Y después de los primeros síntomas, Emma confirmó lo que se esperaba cuando su prueba dio positivo. Lloró de emoción cuando supo que iba a tener un bebe de Michael, y deseaba gritarlo al mundo: decir que se amaban, que todo iba a ser para mejor, ¡que había superado todo Era doctora, novia de Michael, era feliz... se sentía increíble... se sentía invencible.
Consiguió rechazar la tentación de llamar a sus padres y decidió ir a ver a Michael en su despacho. Escogió la primera ropa que vio: no necesitaba maquillarse ni tener un vestido bonito: ya se sentía preciosa. Estaba embarazada, y de alguien maravilloso.
Salió corriendo a la calle, y pudo tomar el autobús que la dejaba a tan solo cinco minutos de las oficinas de Michael. Deseaba decírselo, abrazarlo...
Durante el trayecto, varias lágrimas se le desbordaron de los ojos: lágrimas de felicidad ¡estaba creando vida! ¿Había algo más maravilloso que aquello?
Cuando bajó, fue lo más deprisa que pudo a ver a Michael. Cruzó la calle y tras andar un par de manzanas llegó a las oficinas del doctor Highstreet.
Al entrar, ignoró a la secretaria que había en la entrada y tomó el ascensor hasta el último piso: recordó que Michael le comentó que us oficinas estaban en lo más alto.
Emma le preguntó a uno de sus empleados que cual era el pasillo que daba a la oficina del doctor, y tras indicárselo, el empleado le menciono que se necesitaba cita previa.
Pero Emma lo ignoró, todo le daba igual. Estaba embarazada.
Era feliz.
Y con toda aquella felicidad rebosando en su vivo y bombeante corazón, que ahora latía por dos, visualizó el cartel de su novio.
"Doctor Michael Highstreet: oficina del líder.
"Líder" y no "jefe" ya que, como recordó Emma que le dijo, Michael prefería llamarse líder: un jefe era solo un incordio que se alimentaba del trabajo de los demás: un parásito inservible. Pero un líder era una cabeza; un buscador de nuevos caminos, el que más presión recibía. Quería que sus empleados le visualizaran como un líder y no como un jefe.
Entró con una sonrisa en aquella preciosa cara, y al verlo en su despacho, trabajando, no pudo sentir mayor satisfacción.
-Michael... -dijo entre lágrimas-, estoy embarazada ¡vamos a ser padres!
-Perdona... ¿quién eres? –dijo Michael Highstreet.
Entonces la felicidad pasó a ser confusión. Michael se apartó de Emma, como si nunca en la vida la hubiera visto-
-Michael...
-Disculpe, le ruego que salga e mi despacho.
-Nadie me ha visto, ¿cómo puede ser que...? ¿Por qué me ignoras?
-Le ruego que se marche, este es un lugar privado. Márchese o me veré obligado a llamar a seguridad.
Y con la cabeza hecha un lio, Emma se vio obligada a irse. No sabía que pensar. No sabía qué hacer. No sabía que acababa de pasar, ¿era malo todo eso? ¿Por qué la ignoraba?
Cuando salió del edificio y caminó hasta alejarse un poco, decidió llamarle. Y cuando marcó y llamó, el número parecía no existir.
¿Qué estaba pasando?
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Areté #PGP2016
General FictionSe han escrito muchas historias sobre aquellos que son diferentes y se les ha dado la espalda, como si fueran insectos, ya que las personas tienden a marginar a quienes piensan y actúan de distinto modo, sin importar que sean genios o artistas. Y po...
