Lo que no habíamos nombrado

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*Nota de la autora: en mi instagram van a poder encontrar imágenes exclusivas de este capítulo ☺️

I

La noche había caído y la tranquilidad de esas horas se sentía en Jujutsu Tokio High. Ya no había alumnos caminando por los pasillos, ni entrenamientos llevándose a cabo en los patios. La jornada estudiantil había llegado a su fin varias horas antes y todos se habían retirado a sus aposentos.

El de Mizuki se encontraba retirado, cerca de los de los profesores aunque no en el mismo lugar. Desde hacía unos años, cuando dejó de vivir bajo el mismo techo que Yaga, se le había asignado uno de los reservados para visitantes. El consejo así lo dispuso, ya que Mizuki formaba parte del staff de hechiceros dependientes de la institución, como Shoko, aunque sus funciones fueran distintas.

El lugar donde vivía Mizuki, era pequeño y modesto. Una cocina en la que apenas cabían dos personas, un baño, una sola habitación y un living comedor en el que había una mesa cuadrada con cuatro sillas, una mesa baja que Mizuki usaba como escritorio y un sillón de un cuerpo al lado de una lámpara que ella usaba para leer.

Y en el que ahora se encontraba sentada Shoko. Todavía conservaba la carpeta en su falda. Satoru se balanceaba sobre las dos patas traseras de una de las sillas, con las manos en los bolsillos, mirando hacia un punto en el techo, aunque no lo estaba viendo. Estaba pensativo.
Mizuki lo observaba, desde su lugar sentada sobre un almohadón apoyando sus codos en la mesa baja, preguntándose cuántos puntos de sutura necesitaría Gojo en la cabeza si se caía hacia atrás, sin poder poner las manos.

Se volvió hacia la entrada de la cocina, cuando Yaga apareció trayendo una bandeja con cuatro tazas de té. Se acercó a Shoko para ofrecerle una. Luego caminó hasta Mizuki y puso otra frente a ella.
En un gesto que muy pocas veces dejaba que otros vieran, acarició el cabello castaño de la joven que había criado, antes de volverse y dirigirse hasta sentarse frente a Satoru.

La sonrisa que había quedado en los labios de Mizuki luego de sentir la caricia de Yaga, se esfumó parcialmente cuando éste habló.

-¿A alguno de ustedes le pareció normal esa última pregunta? -La voz del hombre sonó grave.

La risa corta y sin humor de Satoru dejó en claro que no tenía que aclarar a cual se estaba refiriendo.

-No. -La palabra salió de sus labios en el mismo momento que dejó caer la silla sobre sus patas delanteras.

Shoko acomodó la carpeta sobre su regazo con la mano libre y miró hacia el director con una expresión seria.

-A mí tampoco.

Mizuki se quedó mirando la taza que había tomado con ambas manos, mientras los escuchaba. Y luego habló.

-Yo estaba demasiado ocupada intentando entender por qué de pronto estaban hablando como si supieran más de mi técnica que yo.

-Ese es precisamente el problema -respondió Yaga.

Su tono era bajo, pero Mizuki conocía demasiado bien la forma en que tensaba la mandíbula cuando estaba enfadado. No levantantó la voz. Muy pocas veces lo hacía.

-Al consejo no le gustó cuando sugerí que ellos la evaluaron mal todo este tiempo.- Satoru inclinó levemente la cabeza.

-Al consejo nunca le gusta nada que pueda demostrar su incompetencia. Y tampoco le gusta nada que venga de ti, Gojo- la voz de Yaga todavía era más seria.

-Lo sé. Y me llena particularmente de orgullo.- El hechicero llevó ambas manos detrás de su cabeza.

-Pero eso no explica por qué la hicieron.- Shoko seguía procesando eso en su mente.

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⏰ Last updated: 3 days ago ⏰

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