Mucho antes de que los humanos comenzaran a contar historias sobre demonios, ángeles, dragones o dioses, cuando el mundo sobrenatural todavía era joven y las fronteras entre los diferentes dominios apenas comenzaban a formarse, existía una criatura cuyo nombre provocaba silencio.
Leviathan.
El Leviathan original.
No era simplemente un demonio.
Era una de las grandes entidades que habían nacido en una época en la que el concepto de «poder» todavía no tenía significado para las criaturas que habitaban el mundo. Su existencia era anterior a muchas de las estructuras que posteriormente dividirían el mundo sobrenatural entre facciones.
Su nombre estaba relacionado con el océano.
Con las profundidades.
Con una fuerza tan antigua que incluso los seres que se consideraban inmortales preferían no desafiarla.
Durante incontables siglos, Leviathan observó cómo las civilizaciones aparecían y desaparecían. Vio dioses reclamar territorios, dragones convertirse en leyendas, demonios construir imperios y humanos comenzar a mirar hacia el cielo buscando respuestas.
Pero llegó un momento en que Leviathan comprendió algo.
Incluso una existencia como la suya podía cambiar.
Y ese cambio tenía un nombre.
Izuku.
La noche de su nacimiento, el océano entero reaccionó.
No fue una tormenta común.
Las aguas se elevaron alrededor de los dominios demoníacos como si una fuerza invisible hubiera despertado bajo las profundidades. Las nubes cubrieron el cielo y una gigantesca columna de agua se levantó durante varios kilómetros antes de desaparecer lentamente.
Los demonios más antiguos sintieron aquella presencia.
Los dragones la sintieron.
Los ángeles la sintieron.
Incluso algunas entidades que normalmente ignoraban completamente los acontecimientos del mundo sobrenatural abrieron los ojos.
Algo había nacido.
Dentro de una enorme cámara construida en las profundidades del territorio de Leviathan, el llanto de un bebé rompió el silencio.
Leviathan original sostenía al recién nacido entre sus brazos.
El pequeño tenía el cabello verde oscuro.
Sus ojos todavía estaban cerrados.
Sus manos se movían lentamente mientras buscaba instintivamente el calor de quien lo sostenía.
Leviathan lo observó durante varios segundos.
Una criatura que había visto miles de guerras no sabía qué decir.
Por primera vez en muchísimo tiempo, no encontraba palabras.
Finalmente sonrió.
—Izuku.
Ese sería su nombre.
Izuku Leviathan.
El niño abrió los ojos.
Un par de iris verdes brillaron durante un instante.
Y en aquel preciso momento, una enorme criatura marina apareció en el cielo sobre el territorio de Leviathan.
No era un dragón.
No era un demonio.
Era una manifestación del poder ancestral del Leviathan.
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Leviathan
FanfictionLa leyenda que ha sobrevivido a incontables eras. Y, al mismo tiempo, simplemente un hombre que desea proteger a las personas que ama. Por eso existe una frase que circula entre demonios, ángeles, dragones, dioses y criaturas sobrenaturales: «Respet...
