UNIVERSO THETA-7.44
El reactor de antimateria no debería haber funcionado.
Según cada modelo matemático, cada simulación, cada ley de la física que Lena Theta-7.44 había aprendido en sus veintiocho años de existencia, el dispositivo que tenía ante ella debía haberse desintegrado en el momento de la ignición. O peor, debía haber creado un agujero negro localizado que hubiera absorbido su laboratorio, su ciudad, y aproximadamente tres condados de la costa este.
En cambio, estaba emitiendo una luz violeta suave y zumbando con la satisfacción de un gato que acaba de descubrir cómo abrir la nevera.
—Eso es imposible —murmuró para sí misma, ajustando los anteojos de protección que claramente no estaban diseñados para lo que estaba viendo.
El núcleo del reactor flotaba tres centímetros por encima de su base, desafiando la gravedad, la termodinámica y probablemente a Dios. Alrededor de él, el aire se distorsionaba como calor sobre asfalto, pero la temperatura en el laboratorio había descendido quince grados en los últimos treinta segundos.
Lena se acercó, atraída por la misma curiosidad que había llevado a tantos científicos a la ruina. Su mano, pequeña y femenina, con los dedos manchados de grasa de motor y tinta de circuitos, se extendió hacia el campo de energía.
—No lo toques, linda. A menos que quieras que tus átomos se dispersen por siete dimensiones simultáneamente.
La voz vino de detrás de ella, de la pared, de ninguna parte. Lena giró con la rapidez de quien ha sido entrenada en defensa personal por pura paranoia intelectual, su cuerpo compacto adoptando una postura de combate antes de que su cerebro procesara la fuente.
Un hombre salía de un agujero en el aire. Literalmente. Un portal verde y brillante que se cerró con un chasquido que dejó olor a ozono y alcohol barato. Llevaba una bata de laboratorio manchada, cabello despeinado que desafiaba la lógica misma, y una expresión de alguien que había visto demasiados finales de universos como para impresionarse fácilmente.
—¿Quién eres? —La mano de Lena encontró el desarmador de neutrones que guardaba bajo la mesa. No era letal, pero dejaría a un intruso temblando durante horas.
—Rick Z-991. Y tú estás creando una anomalía de Clase Omega que está perturbando el tejido dimensional en un radio de cincuenta universos. —Se acercó, ignorando completamente su arma, y examinó el reactor con ojos que pasaron de borrosos a intensos en segundos—. Espera. ¿Esto es...? No. Imposible. Estás usando cristales de tiempo estabilizados con... ¿es miel de abejas interdimensionales?
—Es un catalizador biológico —dijo Lena, sin bajar el desarmador—. Las abejas de este universo producen una sustancia que interactúa con campos cuánticos. Descubrí que si la cristalizo...
—No importa lo que descubriste —interrumpió Rick, y por primera vez su voz tuvo un filo de genuina preocupación—. Esto no es solo un reactor. Es una puerta. Y algo del otro lado está... despertando.
El zumbido cambió de tono. La luz violeta pulsó una vez, dos veces, como un latido. Y en el aire, entre ellos, empezó a formarse una silueta. No humana. No alienígena. Algo que parecía hecho de ecuaciones matemáticas vivas y odio geométrico.
—Mierda —dijeron ambos al unísono.
Lena no pensó. Actuó. Saltó hacia el panel de control, sus dedos volando sobre interruptores mientras Rick sacaba una pistola de portales modificada que parecía haber sido construida en un taller de locos.
—¡Estabiliza la frecuencia! —gritó él—. ¡Está usando tu reactor como ancla!
—¡Estoy intentando! —Ella ajustó diales con precisión quirúrgica, sus ojos oscuros saltando entre lecturas que no deberían existir—. Necesito cerrarlo, pero si lo hago ahora, la reacción en cadena...
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PARADOX - rick sanchez
FanfictionMuchas realidades. Infinitas versiones de uno mismo, cada una moldeada por decisiones, accidentes y circunstancias distintas. Cambia la historia, cambia la mente, cambia la vida, pero el cuerpo permanece. Miles de Lenas, separadas por universos que...
