Capitulo O1

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Para Nikko, sobrevivir al instituto requería dos cosas fundamentales: unos lentes con el aumento correcto para ver el pizarrón desde la penúltima fila y la habilidad sobrehumana de ignorar a Charles Chevalir cuando decidía ser una molestia.

Lamentablemente, la segunda era casi imposible.

-Oye, Niko. Psst. Nikkito.

Nikko ni siquiera parpadeó. Siguió anotando la fórmula de física en su libreta, sintiendo la punta del lápiz rasgar el papel con ritmo constante. Sabía perfectamente que si volteaba a verlo, le estaría dando exactamente lo que quería.

-Nikkooo. Se me cayó el borrador. ¿Me lo recoges?

-Está a dos centímetros de tu pie, Charles -murmuró Nikko sin despegar la vista de su cuaderno.

-Pero me da flojera agacharme. Anda, sé un buen amigo.

-Si me vuelves a interrumpir, voy a hacer que te tragues el borrador.

A su lado, Charles soltó una risita ahogada. Le importaba muy poco la amenaza; de hecho, esa respuesta era todo lo que necesitaba para dar por ganada su pequeña misión de distraerlo. Se acomodó en el asiento, recargando el mentón sobre sus brazos cruzados encima del pupitre, mirando fijamente a Nikko mientras este intentaba en vano concentrarse.
A Charles le encantaba molestarlo. Era casi su pasatiempo favorito en el mundo. Le gustaba la forma en que Nikko arrugaba la nariz cuando se concentraba, cómo se acomodaba el cabello largo detrás de la oreja o cómo intentaba poner cara de enojado aunque nunca le salía del todo bien. Para Charles, estar en la escuela solo valía la pena porque compartía el salón con su mejor amigo.

Y para Nikko... bueno, para Nikko era un martirio hermoso.

Porque Nikko llevaba meses cargando con un secreto que le quemaba por dentro: estaba ridículamente enamorado de Charles.

Estaba enamorado de su cabello despeinado, de su energía caótica, de la forma tan fácil en que lograba sacarle una sonrisa incluso en sus peores días y de esa fijación absurda que tenía por buscar su atención todo el tiempo. Pero Nikko guardaba ese sentimiento bajo mil candados. Charles era su mejor amigo, su persona favorita, y arruinar lo que tenían por un enamoramiento tonto era algo que no se iba a permitir jamás.

-Toma, ya acabé de copiar -dijo Nikko unos minutos después, deslizándole su libreta a Charles para que copiara los apuntes antes de que el profesor borrara el pizarrón.

-Sabía que eras un ángel -sonrió Charles, tomándola rápido y empezando a escribir a toda prisa con una caligrafía bastante dudosa.

El timbre que anunciaba el descanso sonó poco después, desatando el caos habitual en el salón. Todos comenzaron a levantarse, hablar alto y empujar las sillas. Bachira pasó corriendo al lado de ellos, persiguiendo a Isagi para quitarle la mitad de su sándwich, mientras la clase se vaciaba poco a poco.

-¿Vamos al patio de siempre? -preguntó Charles, cerrando la libreta de Nikko de golpe y entregándosela de vuelta mientras se ponía de pie de un salto.

-Claro. Déjame guardar mis cosas.

Se encaminaron hacia las bancas detrás del gimnasio, su sitio habitual. Era un rincón tranquilo, tapado por la sombra de un árbol grande, perfecto para comer sin que nadie los molestara. Nikko se sentó en la orilla de la banca de madera y sacó su almuerzo, mientras Charles se tiró a su lado, estirando las piernas de manera totalmente despreocupada.

-Oye, Nikko.

-¿Qué pasa?

-¿Tú crees que soy guapo?

Nikko casi se ahoga con el sorbo de jugo que acababa de tomar. Tosió un par de veces, ajustándose los lentes con prisa mientras sentía cómo las mejillas le ardían ligeramente.

-¿Qué clase de pregunta es esa? -logró decir, mirando hacia otro lado para que Charles no notara su sonrojo.

-Una pregunta normal -dijo Charles, encogiéndose de hombros con una sonrisa juguetona-. Digo, sé que soy lindo, pero quiero tu opinión sincera. Como mi mejor amigo, tu deber es subirme el ego o bajarme de mi nube.

-Eres un odioso, eso es lo que eres -respondió Nikko, dándole un leve empujón en el hombro-. Y quita esa cara de engreído.

Charles se echó a reír, echando la cabeza hacia atrás. Era una risa clara, contagiosa, de esas que hacían que a Nikko se le encogiera el corazón en el pecho. Por un segundo, Nikko se quedó mirándolo, grabando en su memoria cada detalle de ese momento: la luz del sol colándose entre las hojas del árbol, el viento despeinando a Charles y la absoluta paz de estar juntos.

Nikko pensó que no necesitaba nada más. Si la vida se quedaba así para siempre -ellos dos en esa banca, compartiendo comida, haciéndose bromas y siendo simplemente mejores amigos-, él sería completamente feliz. No le importaba guardar su amor en secreto si a cambio podía quedarse a su lado.

-¡Ah! Por cierto -dijo Charles de la nada, sacando su teléfono del bolsillo mientras sus ojos se iluminaban con un brillo diferente, algo que Nikko jamás le había visto antes-. Mira esto.

Nikko se inclinó un poco para ver la pantalla. Charles le estaba mostrando la foto de una chica de otra clase. Tenía el cabello bien peinado, una sonrisa bonita y la bata del uniforme impecable.

-Se llama Hirai -continuó Charles, sin quitar la vista de la pantalla, con un tono de voz que sonó extrañamente suave-. Nos tocó juntos en el comité de la feria escolar ayer. Es súper linda, Nikko... creo que le voy a pedir su número al rato.

En ese preciso instante, el viento pareció enfriarse. Nikko sintió un pequeño vuelco en el estómago, como si acaba de dar un paso en falso en la oscuridad. Miró la foto, luego miró a Charles, cuya sonrisa radiante no estaba dirigida a él, sino a la chica de la imagen.

-Ah... -logró formular Nikko, tragando saliva con dificultad-. Sí... se ve muy simpática.

-¿Verdad que sí? -dijo Charles, guardando el teléfono y mirándolo emocionado-. Deséame suerte, amigo. Creo que esta vez va en serio.

Nikko forzó una pequeña sonrisa, la primera de muchas sonrisas falsas que tendría que poner de ahí en adelante.

-Suerte, Charles. Seguro te va bien.

Y mientras Charles le daba una palmadita eufórica en la espalda, Nikko sintió cómo una punzada muda y helada le oprimía el pecho.

Eh estado bien inactiva, y es que me a dado weba subir cosas la verdad, pero bueno, aquí una nueva historia que ojalá y disfruten y no quede en flop

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Sean unos good boys y unanse plis🙏🏻

BiBi fuera

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No somos amigos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora