Un viento cálido soplaba hacia el suroeste y la dama blanca se dejo llevar. Eso era lo que debía hacer cuando el equilibrio se quebraba en algún lugar del mundo y ella sabia exactamente donde era arrastrada de nuevo. Era un conjunto de pueblos al sudoeste del brazo de la serpiente que conectaba los dos extremos del continente. Y ella empezó a sentir todos eso que la había llevado al pueblo endrino; el llanto desesperado de las madres que han perdido a sus hijos en el campo, los gritos de dolor de los prisioneros que son torturados bajo las mazmorras del palacio floral y mas fuerte que nada sentía la sed de justicia de los caballeros incansables que luchaban día y noche contra los inhumanos señores del humo.
Lloro mientras tocaba tierra con sus pies, esta tierra de bellas mujeres y ricos suelos había sido uno de los lugares que mas había visitado en los últimos años, pero el destino no la dejaba insuflar su aliento tibio sobre los hombres por que aun no era el momento, ella era el espíritu de la justicia conocida desde tiempos inmemoriales, había sobrevivido a la memoria humana, pero su vestido estaba hecho jirones y se sentía débil, el caos le estaba ganando terreno y no podía luchar contra el, se sentía impotente y fuerte a la vez, por que ciudad zafiro la ansiaba y ella lo sentía. Estaba debilitada pero no vencida, así que espero su momento y solo pudo observar.
Pequeñas esferas de hierro volaban disparadas por los piromantes con ráfagas de fuego, los señores del humo vaciaban sus contenedores con gases amarillos, verdes y blancos, los elefantes al ser azotados por sus domadores escupían potentes corros de agua contra la multitud ahogada y sángrate que corría. Algunos caballeros incansables habían cubierto sus bocas con telas para defenderse de los gases y luchaban fieramente tratando de proteger a los mas débiles, otros habían construidos escudos para detener los hierros voladores, sus esfuerzos eran vastos pero lamentablemente nunca eran suficiente y se empezaba a ver la sangre correr a chorros por el pavimento oscuro, era un paisaje desolador.
Un joven de piel canela, cabellos ébano y ojos obsidiana que había caído al suelo se había levantado con una mirada temerosa pero decidida grito a los opresores "Nos han quitado tanto que perdimos el miedo señores, a lo filoso del acero, lo mortal del humo y lo salvaje de las bestias. No les duele ver como matan a sus hijos, somos soldado sin rostro, somos implacables pero queremos paz. Mi madre no sabe si regresare, le dije que iría a luchar por mi futuro,¿díganme ustedes señores que le quieres dejar a los suyos sueños o cenizas?".
A la dama blanca se le pusieron todos lo pelos de punta, se sentía mas tangible que nunca, este era el espíritu del pueblo endrino, combatían hierro con razón, eran valientes y sabios, pero sus oponentes eran mucho menos que eso un desgraciado quiromántica rio grave y satírico "Un niño de pecho como tu no sabe nada de la vida, el oro brota de un manantial para cumplir tu caprichos, yo si no mato no como", sus manos brillaron con chispas azules y el cilíndrico expulso el pedazo de acero que mato al chico valiente, un muchacho, un héroe, murió con una mirada férrea que sostuvo al piromante mientras caía al suelo.
El espíritu de la justicia se levanto se acerco al asesino, este la vio, se dio cuenta de su hermosura, pero ella ya no era una jueza, su vestido blanco se había vuelto negro como la noche, en su mano estaba su espada de doble filo, ella la levanto y se la enseño al hombre que tartamudeaba con voz temerosa "Yo se quien es usted señora, no puede llevarme así, antes debo pasar por la balanza", ella rio como una hiena y paro abruptamente, el asesino callo aterrorizado al suelo, le faltaba el oxigeno, ella se acerco a su oído y "tienes razón querido, quizás este no sea tu momento pero dicen que el basilisco mata con solo una mirada, el problema nadie sabe cuanto tiempo tarda en matar ¿habrás mirado tu a un basilisco? ", el asesino se quedo tumbado en la calle blanco como un papel y temblando, estaba vivo pero después de la pregunta del espíritu de venganza entre el terror y su conciencia lo hicieron vivir el resto de sus días como un alma en pena.
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Espiritu de Justicia
FantasyLa dama de blanco llega a un país sumido en una violenta guerra civil, al notar que no puede tomar partido todavía empieza a perder su esencia y transformarse en un espíritu de venganza.
