Personajes

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Calíope Montiel

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Calíope Montiel

Hay personas que nacen con una vida perfectamente trazada.

Calíope Montiel nunca quiso seguir la suya.

Tiene veinticinco años, el pelo rubio, los ojos azules y una presencia imposible de ignorar aunque no haga nada por llamar la atención. Es alta, atlética, elegante sin proponérselo y tiene esa clase de belleza que parece mucho más natural cuando se ríe.

Todo el mundo la llama Cali.

O casi todo el mundo.

Porque "Calíope" suele quedar reservado para los momentos serios, para su padre... o para cuando alguien quiere recordarle exactamente quién es.
Hija de Fernando Montiel y única heredera de uno de los grupos hoteleros más importantes de España, Cali ha crecido rodeada de lujo, apellidos conocidos y expectativas demasiado grandes.

Pero nunca soñó con dirigir nada.
Estudió Artes y Restauración porque quería construir una vida que fuese suya. Una vida lejos de consejos de administración, acuerdos millonarios y personas que la mirasen pensando antes en su apellido que en ella.

La vida decidió otra cosa.

Desde entonces ha aprendido a estar a la altura.

A trabajar más que nadie.
A sonreír cuando está cansada.
A parecer segura incluso cuando no lo está.

Cali es extrovertida, divertida y profundamente leal. Habla con facilidad, se ríe fuerte y tiene una tendencia peligrosa a meterse en situaciones que luego intenta justificar como "una buena idea en ese momento".

También es orgullosa.

Mucho.

Le cuesta pedir ayuda, odia sentirse controlada y todavía más sentir que alguien está decidiendo por ella.
Tiene una debilidad por los lugares antiguos, las obras imperfectas y cualquier cosa que conserve una historia entre sus grietas.

Quizá porque ella también guarda unas cuantas.

Hay cosas de las que Cali habla con facilidad.

Y otras que prefiere dejar enterradas.

Entre ellas, una pérdida que cambió su vida para siempre.

Desde entonces, hay algo que no soporta.

Las motos.

O eso cree.

Porque a veces la vida tiene una forma bastante extraña de colocar delante de ti exactamente aquello de lo que llevas años huyendo.

Porque a veces la vida tiene una forma bastante extraña de colocar delante de ti exactamente aquello de lo que llevas años huyendo

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