La última láguima

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Más fría que nunca fue aquella noche. La oscuridad la envolvía en sus propios pensamientos; y el suave destello de la llama de la vela no se consumía. Ella lo sabía. Sabía perfectamente que él no volvería. La guerra era demasiado dificil de ganar, y tan facil de perder...
"Partiré a luchar por la patria. ¡Descuida, amada mía, volveré!" Las últimas palabras de Antonio resonaban en su cabeza como truenos. Después, a lomos de su caballo, partió junto a los demás soldados en busca de justicia. Permaneció quieta y con la mirada firme, hasta que ya no pudo distinguir a su amado en el horizonte. Bajó la mirada lentamente y se palpó la mano que Antonio le besó antes de partir. "Se acabó." pensó.
Se sentía más sola que nunca. Había pasado un mes desde aquella trágica despedida. La dulce y agradable Julieta ya no era la misma... Apenas salía de casa, ahora tampoco se la veía asomarse por la ventana mirando al horizonte, esperando el regreso de su amado...
Lo había perdido todo. Junto con su amado partió también su corazón; y con los días, la esperanza.
Los días pasaban sin cesar. Poco a poco le fue perdiendo el sentido a vivir...
"Amado mio, esto no es el final, no es más que el principio. Como yo te amé y te entregué mi corazón no habrá nadie jamás. Nos volveremos a ver de nuevo en el cielo, y nuestras almas descansarán... pero unidas. Unidas. Tal y como prometimos."
Posó la pluma en el tintero. Releyó la carta. En ese mismo instante la estrujó con todas sus fuerzas. No le convencía. "A veces hay que pensar antes de actuar; pero si piensas demasiado, nunca actuarás." piensa para sus adentros...
Deja caer la carta a sus pies, y dirige su última mirada hacia la clara y plateada luna. Se levanta levemente, y, entonces, brota de sus ojos la primera lágrima en meses. No puede evitarlo. Alza el puñal de Antonio en el aire, lo coge con las dos manos... y, seguido de un respiro, lo clava en su estómago. Yo no hay vuelta atrás. Julieta, sin fuerzas, cae al suelo, puñal en mano. Y poco a poco, se le va nublando la vista. "Te... quiero" susurra muy bajo. Entonces cerró los ojos, y ya no los volvió a abrir.
Cual sorpresa la de Antonio, al llegar a la aldea y gritar el nombre de su amada, no recivir respuesta. Extrañado, se dirigió hacia su casa, pensando encontrarla allí... Pero, tras asomarse por la puerta... le horrorizó la escena. Se derrumbó en lágrimas al ver a su amada Julieta yacer allí sin ninguna expresión en la cara, sin vida...
Hubo un momento, en el que al dirigir la mirada hacia los pies de la doncella, cesó de llorar. La carta. Con la expresión decidida Antonio la coge y la despliega suavemente. Cuando termina de leer, no da crédito a lo que ven sus ojos. Aprieta los labios con fuerza y vuelve a mirar a Julieta. Era inevitable acariciar su suave y blanca piel. La coge de la mano, y, se la acerca a sus labios, rozándolos. Aún podía sentir su calor. Se incorpora lentamente y coge su puñal... Él sabe que nunca habría sido capaz de aquello... pero... por amor, ¿quíen no sería capaz?

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⏰ Last updated: Sep 11, 2015 ⏰

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