La historia que cuentan
-Acérquense, niños.
El bufón acercó un poco más las manos al fuego.
La noche había cubierto París y, mientras las llamas iluminaban los rostros reunidos a su alrededor, las campanas de Notre-Dame comenzaron a sonar a lo lejos.
Una.
Dos.
Tres veces.
Los niños guardaron silencio.
-¿Quieren escuchar una historia?
-¡Sí!
El bufon sonrió.
-Entonces escuchen bien. Porque esta no es una historia sobre santos no heroes.
Los niños se miraron entre ellos.
-Es la historia de un hombre que creyó que podía juzgar a Dios.... o se como el.
Uno de los pequeños preguntó:
-¿Quién?
El anciano levantó la mirada hacia las torres de Notre-Dame.
-Claude Frollo.
Algunos niños hicieron una mueca.
Ya conocían el nombre y quien no lo conocía.
-Dicen que hace muchos años -continuó el bufón -, cuando Frollo todavía era un hombre joven, encontró un niño abandonado frente a la catedral.
-¿Un niño?
-Un niño deforme.
El fuego crepitó.
-Su madre había muerto...
El anciano hizo una pausa.
-Y algunos dicen que Frollo tuvo algo que ver con ello.
Los niños se acercaron más.
-¿La mató?
El bufón no respondió inmediatamente.
Solo sonrió de una manera que hizo que ninguno volviera a preguntar.
-Eso dicen las historias.
Una niña frunció el ceño.
-¿Y qué hizo con el bebé?
-Se lo llevó.
-¿Para salvarlo?
El bufón soltó una pequeña carcajada.
-No.
Miró nuevamente hacia Notre-Dame.
-Para pagar una deuda.
Los niños guardaron silencio.
-Frollo llamó al niño Quasimodo y lo escondió en las torres de la catedral. Allí creció lejos de los hombres, lejos de las calles y lejos de todo aquello que pudiera mostrarle el mundo.
-¿Por qué?
-Porque Frollo no quería que nadie lo viera.
-¿Porque era un monstruo?
El anciano observó al niño que había hablado.
-Eso depende de a quién le preguntes.
Una ráfaga de viento recorrió el campamento.
Las llamas se inclinaron.
-Pero recuerden esto, niños -dijo el anciano-. Las historias cambian dependiendo de quién las cuenta.
El pequeño grupo permaneció en silencio.
-Y esta historia...
El bufón miró las torres.
-...la cuentan quienes sobrevivieron para recordarla.
Las campanas volvieron a sonar.
Y mientras la historia terminaba para aquellos niños...
comenzaba para nosotros.
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Lo que las campanas no contaron
Fanfiction-Acérquense, niños. El bufón acercó un poco más las manos al fuego. La noche había cubierto París y, mientras las llamas iluminaban los rostros reunidos a su alrededor, las campanas de Notre-Dame comenzaron a sonar a lo lejos. Una. Dos. Tres veces...
