Luego de largos meses alejado de los demonios que aprecia y de la vida cotidiana que tenía desde que llegó al inframundo, Iruma estuvo feliz cuando por fin pudo estar de regresó aunque también se sintió un poco nervioso al saber que las cosas no serían como antes, después de todo, ahora el inframundo entero sabe que es un humano.
Ese nerviosismo fue disminuyendo poco a poco gracias a la presencia de sus almas gemelas, los anormales, los integrantes del batora y de sus profesores, especialmente Balam y... Kalego.
Con el paso de los días y para su alivio, pudo notar que su vida escolar es la misma, con excepción de que muchos estudiantes le preguntan diversas cosas sobre los humanos o que algunas veces lo sobreprotegen sus amigos.
El único demonio —a parte de quienes él tenía conocimiento que sabían su secreto desde antes— que lo trata con normalidad y no lo sobreprotege es Kalego, siendo algo que sus amigos de clase no dudan en reclamarle, sin embargo, Naberius siempre fue claro en recordar todo lo que Iruma hizo sin ayuda y los logros que ninguno de la clase a podido realizar como él.
Cada que Kalego resaltaba sus logros, le era inevitable que su corazón latiera con rapidez e incluso sintiendo un hormigueo en el estómago, especialmente en ciertas ocasiones que el demonio consideró algo lo suficientemente peligroso como para no dudar e ir a protegerlo.
Si tuviera que decir el día exacto en el que empezó a sentirse así, le resultaría imposible, pero sin duda sabe cómo fue naciendo ese sentimiento. Al principio cuando se lo llevaron, podría decir que se sentía tranquilo porque Opera estaba a su lado, sin embargo, cuando las cosas se complicaron y fue secuestrado, para ese momento Kalego —con ayuda de su tío— había logrado parecer que estaba del lado de su padre, Nightwalker.
Durante esos meses, no hubo día en el que Kalego no se asegurará de que estuviera a salvo, siempre encontrando una excusa lo suficientemente convincente para conseguirle comida. Algunas noches Kalego y su tío tomaban el control de las cámaras para evitar que fueran captados haciéndole compañía o incluso metiendo a un par de demonios no solo para que vieran a Iruma, sino también para ir llevando a cabo su plan.
Aún con todo el esfuerzo inicial, el sentir de Iruma estuvo decayendo, sentía miedo no solo por él sino por todos aquellos que querían salvarlo, también sentía tristeza, ansiedad y un sinfín de malos sentimientos que solo conseguían que los minutos fueran más eternos. El momento en el que Iruma estuvo más tentado a renunciar, fue tomado por sorpresa cuando los brazos de Kalego lo rodearon, no era el primer abrazo que recibía en meses, pero por alguna razón el de él logró tranquilizarlo y darle la paz que no había sentido.
Poco a poco su ánimo y esperanzas fueron aumentando hasta que por fin fue libre y con algunas leyes nuevas, se le permitió seguir viviendo en el inframundo. Pese a que fueron capturados muchos demonios, todavía no se podía sentir la misma tranquilidad de antes al saber que quedan algunos libres.
Durante esos meses de encierro, su contrató con Kalego desapareció y por lo tanto, dejó de ser su familiar. Ninguno de los dos tuvo la iniciativa de reanudarlo. Kalego le había demostrado en el pasado que se podía sobrevivir sin tener familiar, también le demostró que estén unidos o no por un contrato, él siempre lo protegerá.
Su tercer año escolar transcurrió sin mayor problema, las clases extracurriculares que debían hacer en segundo las llevó a cabo en la escuela con los profesores, lo que le permitió no solo estar a salvó, sino también estar cerca de Kalego.
Desde que regresó a la escuela supuso que esos sentimientos que empezaba a sentir ante la presencia de Naberius irían desapareciendo, pero con cierto temor descubrió que no sucedió.
Sentía temor a que sus sentimientos sean descubiertos y rechazados sin dudar un solo segundo, a que la dinámica que han construido se destruya y a ver como elije a alguien más.
—Tú sí estás de acuerdo con nosotros, ¿Verdad, Iruma?
—¿Qué? —miró confundido a Lied, demostrando que no escuchó nada de la conversación.
