi? Fuera cual fuera el motivo adoraba esa risa, tan sincera, tan fresca, tan de Wesley.
-Haha lo siento, olvide decirte donde encontrarme, pero ya lo has hecho ¿no?
-Si, es verdad, y bueno ¿Para qué querías verme aquí?
Al instante Wesley borro la sonrisa de su rostro y opto por una cara más sería, en serio me estaba preocupando un poco.
Tono mis manos entre las suyas y me miro como cualquier chico lo haría en una película romántica, lo siguiente que recuerdo es estar abrazada de el, riendo como loca y llorando de felicidad como magdalena....
Si, Wesley me pidió ser su novia, aquel fue el verano en el que comprendí lo que era el depender de una persona, compartir tu mundo entero con ella, y vivir en un lugar a donde sólo existen tu y ese ser maravilloso que llena tu vida de felicidad, de auténtica y hermosa felicidad, aquel verano, descubrí lo que eran los celos, las peleas, las reconciliaciones, las noches en vela, pero sobre todo, ese verano, descubrí lo que era el amor, el Amor de Verano.
FIN
