Era 1998 y Elías a llegado a un pueblo cubierto por una lluvia fina y persistente. Ha viajado hasta allí para reclamar la mansión qué heredó de un pariente lejano al qué nunca conoció. Nadie en el pueblo parece querer hablar de la casa; cuando él menciona su nombre, las conversaciones se apagan y las personas evitan mirarlo.
La mansión se encuentra al final de un camino roddado de árboles secos. Es enorme, antigua y oscura, con ventanas altas y paredes cubiertas de hiedra. Aunque lleva décadas abandonada, la puerta principal se abre antes de que Elías la toque. En el vestíbulo encuentra varios relojes detenidos exactamente a las 3:13. También descubre un retrato familiar en el qué aparece un joven
Idéntico a él.
Mientras explora la planta baja, Elías encuentra una biblioteca llena de libros cubiertos de polvo. En unos de ellos aparece su nombre escrito a mano, junto con una fecha qué todavía no había ocurrido. Antes de poder leer más, escucha pasos en el piso superior. Al seguirlos, llega a un piso donde todas las puertas están cerradas, excepto una: la de una habitación con un espejo cubierta por una tela negra
En el escritorio de esa habitación encuentra una carta dirigida a él. La letra parece pertenecer a alguien llamado A., quien le advierte qué no encienda las velas del sótano, que no abra la puerta bajo la escalera y que jamás responda cuando escuche su propia voz llamándolo desde un espejo.
Elías intenta convencerse de que todo era una broma, pero la casa comienza a comportarse de manera extraña. Las puertas cambian de lugar, los relojes avanzan unos segundos y una melodia suena desde una habitación vacía. Al caer la noche, un golpe seco proviene del sótano. Después, una voz susurra su nombre desde debajo de la escalera.
Aunque recierda la advertencia, Elías baja al sótano. Allí encuentra un altar cubierto de cera, símbolos antiguos y siete velas apagadas junto con un pentagrama dibujado de bajo de la cera. En la pared hay una frase grabada: "La casa no pertenecer a quien la hereda sino a quien logra recordarla. "
Elías enciende una de las velas. La llama se vuelve negra y todas las demás se encienden al mismo tiempo. Las sombras de la habitación se alargan, pero una de ellas no coincide con ningún cuerpo. Entonces aparece una segunda carta sobre el altar. En ella, A. le revela qué la casa ha estado esperando su regreso y que uno de los dos -Elías o la presencia que lo imita- no está realmente vivo.
Desde el piso superior, Elías escucha su propia voz llamandolo. La voz le pide que suba y le asegura que todo terminara si abre el espejo. El intenta huir, pero la puerta del sótano se cierra sola, en la oscuridad, alguien comienza a caminar detrás de él.
Ciando Elías logra salir, descubre qué la mansión ha cambiado, el vestíbulo ya no tiene una puerta principal, el relato familiar muestra a Elías de pie junto a una figura desconocida. En el cuadro, la figura sostiene una vela negra
Elías vuelve a mirar el espejo cubierto. La tela cae lentamente al suelo, aunque nadie la ha tocado. En el cristal no aparece su reflejo. En su lugar, se ve a un muchacho Idéntico a él, encerrado al otro lado, golpeando desesperadamente el vidrio.
El muchacho mueve los labios y pronuncia una frase que Elías no puedo escuchar. Sin embargo, la casa parece entenderla
Todos los relojes marcan las 3:13
Y, por primera vez, la voz del espejo dice:
-Gracias por volver
Elías
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Aloo :3
Pues me decidí al final y pues si ya hice realidad esta historia me va a dar algo en el ano ahora tengo que publicar en tres historias próximamente 4 historias diferentes
Per bueno es lo que me gusta
espero que te haya gustado y si no fue haci pues lo inetnete
Así que buenos días buenas tarde y buenas noches cambio y fuera
Palabras: 668
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El huésped del espejo
HorrorTras heredar una mansión abandonada, Elías descubre qué todos sus relojes están detenidos a las 3:13 y que un espejo parece ocultar una presencia idéntica a el. Una carta le advierte qué no encienda las velas del sótano, pero la curiosidad lo lleva...
