—Ahí estaba él, parado a la orilla de la banqueta, de espaldas a Teresa que pasaba en ese momento. Ella pensó que quizá él esperaba a alguien pues no se le veían intenciones de cruzar la calle. Estaba ahí solo, volteando hacia ambos lados. Moreno, estatura media, suéter negro, pantalón de mezclilla, ténis y gorra negra. Eran escasas las 5:30 de la mañana. Todo estaba semi-oscuro, solitario y silencioso.
—Ese es su paso diario, a esa hora acompaña a su hija a tomar el transporte público a su trabajo. Al padre de su hija le parece una exageración, pero ella siente la necesidad de hacerlo, de no dejarla sola, total, solo son una cuantas cuadras, solo son unas cuantas madrugadas, solo es un cierto tiempo. Unos minutos más de sueño no le darán nunca la satisfacción y la tranquilidad de saber que su hija va sana y salva.
—Le habían advertido, hacía unos días, que de ese zaguán salía un perro café, que tuviera mucho cuidado. Pero ella nunca lo había visto, y su vista periférica siempre va alerta, a pesar de que a ella los perros nunca le han hecho daño, como que ellos saben muy bien con quién meterse; por algo dicen que "perro no come perro". Y hoy constató una vez más que tan rabiosa puede ser; aunque más que en perro, ella puede convertirse en una loba ¡infinitamente salvaje!
—Había avanzado apenas unos cuantos pasos cuando escucho una voz a sus espaldas que decía:"cállate, no digas nada, no te muevas". En ese momento supo que era él, el que estaba parado a la orilla de la banqueta. Pensó que le estaba hablando a ella, o más bien amenazando. Pero no, al momento de voltear ¡vio que tenía sujeta por la espalda a su hija! Todo fue tan rápido.
—Apenas unos días antes Teresa le platicaba a una amiga que todas las madrugadas acompaña a su hija a tomar el camión y a su amiga le pareció muy curioso que le dijera que ella siempre camina adelante, como si fuera ella la que se va; tanto que una vez llegó a la parada justo en el momento en que se ponía el semáforo en alto y llegaba el autobús. Su hija ya no alcanzó a pasar. El chofer al pensar que Teresa iba a subir le abrió la puerta y ella solo atinó a decirle que su hija estaba en el camellón, que por favor la esperara; él solo movió la cabeza en forma negativa, como diciendo: "ah que señora esta", volvió a cerrar la puerta y siguió su camino.
—Y es que su hija generalmente se queda rezagada, aunque de pronto la sorprende cuando ya va a la par suyo, intercambian algún comentario y luego ya va nuevamente atrás, siempre a la misma distancia. Durante todo el trayecto Teresa va volteando constantemente para asegurarme que su hija "ahí viene". Y hoy no fue la excepción, justo al voltear a verlo a él, a través de lo carros que se estacionan a lo largo de esa amplia banqueta, también la vio a ella que ahí venía.
—Teresa dice no saber de dónde salió ese grito... (pero si lo sabe)... Fue un grito rabioso, sonoro, desconocido... Aunque en verdad, nunca antes lo había escuchado... ¡Y junto con su grito, sus ojos se abrieron con fuerza, y se inyectaron de sangre y de fuego!... No lo pensó, uno no piensa cuando se trata de defender a un hijo. Lo único que supo en ese momento es que su hija estaba en peligro y que su rabia no tenía límites... Él la soltó de inmediato a la vez que soltaba un argumento estúpido:
"Tranquila señora, pensé que era una amiga" -y como vio que ella no bajaba la guardia agregó mientras se alejaba- "Ya señora, es que la confundí con una amiga"... ¡Estúpido Farsante!
—Tan acostumbrados están a que la gente del entorno no se mete cuando ellos atacan a alguien, nunca se imaginó que la persona que iba adelante tenía el poder de convertirse en ¡UN ANIMAL! Una maldita fiera dispuesta a todo... ¡Bendita fiera!
—Teresa solo tiene dos hijas, y hace mucho descubrió que ellas no son su debilidad, son mi pasión -dice-, y sabe bien que su pasión puede ser amor, pero también puede ser ese fuego capaz de enfrentar a quién quiera que amenace.
—Volvió a su casa con gran urgencia. Tenia urgencia de escribir, de darle las gracias a alguien muy especial:
"A la fiera que vive en mi ¡GRACIAS!... Gracias por estar ahí al momento que te necesito. GRACIAS, por ser una y muchas fieras a la vez, que me cuidan, que me protegen. GRACIAS por hacerte presente, por hacerme saber que no estoy sola. GRACIAS por estar siempre conmigo. Bendigo el día en que te recupere.. ¡TE AMO maldita fiera!... ¡BENDITA FIERA! Con todo mi ser ¡TE AMO!"... Teresa.
—Siempre es reconfortante saber que se tiene dentro una fiera.
Marc Perf.
"Todos tenemos un lado oscuro que al no reconocer nos ataca a nosotros mismos. Cuando nos damos la oportunidad de conocerlo, de no rechazarlo, no enjuiciarlo o no ignorarlo, se convierte en nuestro aliado; un aliado que va a estar ahí para cuidarnos y defendernos siempre."
P.D.: Por cierto, esa persona que le advirtió del perro cafe ¿no pudo decirle que realmente no se trataba de un perro?... Que afán de no llamar a las cosas por su nombre, que afán de ofender así a los perros.
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¡Maldita fiera, bendita fiera!
Short Story"Todos tenemos un lado oscuro que al no conocer nos ataca a nosotros mismos. Cuando nos damos la oportunidad de conocerlo, de no rechazarlo, enjuiciarlo o ignorarlo se convierte en nuestro aliado. Un aliado que va a estar ahí para cuidarnos y defend...
