Ophelia cayó de rodillas junto al cuerpo de Rhys apenas recuperó el control sobre sí misma. El suelo estaba húmedo y pegajoso; la sangre aún no había enfriado. Sus manos temblaban cuando las apoyó sobre su pecho. El calor que quedó ahí le bastó. Podía repararlo. Tenía que poder.
La energía empezó a fluir desde sus palmas, densa, casi líquida, reconstruyendo a su paso vasos, músculo, órgano. Cada fibra respondía como debía. Ophelia conocía aquel proceso. Lo había hecho antes. Incluso lo había intentado sobre otros Nova muertos frente a ella y conocía el final: el cuerpo volvía; la vida, no. Una vez ocurría la muerte, el gen Nova se cerraba. Rechazaba cualquier intento de reactivación estable.
Pero aquel no era cualquier Nova.
Era Rhys.
—Vamos... —susurró, y aumentó la corriente—. Vamos, tú puedes hacerlo.
El corazón respondió con un latido. Ophelia abrió los ojos y contuvo el aire, esperando el siguiente.
Otro.
Por un instante creyó que lo había conseguido. Entonces reconoció la reacción que ya conocía: una resistencia sorda extendiéndose por el organismo de Rhys. El gen Nova rechazaba su habilidad.
—No.
El corazón se detuvo.
Ophelia volvió a intentarlo.
—No, no, no... esta vez no.
Sabía que no funcionaría. Había visto otros cuerpos Nova regresar unos segundos solo para morir otra vez entre sus manos. Se negó a que Rhys terminara igual. Empujó la habilidad hasta que el dolor le recorrió los brazos y le subió al pecho. Ya no estaba solo reviviéndolo: estaba intentando forzar una barrera biológica que nunca había roto.
El corazón de Rhys volvió a latir.
Y volvió a detenerse.
Ophelia gritó y lo intentó de nuevo. Una vez. Dos. Cinco. Perdió la cuenta. Cada intento le robaba más. El dolor se le extendió de las manos al esternón, pero no se detuvo. En algún momento llegó otro dolor, distinto, profundo, en el abdomen. Lo ignoró. Apretó los dientes y volvió a concentrar la energía sobre Rhys hasta que una contracción la dobló sobre su cuerpo.
—Ahora no... —murmuró.
Otra contracción llegó minutos después.
El esfuerzo adelantaba el parto.
Ophelia apoyó una mano en el vientre y dejó la otra sobre Rhys. Por primera vez se encontró partida en dos: su hija empujando hacia el mundo mientras ella seguía intentando devolver al padre.
Fue así como los humanos la encontraron.
Habían detectado la actividad de la pequeña base. Cuando llegaron vieron lo que ninguno esperaba: una mujer Nova embarazada, agotada, entre los restos de un enfrentamiento, negándose a soltar el cadáver de otro Nova. Ophelia debería haberlos matado. En cualquier otra circunstancia lo habría hecho. Apenas se mantenía consciente. Y, más importante, ellos entendieron lo que estaba intentando.
Uno de los científicos miró el cuerpo perfectamente restaurado de Rhys y después a ella.
—¿Lo estás intentando revivir?
Ella levantó la mirada.
No respondió.
—No puedes hacerlo —continuó él—. No mientras el gen Nova siga rechazando la reactivación.
Aquellas palabras consiguieron lo que las armas a su alrededor no habrían logrado.
Captaron su atención.
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NOVA REQUIEM (COMPLETA)
Science FictionAdeen Photia sobrevivió. Quizá ese fue el problema. Después de todo lo ocurrido, regresar debería significar recuperar su vida. A Elliot. A los suyos. A la mujer que era antes de que alguien decidiera que su mente podía romperse, dividirse y reconst...
