Es triste pensar que a nadie le importas una mierda, Adriana. Que eres el cero mas cero del universo. Que no existes más que a la hora dd pasar lista. Hasta mis amigos pasan de mi. Antes me llamaban a la hora de hacer planes, ahora los hacen a mis espaldas. Cuando me acerco, se hace el silencio, se va el buen rollo. Por eso es mejor que me aparte. Tampoco las chicas quieren saber nada de mi, antes aun jugaba con ellas en los recreos, pero con el "pavo" que tienen ahora no paran de reírse de todos y de cotillear todo el santo dia. Ya sé que tú no eres asi. Seguro que finges, como yo. Para no ser un marginado total. Desde hace unos dias, no hacen mas que hablar de ma fiesta de Miryam. Me duele que no me hayan invitado, la verdad. Solo cuentan conmigo para jugar o para llevarles cosas que pesan, no piensan que a mi tambien me gustan las tias (bueno, tu eres la única que me gusta, me has gustado siempre, aunque no sea capaz de decirtelo).
Me tratan como un ser aparte, y a lo mejor tienen razón, lo soy. Siempre ha sido asi, a pesar de mis esfuerzos, y no sé por qué.
No sé por qué cada vez que te veo las palabras se agarran a mi gargabta como un perezoso a un arbol, y me siento el ser mas torpe del mundo. Igual que en gimnasia, cuando tenemos que trepar por la cuerda o saltar el potro, me siento ridículo. Por eso me invento esguinces o mareos, pero el profesor ya no se lo traga, me dice que le lleve informes medicos. Pero me da igual, que me suspenda, prefiero eso a hacer el ridiculo cayendome de la dichosa cuerdecita. ¿Por qué tanto empeño en que todos seamos tarzanes? Que se ponga el un taparrabos y que se vaya a la selva si tanto le gusta eso. Cada dia me deprime mas el colegio. Claro que tampoco quiero pensar en las vacaciones con semejante fajo de suspensos al cuello. Mi padre me mata. Ya es suficiente con saber que soy un estorbo para el, que me desprecia, que se avergüenza de mi, que soy una mancha en su impecable historial. No me queda otra alternativa que el suicido, Adriana. Es muy fuerte el dolor que siento en el pecho, como miles de puñales clavados en el. Machado es el único que me comprendería, porque pasó por lo mismo... También el buscó en vano un consuelo para su dolor. Porque hay dias en los que los sueños amanecen pisoteados, dias en los que las flores nacen marchitadas, dias en los que las hadas y los duendes se evaporan. Como diría Machado hay dias en los que solo quedan lagrimas para llorar. Pero los hombres no lloran. Los hombres se tragan sus lagrimas. No hay que llorar. ¡Silencio!
