Silencio

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Silencio.

Antonio se revolvió en su cama, tenía que levantarse dentro de media hora.

La noche anterior, después de que Vincent le besara, había salido por la puerta como alma que lleva al diablo, Vincent parecía tener una explicación para ese beso pero Antonio no quería oirla, no quería seguir enamorado de él, quería olvidarle, olvidar todo sobre él.

La cita con Lovino no había ido tan mal a pesar de que había llegado diez minutos tarde a recogerlo y de que su cabeza en un principio le daba vueltas al tema de Vincent, como si sus pensamientos fuesen el satélite de el neerlandés. Aunque Lovino se encargo de pinchar ese satélite repartiendo sus pensamientos a diferentes partes de su cerebro.

El español llego a la guardería el primero, como siempre.

A los pocos minutos llegaron Francis y Gilbert con el café de todas las mañanas pero esta vez no se fueron directamente a las clases.

Gilbert coloco con cuidado el café sobre el posa vasos de color azul marino que había en la mesa y ambos se colocaron junto al hispano.

-¿Que tal te fue tu cita con Lovi?- pregunto Francis con una voz estúpidamente melosa rodeando con su brazo el cuello del español de la forma mas sutil que pudo.

-¿A que se besaron? Se morrearon en el umbral de la casa de Lovino y Romulus les grito ¿Verdad?- Gilbert se acerco al español y puso morritos haciendo ruidos muy molestos con sus labios.

Antonio sacudió su cabeza para negar la pregunta que había hecho Gilbert y se mordió el labio inferior.

-Pero la cita estuvo bien...- sonrió suavemente Antonio.

-¿Donde esta el amante español que todos conocemos y amamos?- se quejo Gilbert sacando de su bolsillo un billete de cinco euros y extendiendoselo a Francis -Confiaba en ti.

Francis acerco a Antonio a su cuerpo para que dejara de prestar atención a las protestas que hacia Gilbert por no haber ganado una apuesta.

-No te sobre esfuerces mon ami- el francés acaricio la cabeza de Antonio suavemente -Creo que deberías de alejarte de Vincent....

Antonio negó nuevamente con su cabeza.

-No podría dejar a Bella sola...- Antonio pareció entrar un poco en pánico.

-Deberías anteponer tu felicidad de vez en cuando...-Francis revolvió el pelo de Antonio -Seguro que Vincent encuentra a alguien que se pueda ocupar de Bella, ademas, trabajas demasiado....

Antonio sonrió ampliamente y agarro la mano de Francis.

-No te preocupes tonto- Antonio golpeo un par de veces la cara de Francis suavemente para que dejara de parecer tan preocupado -Tenemos trabajo.

Antonio le dio unas palmadas en la espalda a Gilbert y a Francis mientras sonria.

-El trabajo no se va a hacer solo.

Gilbert miro a Antonio y luego se rió caminando hacia las aulas seguido por Francis.

-Si,si, aguafiestas.

Antonio se acomodo en su silla dándole pequeños sorbos al café mientras encendía un pequeño ordenador de color blanco Francis y Gilbert estaban gritando aunque el español no entendía lo que decían, estar escuchando y atender a lo que dicen son cosas completamente diferentes.

Antonio miraba al reloj colgado al lado de la puerta, deseoso de que sus ganas de correr desapareciesen, aunque era algo que no parecía tan sencillo ,incluso si le pedía a Gilbert o a Francis que se intercambiaran las tareas no cambiaría nada. Antonio miro ansioso el minutero rogando por que esa pequeña manecilla dejara de moverse. Hiciese lo que hiciese sabía que iba a tener que terminar teniendo que mirar a Vincent a los ojos.

My love is never gonna be enough  (Nedspa)Where stories live. Discover now