—Que las mujeres pierden su tiempo mirando a Kalego —repitió— ¿Cómo alguien tan serio y aburrido como él atrae a muchas chicas?
—Es que el sensei es bastante guapo —Elizabetta mostró una sonrisa, Iruma luchó con sus fuerzas para evitar asentir a ese comentario.
—Si él es guapo entonces yo qué soy, ¿Una deidad?
—¿No será que tienes envidia? —cuestionó con burla Allocer.
—¿Envidia? ¡Pfff, para nada! Además... ¡¿Qué demonios te ven a ti y a Gaap?! Entiendo un poco a Agares por sus ojos, ¡¿pero ustedes?!
—Según hablábamos de Kalego-sensei... —murmuró Kerori.
—Ya se unieron Kamui y Purson a la pelea, no tardarán en ir contra ti, Iruma —una sonrisa maliciosa se presentó en los labios de Jazz cuando escuchó las palabras de Sabnock.
—¿De mi? ¿Por qué?
—¿No es obvio? —colocando sus manos a los lados de su boca y elevando la voz, Jazz continuó hablando— desde que se supo que eres humano más chicas están tras de ti.
En cuanto esas palabras fueron dichas, las miradas de Purson y Lied se dirigieron a Iruma.
—¡Es verdad!
—¡Aléjense de Iruma-sama! —Azz se interpuso en cuanto los otros dos tuvieron la intención de acercarse.
Tras unos minutos de discusión y pelea entre Azz, Purson y Lied, un par de cosas de la terraza empezaron a romperse, Iruma estuvo por intervenir en la nueva pelea para intentar calmar a sus amigos, sin embargo, la puerta fue abierta de golpe.
—¡Silencio! —con su magia, Kalego separó a los tres y teniéndolos de rodillas comenzó a regañarlos.
Las voces, incluida la de Kalego se desvanecieron para Iruma, para él lo único que importaba era verlo ahí de pie frente a él. Sin darse cuenta, una sensación cálida invadió su dedo medio de la mano derecha, justo donde yace el anillo.
—Irumachi... Irumachi —el mencionado reaccionó al sentir la mano de Clara sobre su brazo mientras lo mueve, en un intento por atrapar su atención.
—¿Qué sucede, Clara?
—Esa flor es nueva —señala el árbol de cerezo que creo en primer año.
—Es muy linda —dijo Elizabetta al percatarse de la nueva planta.
—¿Cómo se llama? —incluso Kerori se veía maravillada.
—¿Cuál? —cuestionó mientras veía a sus espaldas.
El corazón de Iruma pareció detenerse por unos instantes al descubrir de que se trata y más al ser consciente de que Kalego guardó silencio mientras observa hacia el mismo lugar.
—Síí, ¡¿Cómo se llama, Irumachi?!
—También es de tu mundo, ¿cierto?
—S-sí —dio una rápida mirada a todos— se llama acacia.
—¿En ese árbol florecerán más flores?
—No debería suceder, no sé por...
—Seguramente fue en respuesta a tu magia —interrumpió Kalego.
—¿A mi magia? —lo vio darle la espalda nuevamente para seguir regañando a sus amigos— ¿Entonces lo provoque de forma involuntaria? —al pensarlo el pánico que sintió desapareció al sonrojarse un poco.
Algo que ha aprendido es que en el inframundo, los demonios no les dan el mismo tipo de significados a las plantas, se limitan a saber su nombre y para que sirven, por lo que las probabilidades de que cuestionen su significado son nulas.
En parte era un alivio para él porque en caso de saber el significado, sin lugar a dudas lo interrogarían por horas y no duda que Elizabetta y Allocer conecten los hilos y descubran que fue por Kalego.
Ese día Iruma regresó tranquilo a su casa, a diferencia de Kalego...
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En este capítulo no hubo mucha interacción entre ellos, pero eso ya cambia para los siguientes capítulos.
Recuerden que por cualquier cosa, las historias también están en ao3 :)
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Garden Week (Kalego x Iruma)
FanficLos sentimientos que siente Iruma por Kalego se vuelven tan fuertes que con su magia crea de forma inconsciente nuevas flores del mundo humano en el árbol de cerezo. __ Este es un aporte a la Garden Week creada por la página "Es de fanfics"
