Capitulo 1. La chica del tren

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Hay personas que llegan a tu vida haciendo ruido.

Entran, hablan demasiado, se ríen demasiado fuerte y, antes de que puedas darte cuenta, ya sabes su nombre, de dónde vienen y cuál es su comida favorita.

Y luego están las personas que simplemente aparecen.

Sin presentarse.

Sin pedir permiso.

Sin hacer absolutamente nada para llamar tu atención.

Y, aun así, terminas buscándolas.

Yo no sabía su nombre.

Eso era lo primero que debía aclarar.

No sabía cómo se llamaba, qué estudiaba, dónde vivía o si tenía hermanos. Ni siquiera sabía si aquella era realmente su estación de todos los días o si, como yo, tenía alguna razón absurda para tomar siempre el mismo tren.

Solo sabía que existía.

Y que casi todas las mañanas estaba ahí.

La primera vez que la vi ni siquiera me pareció especialmente importante.

Era un lunes de febrero y yo iba tarde.

Muy tarde.

Había salido de casa con el cabello todavía húmedo, una tostada en la mano y la certeza de que, si perdía ese tren, llegaría tarde a clase por tercera vez aquella semana.

Corrí por las escaleras de la estación mientras escuchaba el sonido de las puertas cerrándose.

-¡Espere!

No esperó.

El tren se fue frente a mí.

Me quedé parada en el andén, respirando con dificultad y mirando cómo desaparecía.

-Perfecto -murmuré.

Tuve que esperar al siguiente.

Y fue entonces cuando la vi.

Estaba sentada junto a la ventana.

Tenía un libro abierto sobre las piernas y los audífonos puestos. El cabello le caía sobre un lado del rostro y, cada cierto tiempo, apartaba un mechón detrás de la oreja sin levantar la mirada de la página.

Eso fue todo.

Una chica leyendo.

Nada especial.

Nada que justificara que la recordara después.

Pero la recordé.

Al día siguiente volví a verla.

Esta vez estaba de pie.

El mismo vagón.

Cerca de la misma puerta.

El mismo libro.

O eso creí.

No quise mirarla demasiado.

Bueno...

Eso es mentira.

La miré demasiado.

Pero intentaba hacerlo cuando ella no estuviera mirando.

Había desarrollado una especie de método.

Miraba por la ventana.

Después fingía revisar mi mochila.

Luego levantaba la mirada durante dos segundos.

Después volvía a mirar mi mochila.

Era ridículo.

Y funcionaba bastante mal.

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⏰ Última actualización: Sep 24 ⏰

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